Discotecas gay, la otra rumba en Neiva
Domingo, 19 de Febrero de 2012 02:04

Tres discotecas hacen parte de las opciones de diversión que tiene la comunidad gay en Neiva. Vibra, Bunker y Midas Club son los sitios predilectos, cada fin de semana, para quienes tienen una orientación sexual no convencional.
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| Tres discotecas hacen parte de las opciones de diversión que tiene la comunidad gay en Neiva. |
DIARIO DEL HUILA
Mientras el disc jockey pone a sonar ‘Like a virgin’ de Madonna, Luis Andrés y su novio bailan en la pista de una de las discotecas gay que funcionan en Neiva.
Adentro del recinto fiestero los prejuicios morales nada importan, lo único que quieren los amantes bigotones es pasar una buena noche y liberarse de todo el estrés que provocan las ocupaciones diarias.
“Son tres las discotecas que hay en Neiva: Vibra, Bunker y Midas Club que toda la gente conoce como ‘el video’. Cada una tiene su tipo de clientela”, dijo Luis Andrés, un neivano a quien gozar de las rumbas gay se le ha convertido en un plan obligado durante cada fin de semana.
Lejos de parecer un mal chiste, la controvertida respuesta de la reina de belleza: ‘hombre con hombre y mujer con mujer...’, en esta ocasión es la esencia de la fiesta.
“Al fin y al cabo lo que buscamos es poder pasar un momento agradable con personas de nuestra misma identidad sexual. Bailar entre hombres es una buena forma de distracción para los gay”, agregó el joven quien acaba de culminar su carrera de Comunicación Social.
Diversión para todos los estilos
Varones de diferentes edades y estilos convergen en las ‘discotecas de ambiente’ casi que en busca de un desahogo de la sociedad que algunas veces discrimina. Las mujeres, aunque en menor número, también hacen parte de la fiesta.
Pese a que la diferencia que existe entre los espacios de diversión Lgbt (lesbianas, gays, bisexuales y trans) no es tan marcada como en las grandes ciudades, cada discoteca en Neiva cuenta con un tipo de clientela específica.
De acuerdo con Luis Andrés, quien ha rumbeado en las tres, hay una discoteca que es mayormente visitada por travestis y el gremio de los peluqueros. Otra más que es frecuentada por personas de mediana edad; mientras que existe una tercera a la que asisten en gran medida personas menores de 30 años, estudiantes de universidad o profesionales con un estilo de vida acomodado.
“A mí me gusta la tercera opción, pero como dicen los que saben de religión: en la viña del Señor hay de todo. Eso mismo pasa en el ambiente gay, hay personas de todas las tendencias, gustos y clases sociales, y cada tipo de persona busca su propio lugar de diversión”.
Médicos, periodistas, estilistas, policías, militares y abogados, entre otros, hacen parte de la clientela de las discotecas gay de la ciudad.
Dos de los sitios quedan ubicados sobre la carrera Segunda, entre calles 13 y 15; mientras que el otro funciona en el Camellón de la 14, sobre la carrera Quinta.
Al son de las divas
Madonna, Britney Spears, Rihanna y Shakira son las encargadas de amenizar la jornada. Sus éxitos más recientes, así como los emblemáticos ponen a bailar al sinnúmero de hombres que hacen parte de la fiesta.
“Una rumba gay sin Madonna no es rumba. Ella es la reina y estoy seguro que todos los que hacemos parte de esta comunidad sentimos una gran admiración”, expresó el comunicador.
‘Like a virgin’, ‘Vogue’, ‘Hollywood’ y ‘Like a prayer’ son solo algunos de los éxitos de la ‘Reina del Pop’ que todavía causan furor en las noches de diversión de la comunidad Lgbt.
Otros géneros musicales como el dance, la electrónica y el reggaetón integran la programación musical.
En menor medida el merengue, la salsa y el vallenato, suenan en estos espacios de entretenimiento nocturno.
“Muy poco nos gusta bailar esta clase de música, preferimos los géneros que nos pongan a saltar, que nos produzcan más alegría. Uno que otro merengue está bien, pero no para toda la noche”, dijo Luis Andrés.
Hombre con hombre
“No hay nada más rico que bailar hombre con hombre. Cuando uno va a un bar gay es como quitarse un peso de encima porque al fin se puede hacer lo que no se puede hacer en público o en una discoteca straight (heterosexual)”.
Luis Andrés aseguró que cuando baila con la pareja se experimenta una sensación casi que de éxtasis.
“Es una conexión especial la que se siente. Es otro tipo de contacto, más allá del sexual, que pueden tener dos hombres. Para mí, bailar con mi novio es como otra forma de demostrarnos nuestros sentimientos”.
No obstante, no todos los que gozan de esta rumba lo hacen en pareja. Grupos grandes de amigos también se atreven a salir a la pista. En una especie de comparsa bailan al son de las grandes divas de la música pop.
‘Qué pereza los curiosos’
Para el cliente asiduo de los bares de ambiente no hay nada más incómodo que las personas heterosexuales que van a esos lugares a curiosear.
“Qué pereza esos que únicamente van es a chismosear qué es lo que pasa adentro. Eso nos hace sentir incómodos porque los bares son lugares para que nosotros nos podamos expresar con libertad, pero resulta que de pronto sentimos los ojos inquisidores de alguien”.
Dijo que no pretende discriminar a la población ‘straight’, y que de hecho muchos de sus amigos “que no son del cuento” lo acompañan a rumbear, sin prejuicios ni burlas.
“Ellos van porque son mis amigos y les gusta compartir mis espacios. Son personas amigablemente gays que no juzgan y que por el contrario respetan nuestra orientación”, concluyó Luis Andrés.


















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