Sabado, 4 de Febrero de 2012

 

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Regional |
Septiembre 8 de 2010

Zuluaga despidió a Diego Fernando Chantre

Acompañado de su familia, de la enfermera que con amor lo adoptó y lo cuidó durante los últimos años de su vida y la comunidad de Zuluaga, fue sepultado ayer en el panteón de este centro poblado de Garzón, Diego Fernando Chantre, el joven que hace dos años conmovió a Colombia, por su lucha titánica por sobrevivir.

Diego Fernando, fue un niño campesino al que a los once años los médicos le descubrieron una hipertensión pulmonar y una cardiopatía, que lo redujo a una silla de ruedas y lo condicionó para poder seguir viviendo a conectarse las 24 horas del día a un concentrador de oxigeno.

Abandonado

Su familia, por no tener los recursos económicos para suministrarle la silla, el concentrador y el tratamiento cotidiano para su superveniencia lo dejó abandonado en el hospital San Vicente de Paúl de Garzón, donde inicialmente fue auxiliado por un campesino que posteriormente se lo entregó a la enfermera del puesto de salud de Zuluaga, María Elisa Tovar.

“Ella, con gran sentido humanitario acogió el niño en su hogar y pese a las limitaciones económicas y ayudada por la comunidad inicialmente, le suministró todo los necesario para que él pudiese sobrevivir”, señala un vecino de la enfermera.

Con el tiempo y ante la necesidad de dotar el niño con equipos de mejor tecnología, Pedro Nel Ospina, un dirigente cívico de Zuluaga, contactó a través de María Isabel Campos al director del programa ‘Voces del Secuestro’ Erwin Hoyos, quien a través del espacio radial contó al mundo el drama de Diego.

“El efecto fue inmediato. Después de que Erwin, relatara la historia de Diego, aparecieron varios filántropos que colaboraron con el niño, como fue el caso de Tuto, un aviador de Medellín, que colaboró con una avioneta particular para llevar el niño de Neiva, a Medellín y viceversa para que lo chequearan médicos especialistas y para que Diego, conociera los jugadores del Atlético Nacional, su equipo del alma”, relató María Campos Herrera, quien fuera auxiliar del programa voces del secuestro.

Conocer el mar

En medio de su doloroso drama Diego, a través de Erwin, pudo cumplir dos deseos que tenía: conocer el mar y presenciar un partido del Nacional, además de estrechar la mano de sus ídolos los jugadores del equipo paisa.
Sin embargo, la suerte estaba echada para Diego, y por más ayuda que recibiera, la ciencia médica no tenía la cura para su enfermedad.

Diego, se agravó el pasado 10 de agosto, teniendo que ser trasladado al hospital general de Neiva, donde falleció la mañana del lunes anterior.

“El sábado estuvimos con él todo el día y nos decía entre lágrimas que no quería morir, que me quería mucho y que no tenía cómo pagarme todo lo que yo había hecho por él. El lunes, recibimos muy temprano la noticia de su muerte.

Son cosas de Dios, que nos duele mucho pero que tenemos que aceptar con resignación”, manifestó en medio de su dolor la enfermera protectora de Diego, el símbolo de la vida en Zuluaga.

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