En el Huila hallaron cementerios, no tinajas de oro

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En el Huila hallaron cementerios, no tinajas de oro

En el Huila hallaron cementerios, no tinajas de oro
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El primero de los hallazgos fue hecho en la vereda Llanos de la Virgen, jurisdicción de Altamira, y pertenece al período Formativo. El segundo cementerio fue descubierto en el sector de La Jagua, municipio de Garzón, y corresponde a dos períodos: Clásico Regional y Reciente. El último data de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, excavado en San José de Belén, Agrado.

Los hallazgos arqueológicos realizados en el  Huila no incluyen “guacas con tinajas llenas de oro”; son tres cementerios antiguos de diversas zonas de esta región.

Esto se aclara debido a que medios locales de comunicación difundieron noticias en las que se presumía la presencia de este metal precioso, lo que puede promover saqueos a los yacimientos arqueológicos.

Así lo manifiesta el director del Laboratorio de Antropología Física de la Universidad Nacional (UN), José Vicente Rodríguez, quien señala que los responsables de esta investigación son miembros del equipo de Arqueología Preventiva de la Universidad Nacional de Colombia, en el marco de un convenio entre la institución y Emgesa.

A partir de este acuerdo se han llevado a cabo trabajos de prospección sistemática, rescates y monitoreo del área de influencia del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo (Huila).

Gracias a esta labor, se encontraron tres cementerios antiguos, dos que se ubican por cronología y estilo cerámico en los períodos Formativo y en la transición Clásico Regional-Reciente de la Cultura de San Agustín, salvo que se encuentran en el valle cálido del río Magdalena; y el tercero que pertenece al período Republicano.

Los cementerios

El primero de los hallazgos fue hecho en la vereda Llanos de la Virgen, jurisdicción de Altamira, y pertenece al período Formativo (I milenio a. C. al siglo I d. C.). Allí se encontraron tumbas monticulares consistentes, en piedras planas, dispuestas sobre el cuerpo en posición extendida, además, vasijas alrededor como parte del mobiliario que posiblemente contenían restos de alimentos.

El segundo cementerio fue descubierto en el sector de La Jagua, municipio de Garzón, y corresponde a dos períodos: Clásico Regional (siglos II-VIII d. C.) y Reciente (siglos IX-XVI d. C.).

Allí se desenterraron tumbas monticulares, con el cuerpo flexionado sobre el lado derecho y con la cabeza orientada hacia el sur o norte. Detrás de la espalda aparece un conjunto de vasijas fragmentadas intencionalmente, piedras planas, manos de moler y fragmentos de metates.

De acuerdo con el profesor Rodríguez, aun cuando los esqueletos no estaban en una condición óptima de observación, se pudo establecer que algunos presentaban deformaciones en la cabeza, como distintivo cultural. Mediante el análisis dental, se ha podido diagnosticar la edad por la formación y erupción en los más jóvenes por el desgaste y en los adultos.

El último cementerio data de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, excavado en San José de Belén, Agrado. Al igual que los anteriores, en este también hay tumbas monticulares que combinan tradiciones indígenas (el montículo de piedra alineado este-oeste) con hispánicas (el uso de medallas religiosas y la posición flexionada de los brazos sobre el pecho).

“El proceso de excavación ha sido compartido con habitantes de la región. Por medio de charlas informativas, se han resuelto inquietudes e incluso algunos de ellos fueron contratados como auxiliares de arqueología”, señala el profesor Rodríguez.

Imprecisión informativa

Según el director del Laboratorio de Antropología, la inconformidad con un medio de comunicación de alcance local y nacional con respecto a la difusión de lo que se está trabajando en el sur del Huila, radica en que las fuentes utilizadas no eran miembros del equipo de Arqueología Preventiva de la UN y adicionalmente divulgaron fotografías que no correspondían a los sitios explorados.

“Publicar noticias sobre el supuesto hallazgo de ‘tinajas con oro’ es incitar al saqueo del patrimonio arqueológico de la Nación, base de la recuperación del pasado más remoto del país”, advierte.

Esta afirmación podría sostenerse con el hecho de que en marzo, algunos lugareños de la zona del primer cementerio escucharon que existían “guacas llenas de oro” y saquearon dos de las tumbas en proceso de excavación.

Frente al hecho, se puso el denuncio respectivo a la Policía y al ICAHN (Instituto Colombiano de Antropología e Historia), quienes adelantan la investigación judicial.

“Hay que resaltar que este comportamiento puede considerarse hurto agravado, en virtud de que el patrimonio arqueológico pertenece a la Nación”, concluye Rodríguez.

En la actualidad, la Universidad Nacional de Colombia ha asumido una rigurosa custodia de todos los objetos excavados (cerámica, líticos, restos óseos humanos y animales), hasta que el ICANH defina el lugar de destino de estos bienes.

Por:David Santiago Gómez

Por: Redactor Diario del Huila

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