Nos llegó la invitación al Décimo Congreso Internacional en Disposición Final de Residuos, a realizarse en la ciudad de Armenia del 15 al 17 de septiembre y resaltando la intervención del profesor Federico G.A. Vagliasindi, de la Facultad de Ingeniería Ambiental y Sanitaria de la Universidad de Catania-Italia y Doctor del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de Washington, quien intervendrá con una presentación sobre el tema de la gestión de los residuos ante los desastres naturales.
Tomando algunos apuntes de la presentación que hace el profesor Vagliasindi, nos llama la atención su afirmación sobre que en situaciones de emergencia ocasionadas por desastres naturales, el manejo de los residuos sólidos y otros desechos es un factor prioritario para la salud de las poblaciones afectadas. La verdad no lo habíamos percibido pero en efecto, como lo explicaremos, junto con el abastecimiento de agua segura, la gestión que se haga de los residuos sólidos, luego de un desastre, y en nuestro criterio, cualquiera que sea el origen de él, es fundamental para reprimir mayores consecuencias sobre la población.
Citando al profesor Vagliasindi: “…Registros epidemiológicos después de ocurrido un desastre natural indican que además de las lesiones por trauma, a veces existe un incremento significativo de infecciones respiratorias y diarreicas; muchas de ellas ocasionadas por los puntos de acumulación de residuos domésticos y material orgánico putrescible, que se convierten en focos de agentes transmisores de enfermedades y del desarrollo de vectores patógenos…”
Claro, como él lo indica, la acumulación de lodos, escombros y restos de demolición se convierte en causa principal de las afecciones respiratorias y de la piel, al igual que la presencia de grandes cantidades de cenizas. De igual manera, el manejo inadecuado de residuos potencialmente peligrosos como los residuos infecciosos generados en establecimientos de salud y los químicos tóxicos constituye un factor de riesgo para la salud humana si no se realiza un adecuado almacenamiento, tratamiento y disposición final. Ahora, imagine eso el lector, después de una catástrofe, cómo puede agravar la situación difícil que ya se habrá ocasionado por la tragedia misma.
Finalmente, este profesor anota que tomando las medidas adecuadas, se lograrán eliminar focos potenciales de proliferación de vectores transmisores de enfermedades (infecciones gastrointestinales, leptospirosis, dengue y similares), de afecciones respiratorias y de lesiones físicas. Una de las medidas principales será la rápida remoción de la mayor cantidad de residuos. La limpieza de vías no solo restablece el libre tránsito en las rutas de acceso y comunicación sino que también tiene un impacto psicológico positivo en la población. Otro aspecto fundamental será evitar la mezcla de residuos sólidos domésticos con aquellos compuestos por escombros y residuos de demolición o peligrosos, como ocurrió después del terremoto de Hanshin-Awaji, Japón, en 1995 y que agravó considerablemente los efectos de la tragedia.
La catástrofe probablemente interrumpe el sistema normal de recolección de residuos y quizás agregue todavía más cantidad de ellos. Incluso aun cuando exista una rápida respuesta, en ocasiones los vehículos recolectores no pueden llegar hasta los puntos de almacenamiento porque los caminos se encuentran destruidos u obstruidos por ejemplo y ello debe sortearse a la mayor brevedad.
¿Será que en Colombia y nuestra región estamos preparados para enfrentar este factor ambiental de los desastres?
ahc86@hotmail.com
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