Según el Dane, en diciembre se encontraban empleadas 19,1 millones de personas, de una población activa cercana a los 24 millones. La cifra registra un aumento de 0,7 puntos porcentuales al compararse con la tasa registrada un año antes.
Entre tanto, el desempleo urbano en diciembre fue de 12,3 por ciento, frente a 10,9 por ciento, registrado en igual mes del 2008.
El Dane también indicó que sólo en diciembre, la tasa de desocupación se situó en 11,3 por ciento frente a 10,6 por ciento de igual mes de 2008.
Neiva, por su parte, registró una tasa de desempleo de 11,4 por ciento en promedio, cifra que indica que la capital del Huila no es ajena a dicha crisis nacional, por lo cual urge que se implementen acciones inmediatas para contrarrestar la problemática.
Y es que según los analistas del tema, entre los últimos trimestres de 2007 y 2008 se perdieron aproximadamente 400 mil empleos en Colombia, situación influenciada por la dura crisis económica que se vive en todo el mundo.
La caída del empleo ha afectado mayoritariamente a los trabajadores sin educación y a los hogares más pobres, al mismo tiempo que la informalidad laboral ha venido creciendo rápidamente.
Según el estudio realizado por Miguel Alirio Argote, coordinador regional de Formación Profesional y Empleo del Sena, tan sólo en el microcentro de Neiva existen 2.270 vendedores informales, personas que han visto en la informalidad la mejor opción para garantizar un ingreso mensual para sus familias.
Pero si a estos 2.270 informales que operan en el microcentro de Neiva se les suma los ambulantes que trabajan en los barrios de la capital y en los 36 municipios huilenses restantes, el panorama de la informalidad es preocupante.
Sin embargo, microempresarios y hasta los propios comerciantes en el Huila consideran que las cifras del desempleo y subempleo son mucho más dramáticas en la región, incluso serían similares a las registradas en la ciudad de Ibagué, ciudad del país con la mayor tasa de desocupación, pues en los últimos años son muchos los empresarios en el departamento que se han visto obligados a recortar la nómina de las empresas, ante la menor dinámica de la economía nacional.
Es por ello que el deterioro en la calidad y la cantidad del empleo es preocupante, no solo para Neiva sino para todo el país, si se tiene en cuenta que, incluso antes de la crisis, la tasa de desempleo y la de informalidad eran mayores en Colombia que en casi todas las economías comparables en América Latina.
Frente a ello y consciente de la magnitud del problema, el Gobierno, en cabeza del Ministerio de la Protección Social, anunció un plan de choque para proteger el empleo. Entre las medidas anunciadas figuran algunos planes de capacitación liderados por las cajas de compensación y el Sena, un mejoramiento de la intermediación laboral y la intención explícita de proteger los programas sociales. “Gobierno, empresarios, gremios y gobernaciones, tendremos que buscar perder la menor cantidad de empleos, generar lo más que se pueda y acelerar el flujo de los que están perdiendo y los que están necesitando, para tratar de reacomodar gente en el mercado laboral”, señaló Diego Palacio, jefe de la Cartera de la Protección Social.
Todo esto es un ejemplo de lo que se debe plantear desde las regiones para que se creen e implementen estrategias que fomenten el empleo y garanticen que los existentes se mantengan, iniciativas que deberán ser acordes con las realidades económicas de cada uno de los departamentos, con el propósito de contribuir a la recuperación de la economía y por supuesto al bienestar de miles de trabajadores y hogares que dependen de un salario.
Entre tanto, el desempleo urbano en diciembre fue de 12,3 por ciento, frente a 10,9 por ciento, registrado en igual mes del 2008.
El Dane también indicó que sólo en diciembre, la tasa de desocupación se situó en 11,3 por ciento frente a 10,6 por ciento de igual mes de 2008.
Neiva, por su parte, registró una tasa de desempleo de 11,4 por ciento en promedio, cifra que indica que la capital del Huila no es ajena a dicha crisis nacional, por lo cual urge que se implementen acciones inmediatas para contrarrestar la problemática.
Y es que según los analistas del tema, entre los últimos trimestres de 2007 y 2008 se perdieron aproximadamente 400 mil empleos en Colombia, situación influenciada por la dura crisis económica que se vive en todo el mundo.
La caída del empleo ha afectado mayoritariamente a los trabajadores sin educación y a los hogares más pobres, al mismo tiempo que la informalidad laboral ha venido creciendo rápidamente.
Según el estudio realizado por Miguel Alirio Argote, coordinador regional de Formación Profesional y Empleo del Sena, tan sólo en el microcentro de Neiva existen 2.270 vendedores informales, personas que han visto en la informalidad la mejor opción para garantizar un ingreso mensual para sus familias.
Pero si a estos 2.270 informales que operan en el microcentro de Neiva se les suma los ambulantes que trabajan en los barrios de la capital y en los 36 municipios huilenses restantes, el panorama de la informalidad es preocupante.
Sin embargo, microempresarios y hasta los propios comerciantes en el Huila consideran que las cifras del desempleo y subempleo son mucho más dramáticas en la región, incluso serían similares a las registradas en la ciudad de Ibagué, ciudad del país con la mayor tasa de desocupación, pues en los últimos años son muchos los empresarios en el departamento que se han visto obligados a recortar la nómina de las empresas, ante la menor dinámica de la economía nacional.
Es por ello que el deterioro en la calidad y la cantidad del empleo es preocupante, no solo para Neiva sino para todo el país, si se tiene en cuenta que, incluso antes de la crisis, la tasa de desempleo y la de informalidad eran mayores en Colombia que en casi todas las economías comparables en América Latina.
Frente a ello y consciente de la magnitud del problema, el Gobierno, en cabeza del Ministerio de la Protección Social, anunció un plan de choque para proteger el empleo. Entre las medidas anunciadas figuran algunos planes de capacitación liderados por las cajas de compensación y el Sena, un mejoramiento de la intermediación laboral y la intención explícita de proteger los programas sociales. “Gobierno, empresarios, gremios y gobernaciones, tendremos que buscar perder la menor cantidad de empleos, generar lo más que se pueda y acelerar el flujo de los que están perdiendo y los que están necesitando, para tratar de reacomodar gente en el mercado laboral”, señaló Diego Palacio, jefe de la Cartera de la Protección Social.
Todo esto es un ejemplo de lo que se debe plantear desde las regiones para que se creen e implementen estrategias que fomenten el empleo y garanticen que los existentes se mantengan, iniciativas que deberán ser acordes con las realidades económicas de cada uno de los departamentos, con el propósito de contribuir a la recuperación de la economía y por supuesto al bienestar de miles de trabajadores y hogares que dependen de un salario.