Judicializar la política
Domingo, 19 de Agosto de 2012 09:12
Por Aníbal Charry González
Nadie más calificado para hablar de la “judicialización de la política” que Ernesto Samper, el hombre de las espaldas más anchas del planeta. El ícono vivo y actuante de la impunidad penal y política.
El que no vio el ingreso del elefante de los seis millones de dólares a su campaña del Cartel de Cali para ser elegido espuriamente presidente.
Claro, cómo no va a salir a deslegitimar a la justicia como perseguidora de la política, si él mismo según su cínico criterio, fue un perseguido por ella por una nimiedad que pretendía contrariar la “voluntad popular” de ser elegido con los dineros de la mafia, porque según su pérfida tesis por repudiables que sean los delitos cometidos por los políticos para llegar al poder, lo que debe primar es el manipulado mandato electoral como instrumento de impunidad, de la cual es el más conspicuo representante por cuenta de sus “jueces naturales”, que ya sabemos cómo mangoneó en su infausto gobierno para que lo absolvieran, quedando estos también impunes porque se impidió con un malabarismo constitucional que la Corte Suprema los procesara por el monstruoso prevaricato.
Y ese es el retorcido argumento que ha propuesto para defender a la gobernadora Cielo González por los fallos disciplinarios de la Procuraduría, que no distingue de los judiciales para hablar de la “judicialización de la política”, afirmando con impudicia que el peligro para el país es que “estemos desconociendo decisiones electorales populares con fallos judiciales, que por supuesto hay que respetar, pero que de alguna manera crean condiciones de inestabilidad como las que se están creando aquí en el departamento”, y no los políticos corruptos que son la verdadera amenaza nacional. Qué tal.
Qué más quisiera Samper, so capa de la “judicialización de la política”, que quedaran impunes para no desconocer “las decisiones electorales”, los actos de corrupción del ex alcalde de Bogotá Samuel Moreno y su pulcro hermanito el ex senador Iván Moreno, ardorosos defensores de su mandato y de los involucrados en el proceso 8000. Y por supuesto, la cuadrilla de congresistas, diputados, concejales, gobernadores y alcaldes de la para política, sindicados de corsarios del erario y de cometer delitos atroces contra el pueblo colombiano.
Jubiloso estaría que Santofimio hubiese quedado impune por haber sido el determinador del magnicidio de Luis Carlos Galán. Mejor dicho el paraíso terrenal de la impunidad para no “judicializar la política”, según el autorizado criterio del que hiciera realidad el sueño de Pablo Escobar de ser elegido presidente con los dineros del narcotráfico.
Con esa clase de defensor, la gobernadora del Huila perdió la ostentosa cena pagada con dineros públicos en “honor” al líder del embeleco de “Café País”- que no es más que el mascarón de proa de su imposible reencauche político ante los colombianos, pues nadie le para bolas salvo la cáfila politiquera-, mucho me temo que el procurador Ordóñez ante la afrenta defensiva, esta misma semana resuelva la defenestración definitiva de la “judicializada política”.

















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