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Humberto Garzón, maestro de maestros

Martes, 26 de Junio de 2012 07:00

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Uno de los personajes que más ha influido positivamente en el desarrollo de la interpretación del Sanjuanero Huilense, es Humberto Garzón Casas, un bogotano que fue adoptado por todos los huilenses.

altROLANDO MONJE GÓMEZ - DIARIO DEL HUILA, NEIVA

Desde los inicios del Festival Folclórico y Reinado Nacional del Bambuco hasta hoy son muchos los cambios que se han percibido en la interpretación del Sanjuanero Huilense, cambios en los que han contribuido muchos personajes en estos 52 años de historia.

Pero si hay alguien que muchos señalan como el que le dio el toque de evolución, para que el Sanjuanero Huilense pasara de ser un baile netamente folclórico a uno más estilizado y elegante, ese es Humberto Garzón Casas, declarado como maestro de maestros por la Administración Municipal de Neiva.

Aunque natural de Bogotá, su fecha de nacimiento presagiaba lo que sería su destino: un 29 de junio hace 70 años, próximos a cumplir. A la capital opita llegó por recomendación de Lizardo Díaz (Felipe de Los Tolimenses y esposo de Raquel Ércole, una de sus maestras) quien lo puso en contacto con el director de Cultura de la época, Benhur Sánchez, que lo contrató inmediatamente y de eso ya son casi cuarenta años.

Sobre la evolución que ha tenido el baile del Sanjuanero en estas cuatro décadas el maestro Garzón considera que “esos cambios son buenos porque ya sea ve mejor el trabajo, la técnica, el estilo de la danza, la elegancia con que se debe bailar, la estética que yo le inculco a todos los alumnos que es fundamental”.

Así mismo manifiesta que en cuestión de tradiciones en parte éstas se han perdido, que no es culpa de la danza es culpa de la gente, “cuando yo llegué aquí en 1973 todavía trabajaban los grupos de danzas y comparsas de los barrios y ellos eran los que hacían los desfiles, porque grupos folclóricos no habían sino como dos, faltaba el empuje para que floreciera la danza en diferentes partes, eso se ha perdido y es muy importante. Eso era lo que hacía la fiesta, pero se perdieron por falta de estímulo de los gobiernos, porque los grupos tenían que trabajar con las uñas”.

Para Humberto Garzón su estilo de danza era de proyección pero llevando el sabor del folclor con todos sus pasos y figuras, “cuando llegó Ketty Castillo la cosa cambió y de ahí para acá ha ido evolucionando, hoy ve uno grupos que tratan de meterle ballet clásico, y no lo saben manejar y se ven una cantidad de pasos y figuras distorsionadas, entonces le quita el valor y la belleza a la danza. El vestuario también ha cambiado, antes no se utilizaban esas faldas tan rotondas y esa cantidad de pollerines. El Sanjuanero ha ido evolucionando, pero en este momento yo respeto lo que se hace pero no lo comparto”.

De igual forma es de la idea que debería volverse a la interpretación del Sanjuanero doble, “porque hoy todas las candidatas bailan igual, porque el baile lo mutilaron”.

Hoy Humberto Garzón hace parte de la Legión de María y se dedica a la catequesis preparando a los jóvenes para los diferentes sacramentos y por supuesto sigue entregando sus conocimientos en el arte de la danza a las nuevas generaciones.

¿Cuál fue su trayectoria artística antes de llegar a Neiva?

Yo me inicié en la danza clásica y folclórica a los diez años, en la academia de Raquel Ércole y trabajé con ella como ocho años. Al año participaba en el grupo folclórico y viajamos desde Argentina hasta México. Ella acabó la academia porque se dedicó de lleno a la actuación y de allí pasé al grupo de Ana Consuelo Gómez.

¿Cómo llegó a Neiva?

En 1973 llevaron a la televisión el grupo folclórico de Inés García para proveer artistas para el San Pedro, yo vi el grupo y me gustó mucho, y le comenté a Lizardo Díaz, (Felipe de Los Tolimenses, esposo de Raquel Ércole) que había visto el grupo y que me gustaría trabajar allá. Él me preguntó que si me quería ir para allá. A los tres días me puso en comunicación con Benhur Sánchez Suárez, director de Cultura de la época, y me dijo que le mandara todos los datos y que el sueldo no era muy alto ($1.200 mensuales) y le dije bueno. Llegué en septiembre de 1973.

¿Cuando usted llegó a Neiva sabía bailar Sanjuanero?

Yo tenía idea porque me formé en el grupo de Raquel Ércole en Bogotá y en el repertorio se combinaba el ballet con lo folclórico y teníamos danzas folclóricas del Huila, como el caso del ‘Fandanguillo’, una creación de doña Inés García de Durán que se dejó perder.

¿Vino para quedarse?

Me vine a conocer esta tierra pero nunca pensé que me fuera a quedar acá. Al poco tiempo de llegar cambiaron a Benhur y entró Sofía Cuéllar y pensé que yo también saldría y no fue así, estuve quince años, después trabajé en el Colegio La Presentación y en varios municipios del Huila. Ya estoy pensionado y aquí me tienen y mis alumnos saben que el día que me muera ese día se van a ir bailando Sanjuanero hasta el cementerio.

alt¿Cómo lo recibieron?

Con la expectativa de que llegaba alguien de Bogotá con ciertos conocimientos, que viene a cambiar, a revolucionar esto, eso era lo que les habían dicho. Cuando llegué introduje unos cambios y la cosa fue gustando. En esa época la escuela quedaba en la esquina de la calle Novena con carrera Octava ahí quedaba también la Biblioteca y la Escuela de Artes, ya estaba en construcción el Bloque Cultural de la Gobernación. Cuando nos trasladamos se llegaron a recibir hasta 120 niños en la escuela. A las mamás se les daban clases de gimnasia, una de ellas era Omaira Curiel de Parra, hoy directora del Festival. Así fue evolucionando la escuela.

¿Cuántos bailarines formó en todo ese tiempo?

Yo formé la mayoría de bailarines de Sanjuanero que están trabajando ahora como Alberto Varón, el ‘Pote’ García, los Amézquita, Ramiro Ramos, todos ellos pasaron por allí.

¿Bailó alguna vez candidatas en alguno de los reinados?

Los dos primeros años y no me fue muy bien, vi que eso no era para mí y desistí. Ahora me llaman los muchachos para que les eche un vistazo a las candidatas que preparan.

¿Cuál fue realmente su aporte a las fiestas del bambuco?

La evolución que ha habido en el Sanjuanero y en todo el trabajo de danzas, en la parte coreográfica. Si puedo seguir aportando a las fiestas del Huila aquí estoy, porque ahora me considero más huilense que rolo, a mi me adoptaron aquí.

¿Preparó candidatas?

No porque muchas de las niñas que se presentaban eran de la Escuela de Danzas o del grupo de danzas. Me llamaban mucho para preparar parejas infantiles a los diferentes eventos, especialmente para Sanjuanero. Ahora me llaman para Bambuco Tradicional lo que me parece maravilloso que la juventud se meta dentro de esto, que esté empapada de lo que es el folclor.

¿Cómo evalúa los parejos de antes y después de su llegada a Neiva?

Los parejos de ‘Chacatán’ hacia atrás bailaban con la esencia del primer Sanjuanero que se creó, ya después le empezaron a meter más estilización, un poco más de proyección al Sanjuanero, a mi se me hace que lo han mecanizado mucho.

Si tuviera que hacerles alguna recomendación a los parejos ¿qué les diría?

A los de ahora les haría un toque mágico para que bailaran a la antigua, me parece más hermoso el de ‘Chacatán’, Vicente Huergo, César Marino Andrade, todos ellos. Si a mí la vida me diera una oportunidad de poder en este momento hacer un concurso de Sanjuanero por parejas, lo haría al estilo antiguo. Otro detalle que he pensando es que la niña es la que recibe todos los honores, ella es la ganadora, la que coronan, pero el trabajo del parejo dónde está, porque la reina se forma de acuerdo al trabajo del parejo, él es quien hace la reina. Por eso es que Alberto Varón y James Amézquita han sacado tantas reinas, y fueron formados por este señor a base de garrotico en mano.

¿Cómo era lo del garrotico en mano?

Yo tengo una anécdota de una vez de una reunión en la Usco, cuando un catedrático que tenía su hijo en la Escuela de Danzas, hablando ante todos los miembros de la universidad y del Instituto Huilense de Cultura comentó que un profesor anda dictando clases con un garrote en la mano y que mi niño se asustó y por eso no quiere bailar. Pedí la palabra y le dije ese profesor del garrotico soy yo, quiero hacerle una pequeña aclaración, ¿no será que a su niña la han amenazado en la casa con un garrote y por eso le cogió miedo al garrote que yo manejo para marcar los compases? No me dijo nada, hoy somos muy amigos. Alberto Varón es de los que reconoce que él es lo que es por el garrote.

¿Para dónde van las fiestas del bambuco?

Pueda ser que no vayan a decaer pero las veo muy comercializadas y cada día le dan menos importancia a lo que es folclor, ojalá llegue alguien que con una varita mágica se le prenda el bombillito. Las tradiciones se han perdido.

¿Cree que por su aporte al folclor el Huila le ha agradecido?

Sí y yo también tengo mucho que agradecerle al Huila. Me han tratado de maravilla, tengo grandes amigos y personas que reconocen mi trabajo. He dado lo mejor de mí y lo seguiré dando.

¿Y los entes gubernamentales?

No me puedo quejar tampoco, lo que pasa es que yo no soy ambicioso, no me gusta lambonear. A mí el pueblo y el Huila me han dado mucho.

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