“Contar una historia trascendente desde lo humano”

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“Contar una historia trascendente desde lo humano”

“Contar una historia trascendente desde lo humano”
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Comunicador Social y Periodista de la Universidad Surcolombiana, Eduardo Tovar Murcia, quien además hace periodismo de opinión, es uno de los escritores huilenses que se atreve a nombrar a Neiva en sus narraciones. Un cuentista que habla y escribe con propiedad sobre su oficio.

Hablemos de Los dominios de la mentira, su libro de cuentos. ¿Por qué ese título?

Los dominios de la mentira es el título con el que decidí reunir el primer conjunto de mis cuentos escritos entre el 2007 y el 2010. Durante ese tiempo traté de explorar, a partir de la influencia de distintos escritores, -no sé si con algún éxito-, varias maneras de abordar la realidad demarcada en mi imaginación. Dicha realidad ficcional nunca ocurrió, salvo en mi cabeza, primero, y sobre el papel, después. Y de eso se trató todo: de acentuar la idea de que una mentira puede ser también una verdad dicha  con los ojos del arte.

¿Dónde encuentra los temas de inspiración para sus cuentos, en la vida real o en los nidos de su propia imaginación?

Es una conjunción entre las dos. La realidad es para mí el molde en donde vierto la masa de eventos que ocurren en mi imaginación. Me explico: yo no puedo escribir algo que no pueda ocurrir potencialmente; tengo que basarme en las normas y leyes de la realidad objetiva que nos rige; pero nada de eso ocurre en verdad: todo pasa por mi imaginación que crea potenciales situaciones con personas inexistentes, con la pretensión de plasmar un conflicto humano, acaso existenciales, de carácter universal, que conmuevan y genere preguntas en los lectores.

¿Es esencial para el escritor poseer una técnica narrativa para escribir cuentos? ¿Desconfía de la improvisación?

Sí, me parece fundamental, pero no es lo esencial ni lo más importante a la hora de escribir. La técnica narrativa sirve para darle un orden y un sentido al flujo de pensamientos torrenciales que fluyen desordenados a la hora de escribir. Nos ofrece unos parámetros, y algunas posibilidades, bastante útiles, para narrar. Sin embargo de nada sirve la técnica sin la pulsión vital, ese toque divino o la Gracia que se posa sobre el artista –como dirían algunos-. En conclusión, primero están las ganas, después las condiciones artísticas y, finalmente, la técnica, creo yo.  

¿Lo esencial del cuento es la brevedad y la capacidad de síntesis, evitando dar excesivas explicaciones, describir lo menos posible?

No. Según lo veo yo, lo esencial del cuento es contar una historia trascendente desde lo humano (y con humano quiero decir que contenga las complejidades y disyuntivas de las personas en las diferentes facetas de la vida, atravesadas por los ojos de la poesía), en el espacio que la historia lo requiera. Por supuesto, si es breve, dos veces mejor. La economía en el lenguaje siempre será una gran virtud. Hay cuentos como El Collar de Maupassant o muchos de los escritos por Alice Munro que son supremamente extensos, y son obras maestras. Así mismo los hay breves como los de Onetti o los de Arreola, que son igualmente magistrales.

¿Cuáles, según su opinión, son los recursos fáciles más frecuentes en un aspirante a cuentista y qué podemos hacer para evitar caer en ellos?

Creo que es la falta de una voz propia, de un tono particular, lo cual nos lleva a la imitación. Pero es algo que a todos, quienes hemos escrito, nos ha pasado en algún momento. Son tantas las lecturas y tantos los autores que nos entusiasman que, en algún punto, inconscientemente, los tratamos de imitar. Lo importante allí es no casarse con un solo autor, porque su estilo puede impregnar nuestra prosa. Hay autores muy contagiosos como García Márquez o Cortázar. La mejor manera de evitar eso y adquirir una voz particular es leer mucho y distintos autores de diversos estilos. Con el tiempo, eventualmente, se adquirirá una voz personal e inconfundible.

Raymond Carver demostró que es posible crear un cuento sin conflicto, describiendo tan sólo estados exteriores o interiores de los personajes. ¿Qué tan marcada es la influencia del autor estadounidense en su universo narrativo?

Raymond Carver es de los grandes cuentistas de la literatura universal. Sus cuentos fueron un aprendizaje para mí en tanto me di cuenta que solo un genio como él podría llegar a manejar un nivel de tensión tal en una historia en donde el conflicto se difumina como los colores del atardecer. Es un genio del que, lastimosamente, creo que no tengo mucho salvo la pretensión de auscultar en el alma humana.

¿Cómo se reconoce un buen cuento, un texto de calidad?

Es una pregunta muy compleja y muy subjetiva. En mi caso reconozco que un cuento es bueno cuando conjuga tres elementos. A saber: suficiencia técnica, una visión estética, humana y profunda del mundo y deja en mi ánimo un sentimiento confuso entre la admiración y la zozobra. 

¿Cuál es el libro de cuentos que guarda bajo la almohada y siempre relee?

Los cuentos completos de Horacio Quiroga.

Recomiéndenos algunos autores y  cuentos imperdibles.

Es algo muy difícil. Son muchos, por lo cual me limitaré únicamente a escritores latinoamericanos. El infierno tan temido, de Juan Carlos Onetti. A la Deriva, de Horacio Quiroga. La tela de araña, de Julio Ramón Ribeyro. Y sumo dos autores más. Abelardo Castillo y Laura Massolo.

Por: Redactor Diario del Huila

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