Lunes, 21 de Mayo de 2012

 

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Punto Aparte |
Junio 19 de 2011

El Urdaneta

Orlando Mosquera B.

En cierta oportunidad narré, la pri­mera vez que ingresé al estadio muni­cipal de baloncesto “Roberto Urdaneta Arbeláez”. Lo hice de la mano de mis padres a finales de 1957, ansiosos como muchos, de observar un desfile de modas pro-algo, en el que participa­ron ex candidatas al Reinado Nacional de Belleza.

Estaba a reventar tanto en graderías como en su espacio central; era el pri­mer acto de masas que se realizaba en Neiva, tras la caída del General Rojas Pinilla. Podría dibujar la prolongación que le hicieron a su tarima, en cuyo extremo habían colocado un tronco hermoso, sobre el cual reposaba el tricolor nacional.

Tengo clara en mi memoria de niño, la presentación de Be­renice Chávez, catalogada por los años cincuenta y sesenta como una de las mejores exponentes de la música co­lombiana. Fue muy aplaudida, interpretó varios bambucos y cerró con el bolero “Noches de Cartagena”, que hizo famoso a Jaime R. Echavarría desde 1954. Tam­bién se presentó el dueto cómico musical Emeterio y Felipe “Los Tolimenses”, y Hamid Saab Dieb, quien entonó impro­visadamente el bello pasodoble: “Islas Canarias”.

Epicentro cultural

De 1952 a 1980, este coliseo fue centro de las principales actividades de nuestra provincia. No solo se han realiza­do allí, cam­peonatos de baloncesto y volibol; también se han presentado circos, maratones bailables, competencias de pesas y gimnasia; ha sido ring de boxeo y lucha libre con todo válido. Lugar de actuación de grupos de teatro, orquestas y cantantes nacionales e internacionales como Rafael, Fausto, Gustavo Ramos, Vicky, Claudia de Colombia, Mariluz, Olimpo Cárdenas, Alci Acosta, Julio Jaramillo y Miguel Aceves Mejía. Duetos y agrupaciones como Garzón y Collazos, Silva y Villalba, Ana y Jaime, y los coros del Tolima.

Fue meta y lugar de premiación de Vueltas a Colombia; espacio para corrale­jas, sede de concentración política y cam­pamento de desplazados tras ocupación que hicieran campesinos de la región del Pato a la Gobernación, para presionar la suspensión de unos bombardeos que venía haciendo la Fuerza Aérea en zona rural oriental de Neiva, pero distante a ellos. Ha sido espacio para conciertos y predicaciones cristianas; desfiles de

 moda, rifas, magia y veladas de coronación de los primeros veintidós reinados del bambuco.

Siempre dio orgullo jugar en el “Urdaneta Arbeláez”, aún se habla mucho de la famosa “Aplanadora Huilense”, pero esta se dio tras un proceso donde se destacaron otros que también participaron en campeonatos nacionales de la década del 40, y vinieron luego a dirigir con en­tusiasmo la Liga Huilense de Basquetbol. Entre ellos se debe mencionar a Ignacio “Nacho” Fernández Luna, Hernando Artunduaga Pare­des, Raúl “Pipa” Calderón Bahamón y Leonte Muñoz Calderón. Más adelante participarían Antonio “Tuco” Tovar Falla, Víctor Lenin Salazar, Luis Fadul y Rafael Núñez Gutiérrez, entre otros.

La Aplana­dora

Reinel Ro­jas Guevara, Luis Ernesto Cantillo Ordo­ñez, “Chami­zo” Tovar, Luis Eduardo Rivera, Alberto Díaz Gas­ca, Alfonso Ruje­les Harquer, Igna­cio Rojas, Germán Andrade, Pedro Rivera, Abraham Tovar, Andrés y Jorge Martínez Rivera, en­tre otros, recorrieron el país invictos por cinco años, bajo la di­rección de “Pacho” Nemeth, un argentino de origen sirio que vino a Neiva como técnico de la Remington, firma produc­tora de máquinas de escribir, registradoras, y calculadoras eléctricas, ubicada entonces en un local del teatro Cincuentenario por la calle octava.

La gran mayoría de sus integrantes eran de buena estatura, especialmente Neme, quien aparte de dirigir jugaba. Era fornido, velludo, caderón, y cuerudo. Aparte de buen estratega les hizo tomar pulso al máximo; de las cosas emocionantes del equipo eran las cestas sin tocar aro desde cual­quier ángulo. No era fácil arrebatarles un salto inicial y todos entraban con seguri­dad al rebote. Quienes sobreviven comentan que Inicialmente en­trenaban en una pe­queña cancha del patio exterior de la escuela central “Ricardo Bo­rrero Álvarez”.

Neiva aspiró a la sede del VIII- Campeonato Nacional de Bas­quet-ball -1952-, y por su prestigio deportivo se la dieron sin dudarlo un instante. “Tuco” Tovar Falla, fue el más entusiasta para que el evento se realizara en Neiva, acompañado por los periodistas Jorge Andrade Rivera y Alberto Vargas Meza. Por tal motivo pellizcaron a todo el mundo moviendo cielo y tierra.

El gobierno nacional

El primer comprometido de corazón fue el Ministro de Gobierno Luis Ignacio Andrade Díaz, quien con su gran influencia nacional logró la partida para la construcción del esce­nario, ya que los presupuestos departamental y municipal eran exiguos. Andrade no solo contó con el respaldo del Presidente Urdaneta Arbeláez, sino de todo sus compañeros de gabinete, en espe­cial de los Ministros de Educación Rafael Azula Barrera y Lucio Pabón Núñez.

Regionalmente se pasaba por buen momento, se construía la primera etapa de la hidroeléctrica de Iquira que aportaría en total 5.400 kilovatios. Neiva consumía 1.400 y se calculaba que al terminar la obra exigiría 1.800 Kv. El costo de construcción fue calculado en cuatro millones de pesos incluyendo la línea de transmisión. Neiva tenía 50.494 habitantes, 33.040 cobijados en el casco urbano.

Se terminaba la vía destapada Neiva-Espinal, se pavimentaba el trecho Neiva-Campoalegre y se culminaba el terminal del aeropuerto “La Manguita”. El Ministerio de Justicia entregaba los tres primeros pisos de su edificio en Neiva, con el primero en comodato por veinte años para la Alcaldía por haber cedido el lote. También se acababa de inaugurar el kiosco y la zona de exposición de la Plaza de Ferias. Secundino Rodríguez abría su edificio esquinero en la calle octava con carrera tercera donde funcionaría el Gran Hotel por lustros, al tiempo que los estudiantes de Santa Librada empezaban a gozar su piscina.

La Policía construía el cuartel de la calle octava No. 5-77 -parte de área del hoy parqueadero Yep-; el batallón Tenerife comandado por el Coronel Rafael Hernández Pardo, inauguraba parte de sus arqueadas instalaciones. Avianca y Lanza prestaban vuelo diario Neiva-Bogotá; y Ondas del Huila con 1360 kilociclos en onda larga, llevaba pocos meses de inaugurada. Emulaba con Radio Neiva fundada en 1945.

Obras y financiación

Los planos del estadio fueron diseñados por el Arquitecto Hernando Rojas Polanco; como no hubo tiempo para licitar la obra, la erigió directamente la Secretaría de Obras Públicas, que por entonces contaba con personal y maquinaria propia. Los estudios de estabilidad y resistencia fueron contratados a una reconocida empresa bogotana. La partida nacional no alcanzó para la gradería sur, se diseñó un mejor escenario pero por efectos de tiempo, se terminó construyendo el que tiene hoy, con una tarima un poco más pequeña.

El Gobierno Departamental encabezado por Gustavo Salazar Tapiero estuvo atento a todo, en especial Alberto Cabrera Gutiérrez -Secretario de Gobierno-, encargado personalmente por el Ministro Andrade Díaz, para que a diario le informara sobre el desarrollo de la obra. Carlos Rojas Rodríguez ocupaba la Secretaría de Hacienda, Hernando A. Maldonado la de Obras y Carlos Julio Calderón la Dirección de Educación. Don Jorge H. Osorio ejercía como Contralor Departamental. Dos Alcaldes estuvieron atentos a la organización del evento, Pablo J. Gutiérrez Vélez, quien ejerció del 18 de julio de 1949 hasta el 24 de agosto de 1952, y Julio Rojas Castro, quien pasó de Secretario de Hacienda a Burgomaestre. La ciudad se pudo engalanar gracias a un superávit de tesorería aproximado a los $200.000 pesos, con recaudo anual calculado en $5’600.000 pesos.

 La inauguración fue pomposa, Neiva echó la puerta por la ventana. En todos los partidos hubo lleno total, el Huila fue campeón en canchas donadas por la colonia sirio-libanesa con tableros transpa­rentes; algo distinguido en la época, pues había que importarlos de los Estados Unidos.

Equipo femenino y reinado

Existía equipo feme­nino integrado por Aura Tovar, Ángela García, Miriam Silva, Barbarita González, Zoila Carre­ra, Luz García, María Teresa Alarcón, María Rodríguez, Carmen Ca­sas, Betty Bautista, Ma­ría Stella Arenas, Ruth Barreiro, Lucía Pérez, Leonor Echeverry y Gema Artunduaga. Las entrenaba Fortunato Muñoz.

El Comercio se hizo ver patrocinando actividades preparatorias y los estudiantes realizaron un espectacular reinado que lo ganó una mujer primorosa llamada Alba Luz García, hoy esposa de don Jesús Trujillo, padres de mi compañero de estudio Humber­to Trujillo, Chuchín, Jorge Enrique y Alba Rocío Trujillo García. Se constituyó en el evento más importante de la década del 50, recordado aún por el regionalismo que des­pertó y la alegría sana y hospitalaria en que se desarrolló. Sería Neiva por muchos años la Capital Basquetera de Colombia, con uno de los mejores estadios del país que pronto tuvo tablero digital.

El mote de “aplanadora” se lo ganó el equipo por lo demoledor que era, los paisas que jamás le pudieron ganar al Huila se in­ventaron la ridícula historia que fue por dejar una aplanadora adentro, que no se pudo sacar tras la construcción de sus graderías, cuando aún tiene dos entradas a ras de tierra.

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