‘Indignación es pasajera, hay que ir al fondo’
Miércoles, 04 de Julio de 2012 00:34
Como “curiosa” calificó la crisis que provocó la reforma a la Justicia el exmagistrado de la Corte Constitucional, Humberto de la Calle Lombana, quien destacó el papel de los ciudadanos y de los medios en su hundimiento.
“Esta fue una crisis muy curiosa porque no fue provocada por la oposición ni por los grupos armados. La crisis nació en el seno del propio establecimiento político y afloró demasiado rápido. Los estándares éticos de la ciudadanía han aumentado, la gente hoy es más severa en el juzgamiento de sus políticos”.
Sin embargo, aseguró que los colombianos sufren de “esquizofrenia” porque es casi seguro, dice, que los congresistas que votaron la conciliación sean reelegidos.
Para De la Calle Lombana “desde antes había iniciativas bastante negativas y esto se acompañaba de un ambiente en el Congreso en el que ya se veía un interés en rebajar los estándares éticos de la política. Por ejemplo, el tema de la pérdida de investidura había sido planteado antes. En efecto, afloraron cosas nuevas en la conciliación y hubo puntos que se agravaron, como el caso de no prever normas de transición para el juzgamiento de los congresistas cuyos efectos inmediatos serían la libertad de quienes están siendo investigados. En general, todo el proyecto tenía serios defectos y eso iba a implicar una rebaja de los estándares éticos y de la limpieza política”.
Manifestó que no puede aseverar que haya habido acuerdos entre magistrados y congresistas. “No lo sabría. Pero lo que sí parece cierto es que el periodo de la edad de retiro surgió inicialmente con un aditamento, según el cual, sólo se aplicaría a nuevos magistrados y esta parte fue la que desapareció, no sé si producto de un acuerdo, pero en efecto si producía ventajas para los actuales magistrados”.
Finalmente indicó que la responsabilidad del senador Juan Manuel Corzo y del representante Simón Gaviria fue “no haber controlado el trabajo de la comisión de conciliación. Ahí hay factores personales y estructurales: la comisión de conciliación funciona de una muy mala manera, el reglamento del Congreso no exige que se trate de una sesión abierta, con presencia de medios, con una narración que tenga las actas de cada quien. Las conciliaciones se hacen de manera casi que clandestina y allí es donde se cocinan los peores adefesios de la legislación. El Congreso debe darle transparencia a la función de conciliación. En la parte personal, quizás confiaron desde la negligencia, imprudencia o falta de tiempo. Lo cierto es que se produjo un resultado fatal”.

















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