miércoles, 02 de diciembre de 2020
Enfoque/ Creado el: 2020-03-23 10:15

¿Qué hacer en cuarentena?

La cuarentena es una oportunidad única y, probablemente, irrepetible para realizar actividades que en circunstancias normales perdemos de vista o no tenemos tiempo para realizar. Andrés Aljure, coach de felicidad, da pistas sobre qué hacer para gestionarla y sacarle provecho.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 23 de 2020

La cuarentena nos puede generar una desarmonía interna y llevarnos a sentir incoherencia entre lo que querríamos hacer y lo que se requiere que hagamos. Podemos sentir enorme necesidad de salir a la calle y seguir realizando actividades habituales en nuestra cotidianidad, pero también sabemos que la situación dicta que estemos en casa. 

Esta tensión, o disonancia cognitiva, puede hacernos replantear nuestras creencias a conveniencia propia, diciéndonos, por ejemplo, cosas como: “No pertenezco a la población vulnerable y por ello, aunque deba quedarme en casa, en todo caso salgo” o “Están exagerando la situación y es poco probable que a mí me toque la lotería del Coronavirus por salir un rato a la calle”.

Lo que sí es cierto es que la cuarentena en este momento ya no es una opción. Ni siquiera es una obligación por decreto. Fundamentalmente es un acto de salubridad, de civismo y de responsabilidad personal y colectiva. Como ejemplo de una buena razón para hacerlo, más allá de cumplir con los decretos gubernamentales, comparto este comentario que vi en las redes: “Duro es dejar de salir a la calle y más duro aún es cerrar un negocio por 3 o 5 semanas, pero mucho más duro es cerrar el ataúd de un ser querido por toda la vida”.

Por ello, siendo la cuarentena un deber y una medida indiscutible e inevitable de salubridad personal y colectiva, surgen muchas preguntas de las cuales quiero destacar la siguiente: ¿Cómo podemos manejarla bien en favor de nuestra salud física y mental y de nuestro bienestar integral?

Tanto usted como yo podemos ser desbordados por la incertidumbre o el miedo; incluso podemos sentir desconcierto y rabia por los comportamientos errados y desacertados de varios de nuestros conciudadanos que no se quedan en casa, a pesar de lo requerido.

En este sentido, viene bien tener presente que es natural que una situación como esta nos genere incertidumbre y temor como consecuencia de su universalidad, su novedad, su impacto y por el riesgo que conlleva. ¡Lo anormal sería que no fuera así! Es natural también que la situación genere desinformación y malas interpretaciones, perjudiciales para todos.

Ahora bien, sentir incertidumbre, temor, desconcierto o rabia, nos hace humanos; y serlo nos permite también optar inteligentemente por medidas y comportamientos para gestionar apropiadamente la situación, individual y colectivamente, acorde con las circunstancias. 


La información en exceso agobia, así toda sea de fuentes confiables y de calidad, e incluso si esta es amable. No dosificarla es como pretender comer todos los platos que nos gustan, pero al mismo tiempo.