domingo, 22 de septiembre de 2019
Contexto/ Creado el: 2019-07-22 09:56 - Última actualización: 2019-07-22 10:41

“Ese señor debe tener más homicidios encima”

Kinmerly García Delgado fue asesinada en Campoalegre durante la Semana Santa. Su cuerpo estaba dentro de una maleta de viaje y el culpable huyó. Según las autoridades, pretendía llevarse el cadáver para botarlo en alguna zona lejana. La historia de este feminicidio que llenó de dolor a toda una población que reclamó justicia.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 22 de 2019

Por: LINDA VARGAS 

El cuerpo entero estaba dentro de una maleta de viaje de aproximadamente 1 metro de alta, las extremidades inferiores envueltas en bolsas para la basura y había un hilo de sangre que iba a dar al sifón del patio.

La casa estaba recién lavada, sin embargo, el piso revelaba la escena de un crimen. Kinmerly García Delgado, de 26 años de edad, fue encontrada en esas condiciones por un vecino que ingresó por el techo de la vivienda con autorización de los familiares el pasado 22 de abril de 2019, en el barrio Alfonso López de Campoalegre, norte del Huila.

El comandante de la Policía Huila, Juan Carlos Restrepo Moscoso, manifestó que “por las características del lugar de los hechos, creemos que el asesino pretendía sacarla de ahí y arrojarla en otro lugar. La maleta estaba en el corredor de la casa, cerca de la puerta principal”.

La única testigo del feminicidio, fue la mascota de la víctima, que le demostró fidelidad hasta la muerte. Nunca se separó de la maleta de viaje, donde estaba el cuerpo sin vida de Kinmerly.

“La perrita se iba para el bolso, se estaba allá y chillaba al pie de la maleta y se devolvía otra vez a la puerta. Yo le decía a la perrita: ¿Dónde está la mamá?… Ahora que uno ve las cosas, me doy cuenta que la perrita estaba más preocupada que yo. Ella lo presenció todo”, narró Leonor*, cuando fue a buscar a Kinmerly a la casa y observó a la perrita a través de la ventana.  

Los signos de violencia eran evidentes. La mujer recibió de su verdugo contundentes golpes en sus ojos y múltiples heridas con arma cortopunzante en diferentes partes del cuerpo. Asimismo, el autor material, por la forma en que trató de ocultar el cuerpo y limpiar la casa, demostró que no era ningún novato, solo un asesino serial suele tener un modus operandi muy pensado y metódico.

“En mí está que ese señor tiene más homicidios encima, porque lo que él hizo, no lo hace una persona normal y no lo hace una persona que lo haya hecho por primera vez: como la encontramos a ella, todo lo que hizo, arreglar la casa, tener el cinismo de tenerla ahí y lavar la casa, empacarla en bolsas y meterla en una maleta”.

El camino de su muerte

Kinmerly, en busca de un mejor futuro, decidió buscar nuevos horizontes en el vecino país, Ecuador. Allí encontró trabajo en un supermercado como mercaderista. “Ella decía que quería recorrer, caminar, conocer. Se fue y estuvo laborando un tiempo allá”, indicó Leonor.

Tiempo después de estar residiendo en Lago Agrio, capital de la provincia de Sucumbíos, Ecuador, salió a una discoteca a divertirse. En ese establecimiento conoció a Irvin Chiguango Loaiza, un joven de aproximadamente 29 años de edad, profesional en topografía.

Después de 9 meses de estar compartiendo una relación, decidieron contraer nupcias y se fueron a vivir en casa de la familia Chiguango.

Cansada de los celos enfermizos por parte de su esposo, maltratos físicos y psicológicos, Kinmerly decidió dos años después, separarse y retornar otra vez a Colombia.

La mujer no podía demorarse en el baño, salir a la tienda o ir donde una amiga. “En una ocasión, ella me comentó que él intentó ahogarla con una almohada por celos… Ella se sentía amarrada por ese señor, me decía que le daba miedo irse porque él la podía matar”.

En muchas ocasiones Kinmerly le manifestó a Irvin que lo iba a dejar, pero este, le advirtió que si ella no era para él, tampoco sería para nadie.

Huyó de Ecuador con la poca ropa que pudo sacar. Aprovechó la ausencia de Irvin, quien se encontraba en el campo realizando algunas labores. Donde ella trabajaba, en el supermercado, dejó su número de celular para estar contactándose con una mujer que le debía un dinero.

En enero de este año llegó a Campoalegre con la ilusión de dejar su pasado atrás, quería conseguir un trabajo y sacar adelante a su familia. “Estaba viviendo conmigo, en la habitación de arriba y allá le daba muchos nervios, me decía que ese tipo se podía subir por la pared y por eso dormía conmigo”, sostuvo la familiar de la mujer.

En el transcurso de dos meses, decidió independizarse y se fue para un apartamento familiar. Solo tenía una colchoneta. Su tía le manifestó en muchas ocasiones  que no se fuera a vivir sola porque Irvin podía ir a buscarla y hacerle daño.

Irvin consiguió el número de ella con la dueña del supermercado en Ecuador y desde ahí comenzó a llamarla. Le insistió que volvieran, que le iba a enviar dinero y la convenció. A finales de febrero, Irvin llegó a Campoalegre a visitarla.

“En esos días fuimos a tomarnos unas cervezas y a baño. Ese día, él la quiso coger del cuello frente a mí. Le dijo algo y ella le dijo que no la celara, que ella estaba con él. Como excusa dijo que la había agarrado de esa manera para darle un beso, no más. Ella le dijo que él tenía esa costumbre y que ella no estaba en Ecuador, sino en Colombia”.

Al otro día Leonor* madrugó para ir a ver a Kinmerly, preocupada por la discusión del día anterior. A los dos días Irvin se fue para su país y le manifestó a ella que le permitiera volver.

Según los familiares de la mujer, este sujeto probablemente le hacía brujería a la joven para que volviera con él, incluso ella en una ocasión les manifestó que la mamá de Irvin recurría a este tipo servicios.

“Ella me decía que la cogía un desespero y le dolía el pecho, yo le echaba alcohol y le daba agua. Mi hijo me decía, mamá no será que ese tipo le está haciendo daño con cosas feas”.

Pretendiente

Durante los meses que Kinmerly se separó de Irvin, estaba intercambiando mensajes por Facebook con un joven de Ecuador. Antes de Semana Santa, decidió viajar a conocerlo y aprovechó para ir a la casa de Irvin para recoger sus pertenencias, pero él decidió acompañarla a Colombia. 

Ella se devolvió a Campoalegre con Irvin, salieron a cine y compartieron un buen tiempo en su casa. “Un martes estuvo toda la tarde acá, porque el muchacho de Quito, la había llamado por video, Irvin miró y contestó, entonces ella se enojó y le reclamó por ser abusivo y revisarle el celular. Yo creo que por ahí, inició todo. Ella le decía que era un amigo que conoció en tal parte y él le preguntaba si ella tenía a alguien”.

El trágico fin de semana, Leonor viajó a visitar a un hermano a Florencia y le dijo a Kinmerly que estuviera pendiente de Diego* y de los animales de la granja. “Le pregunté que cuándo se iba Irvin y le respondió que le había hablado con sinceridad, que él había comprendido y se había ido el miércoles en la madrugada”.

Pero Irvin, luego de haber salido de la casa de Kinmerly en la madrugada, volvió en la noche, cuando todos creían que estaba retornando a su país.

“Yo le pregunté dónde había estado todo el día si no conocía a nadie, ni nada. Él dijo que había estado todo el día en el terminal… Se hizo el tonto en Neiva y llegó por la noche diciéndole que fueran a hacer cena”, mencionó Leonor.

Leonor le insistió a Kinmerly que no se confiara de ese tipo, pero ella le dijo que Irvin ya había entendido que no quería volver con él. “Yo le decía a ella téngale miedo, era un tipo que casi no hablaba y cuando lo hacía, le hablaba al odio y ella se molestaba”, afirmó.

El Sábado Santo (20 de abril), el hijo de Leonor estuvo hasta las 11:00 de la noche afuera de la casa de Kinmerly conectado al internet, descargando y mirando películas, pero se fue porque alguien lo desconectó. “Irvin salió y le dijo a mi hijo: ¿usted se va a quedar acá?, ¿por qué no se entra?... Diego le dijo no, ‘yo ya me voy para la casa’”.

Al día siguiente, Leonor salió a las 4:00 de la tarde de visitar a su hermano y le envió un mensaje a Kinmerly, pero no lo había leído, le volvió a enviar un mensaje “hija me tiene preocupada, ¿por qué no se conecta? ¿Qué pasó con el señor Irvin, se fue o no?, contésteme”.

A las 9:00 de la noche, llegó Leonor a Campoalegre y se dirigió a la casa de Kinmerly, golpeó y golpeó, pero nadie abrió. El lunes en la mañana le envió muchos mensajes pero no fueron respondidos.

Posteriormente, a la 1:00 de la tarde, descubrieron el cuerpo sin vida de la joven. Era una mujer educada, desapegada de las cosas materiales, soñadora, hermanable, buena hija, no le importaba quedarse sin nada para ayudar al prójimo. Así la describe Leonor. 

Las autoridades de Colombia ya emitieron la orden de captura para Irvin, quien es el único sospechoso del crimen. Interpol también emitiría una circular para dar con su paradero.

Testimonio del papá de Irvin

“Lamentablemente esta terrible noticia, me enteré por las redes sociales y a través de su hija por una llamada telefónica que no se podía escuchar muy bien”, expresó el papá de Irvin a través de una grabación de WhatsApp.

Y añadió: “Estamos totalmente destruidos por este suceso que nos ha marcado la vida. Desesperado como todo padre al no saber nada de mi hijo, ya que usted ha tenido conocimiento, ellos hacían su vida independiente”.

Al parecer, desde que cometió el asesinato, Irvin no ha vuelto con su familia. “Doñita quiero expresarle mi profundo sentimiento… era una hija más, dentro de mi familia... Doñita ya que usted nos ha abierto el espacio para poder hablar, nosotros como padres estamos totalmente abiertos para poder conversar sobre el tema, ya que somos personas de bien, así como lo es usted”, dijo el hombre.

“Doñita y si esto fuera posible, nosotros le haríamos llegar la parte económica para sus gastos de viaje si usted lo requiere. Me avisa o me dice el número de cuenta o a que nombre yo le haría llegar doñita. Sí quisiera conversar sinceramente con usted, porque somos personas de bien y sabemos cómo hemos criado a nuestros hijos”, concluyó.