Sabado, 4 de Febrero de 2012

 

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Económica |
Septiembre 3 de 2010

El afán del rebusque en Neiva

Redacción Económica. DIARIO DEL HUILA

La falta de empleo formal está llevando a que cada día más neivanos se dediquen al rebusque con tal de tener un sustento para sus familias.

Y es que actualmente es muy común ver en reconocidos barrios de la capital venta de arepas, tamales, obleas, hamburguesas y todo tipo de mercancías, con el propósito garantizar un ingreso, mientras se consigue un trabajo formal.
Según un estudio realizado por la oficina de Formación Profesional y Empleo del Sena, en Neiva alrededor de 2.270 personas se dedican al rebusque en distintos sectores de la ciudad, quienes han visto en la informalidad la mejor opción para garantizar un ingreso mensual para sus familias.

Cabe destacar que la economía informal no está compuesta únicamente por los vendedores ambulantes, sino por el grupo de trabajadores independientes, empresas unipersonales o sociedades de hecho que operan normalmente por fuera de los parámetros del régimen fiscal impositivo, con alta inestabilidad y rotación laboral por fuera del sistema de seguridad social, sin cumplir con la normatividad del registro mercantil, normalmente sin acceder a los servicios del sistema financiero y con una inexistente práctica contable.

Según el DANE, en Neiva la tasa de desempleo se ubica en el 12,5 por ciento, mientras que el sub empleo alcanzó el 37,1 por ciento.

Sin embargo, las personas consideran que las cifras del desempleo y subempleo son mucho más dramáticas en la región, pues en los últimos años son muchos los empresarios en el departamento que se han visto obligados a recortar la nómina de las empresas, ante la menor dinámica de la economía nacional.

El rebusque
En la calle Cuarta entre carreras Quinta y Sexta, en pleno centro de la ciudad, diariamente María Arciniegas sale hacia las cinco de la tarde ha ganarse la vida vendiendo tamales, pues por su edad, difícilmente puede conseguir un empleo formal.

Y pese a que en Neiva abundan las personas que se dedican a vender este tradicional alimento, con la sola venta de tamales Mariela sostiene su hogar, conformado por tres hijos y su mamá.
Haciendo un sondeo, diariamente una persona dedicada a esta actividad puede llegar a vender hasta 100 tamales, promedio que se duplica especialmente los viernes y sábados.
“Entre semana las ventas son regulares. Sin embargo, en un fin de semana uno obtiene las reales ganancias, pues la comercialización de tamales se dispara y es donde se obtienen las buenas ganancias para vivir”, comentó María Arciniegas, vendedora de tamales.

En promedio diariamente María invierte en su negocio 73.000 pesos, inversión que se destina básicamente a la compra de ingredientes, pues la mano de obra no acarrea ningún tipo de gastos, ya que ésta es suministrada por miembros de la familia.

De los 73.000 pesos invertidos, las ganancias en promedio pueden ascender entre 38 y 40 mil pesos de domingo a jueves, cifra que los viernes y sábado puede llegar a 90.000 pesos.

Los 'maromeros'

En muchos semáforos es fácil encontrar personas que hacen maromas, bailan o venden productos, actividad que les permite llegar diariamente a sus casas con algunos recursos para mantener sus hogares. En promedio y según ellos, al mes por la moneda que reciben en los semáforos pueden llegar a ganar hasta 900 mil pesos, es decir, más de un salario mínimo.

Si bien un trabajador informal puede ganar en algunos casos más dinero que una persona con título profesional, las garantías que por ley deben ofrecer las empresas, distan de la realidad de las calles.
Quienes trabajan en los semáforos reconocen que no pagan salud ni pensión, y las vacaciones, cesantías y prima salen de sus propios bolsillos.

Los vendedores de jugos

Dentro del negocio del rebusque encontramos un tipo de negocio que se ha venido desarrollando en varios puntos de la ciudad y que cada día está siendo adoptado por más personas: la venta de jugos de naranja y mandarina.
A estos 'rebuscadores', es común encontrarlos en las esquinas del centro de la ciudad o instalados a las afueras de colegios o empresas, en carretas, carretillas o cajones rodantes equipadas con todos los elementos necesarios para preparar su producto, el cual es ampliamente apetecido.

Haciendo un sondeo, el precio del vaso de jugo de naranja o mandarina oscila entre los 500 y 1.000 pesos, y en un día, un vendedor de jugos de siete de la mañana a las seis de la tarde puede vender entre 100 y 150 vasos, ventas que podrían llegar fácilmente a los 95.000 pesos diarios.

Y si a esta cifra se le resta la inversión realizada que oscila entre los 30.000 y 35.000 pesos en promedio para la venta de jugo, las ganancias pueden estar por el orden de los 60.000 pesos diarios, monto que en un mes podría superar el millón 500 mil pesos.
 

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