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Versus: Reforma aprobada Vs. Reforma denegada

Miércoles, 04 de Julio de 2012 07:39

Por Carlos Alberto Baena López

La discusión de la reforma a la justicia, pasó de los recintos del Congreso a los medios de comunicación y al día a día de los colombianos.  La justicia de difícil acceso para muchos colombianos, se convirtió en tema de conversación general, a causa de las equivocaciones cometidas en el trámite de la enmienda constitucional, por parte miembros del Congreso y del Gobierno. 

La ciudadanía esperaba una reforma que garantizara su derecho a tramitar y resolver los conflictos con la participación del Estado y a cambio obtuvo un proyecto de modificación especialmente ocupado de regular la administración de recursos, que concedía prebendas para algunos procesados y que exigía pagar para tener derecho a la justicia. Al final, la misma reforma mayoritariamente aprobada, resultó convertida en una reforma absolutamente denegada.

En menos de dos semanas, el poder de la ciudadanía y de su expresión a través de los medios de comunicación y de las organizaciones sociales, mostró ser capaz de controlar la modificación de la Constitución, a cargo del Congreso.  Cuando se detectó que prevalecieron objetivos particulares y no el interés general de la justicia, la organización civil condujo a la toma de decisiones no imaginadas en el Ejecutivo y en el Congreso. El Gobierno se vio comprometido en una responsabilidad que condujo a la renuncia del Ministro de Justicia, por causa, precisamente, de la reforma que se había presentado como el cambio estrella a cargo de esa cartera recién creada.  Más allá, el propio Presidente se vio enfrentado al deber de objetar el proyecto de acto constitucional, en un acto sin precedentes desde la expedición de la Constitución de 1991.  La exigencia aumentó cuando fue preciso convocar a extras y articular fuerzas en función de denegar lo que hacía unos pocos días se había convocado a aprobar.

Las mayorías de la coalición de Gobierno se tornaron en contra de la iniciativa que unos días atrás habían avalado. La acción cívica de gran parte de los ciudadanos dio como resultado la acción política de sus representantes en el Congreso y el Gobierno.  Triunfaron los valores públicos y quienes cambiaron de opinión en el Legislativo, aplicaron una corrección impuesta por la fuerza de la conciencia y la presión social. Ganó el País y se reafirmó el poder de la democracia y de los ciudadanos de a pie.

El premio a la acción cívica le dejó una gran lección a Colombia: La fuerza del interés general y de quienes lo defienden, no caduca.  La fortaleza del bienestar común puede cambiar la decisión de los órganos más tradicionales y sólidos políticamente.  El rechazo social a prácticas inapropiadas de los órganos de poder sí es efectivo, es una sanción que puede pasar de lo simbólico a lo real, tal como lo prueba el proyecto de modificación de la justicia, que pasó de ser reforma aprobada a reforma denegada. 

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