Tutoriales para abortar

Opinión /

Tutoriales para abortar

  


La prohibición siempre conlleva a la tentación. Pero hay hecho que son ineludibles y que traspasan cualquier esfera moral.

Hace nueve años en Colombia se despenalizó el aborto, solo en tres condiciones: cuando está en riesgo la salud física y mental de la madre, cuando el embarazo es resultado de violación o incesto, y cuando existe una grave malformación del feto que haga inviable su vida. Entonces el debate fue candente y se enfrentaron dos instituciones fuertes, la iglesia Católica y la Corte Constitucional.

Hoy vemos este mismo debate en Chile, una república democrática, con un modelo económico similar al nuestro que analiza la posibilidad de  que se pueda abortar legalmente. Curiosamente se debaten las mismas tres causales que acá ya se debatieron hace casi una década.

Este debate no es lo único que ha causado polémica, sino un tutorial que insta a las mujeres a interrumpir su embarazo. Para algunos, este video es una apología al delito en tanto que aún no es legal la medida en este país, para otros no es más que una manifestación clara de la libre expresión, y por qué no de la protesta.

Según cifras del Ministerio de Salud del país austral, se estima que al año se producen entre 60.000 y 70.000 procedimientos ilegales.

Según Claudia Dide, directora de la organización Miles, autora de esta iniciativa, “estos mensajes son fuertes precisamente porque buscan llegar a la conversación en la familia, en la casa. Es lo que produce un debate público”.

En fin, razones van y vienen de lado y lado, lo importante es reconocer que hay una incomodidad en la sociedad y un riesgo.  Pues las prácticas ilegales del aborto sí pueden desencadenar hasta la muerte.

En Colombia, pese a que es legal esta práctica, en muchos consultorios médicos piratas se sigue realizando estas intervenciones. Por otro lado, hay mujeres desprotegidas, en la mayoría de los casos adolescentes, que ante la falta de oportunidades deciden abortar mediante procedimientos peligrosos.

Acá no se trata de criminalizar a las mujeres desprotegidas, sino de ofrecerles oportunidades para que se evite abortar. No queda de más, educar en educación sexual.

Por: Editorial -