Volviendo a la normalidad
Miércoles, 04 de Julio de 2012 07:37
Por Amadeo Gonzalez Triviño
Afortunadamente, como todo, las fiestas sampedrinas, y el carnaval propio de las fiestas tradicionales, ha llegado a su fin. Tenemos entonces que asumir los roles que la vida nos presenta y empezamos a hacer las evaluaciones sobre lo que pudo haber sido mejor o lo que no se hizo y pudo haberse hecho, en un eterno ejercicio que nunca termina y cuyos resultados, nunca se ponen en práctica, porque siempre volvemos con las mismas y no aprendemos la lección.
Como lo habíamos anticipado, en ésta temporada nos olvidamos de los problemas sociales, de las situaciones precarias del pueblo huilense y de la forma como nuestros gobernantes o representantes ante las Corporaciones Públicas, siguen usufructuando reconocimientos y méritos que en nada se compadecen con el risible servicio que le prestan a la patria.
La proyectada reforma a la justicia, los delitos que se esconden en los votos aprobatorios de las normas que contrariando el ordenamiento jurídico, buscaron erigir como preceptos constitucionales, con el patrocinio del Gobierno Nacional, de la Fiscalía General de la Nación y sobre todo, con el más aberrante silencio del señor Procurador Alejandro Ordoñez, quien busca afanoso su reelección y por lo tanto, se acomoda a las circunstancias, para dejar hacer, dejar pasar, a cambio de un voto que lo perpetúe en el poder; hacen parte de un sinfín de entuertos que sumados a la corrupción, se constituyen en el pan nuestro de cada día, en ésta inveterada patria de la violencia y del caos institucional que vivimos.
Los mismos ciudadanos, olvidan su papel protagónico en este proceso histórico, y renunciamos a lo que debe ser un imperativo de forzosa aplicación en el tiempo, como propiciar los mecanismos para una revocatoria total del Congreso de la República, la depuración de las formas y los procedimientos para la adopción de una reforma institucional, y a la suma, para exigir y demandar una reestructuración en la cual, dicha corporación sea unicameral y de un pequeño grupo de elegidos que no tengan más de una reelección de su periodo constitucional.
Es que desafortunadamente el mecanismo democrático de la reelección ad infinitum de nuestros parlamentarios, ha servido de fundamento para que con toda clase de prácticas corruptas y de procedimientos que usurpan la moral y la ética, sean la fuente y la base de su permanencia en dichas corporaciones.
Y qué no decir entonces, de las formas que se tienen para acceder al poder, en todas las instancias, donde los mecanismos de fraude electoral, hacen parte de un andamiaje que aún desconocemos, pero que se practica y se fomenta en el más completo silencio y en la más aberrante complacencia, como se acaba de descubrir en un pequeño eslabón de ésta situación denunciada en el Valle del Cauca.
Volviendo a lo nuestro, lo que tiene que ver con el manejo de la Gobernación, muy pronto tendremos las mejores noticias, muy pronto podremos contar con un pequeño aporte de un ente de control, que nos devuelva la confianza en la lucha contra la corrupción y que de esa forma, logremos superar un impase, que nunca debió darse, pero que debe servir de lección a los electores, para aprender a entender que es equivocado en el manejo de la cosa pública, pensar que la presunción de inocencia, debe aplicarse por igual, entre el ciudadano del común y los funcionarios públicos y se pueda así, morigerar éste concepto, para que el simple reproche social, el más mínimo cuestionamiento que se haga de un funcionario público o de un candidato a un cargo de elección popular, sean suficientes, en el momento de elegir a quien no se debe elegir.

















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