Un tema distinto y especial. Se trata de un grupo de proteínas que se producen en nuestro cerebro, tienen unas propiedades analgésicas y además de placenteras son llamadas “Las endorfinas”.
Son generadas a nivel de la hipófisis, una pequeña glándula que se encuentra ubicada en la base del cerebro. Una vez liberadas son distribuidas a través de todo el sistema nervioso central para mantener el equilibrio, controlar el apetito, ayudar en el colapso circulatorio cuando este sistema no puede llevar sangre a los distintos órganos para su normal funcionamiento en razón a hemorragias, quemaduras, traumatismos, deshidratación, infecciones y tienen una importancia terapéutica en el tratamiento de adicciones y dolores crónicos.
Los últimos estudios manifiestan que estimular la producción de endorfinas es uno de los mejores antídotos contra el estrés, el dolor, la fatiga, la depresión y la ansiedad.
Son llamadas también “las hormonas de la felicidad”, como sustancias químicas producidas por el propio organismo, estructuralmente muy similares a los “opioides” como son la morfina, el opio y la heroína, pero sin sus efectos negativos. Son producidas por el organismo en respuesta a múltiples sensaciones, entre las que se encuentran el dolor y el estrés, la liberación de hormonas sexuales y el fortalecimiento del sistema inmunitario. Cuando sentimos placeres, estas sustancias químicas se multiplican y envían mensajes al cerebro y a las células responsables de la defensa de virus y bacterias que invaden el organismo.
Una buena fuente de endorfinas es el buen sentido del humor y la risa, pues hay una notoria influencia sobre la química cerebral y el sistema inmunitario. Basta con esbozar una sonrisa para que nuestro cuerpo comience a segregarlas. Otra fuente es el contacto con la naturaleza, que nos llena de energía. La atmosfera que se respira en las zonas rurales, estimulan están hormonas. Igual sucede cuando nuestra mente se encuentra relajada, produciéndolas con facilidad y mayor cantidad.
Una buena audición musical de nuestro gusto provoca una importante liberación de endorfinas, consiguiendo una disminución de la frecuencia cardíaca y respiratoria, logrando una importante relajación muscular. Mediante una positiva técnica de visualización al evocar buenos momentos, pensar en hechos felices o soñar despiertos con nuevos proyectos y anhelos son una forma sencilla de producir estas hormonas de la felicidad, cuando necesitemos recuperar vitalidad y energía.
Para quienes practican cualquier deporte con regularidad, la vitalidad, alegría y sensación de bienestar, tienen una explicación bioquímica en donde las endorfinas son parte de esas respuestas. Quiere decir que también la actividad física es un medio terapéutico que no puede ser reemplazado por la medicina convencional. No se vende en farmacias y depende de nosotros mismos aprovecharlo.
Hay que saber también que las endorfinas duran poco tiempo, porque determinadas enzimas las eliminan pronto del organismo, como parte de la función que mantiene su equilibrio corporal.
Como vemos cada día más la neurociencia descubre nuevos elementos que definen nuestras reacciones y las características en la personalidad.
A producir entonces mayor cantidad de endorfinas realizando nuestras actividades de manera grata, incrementando así nuestros niveles de satisfacción.
¡Practiquémoslo!!
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