martes, 15 de octubre de 2019
Panorama/ Creado el: 2019-04-21 10:01 - Última actualización: 2019-04-21 10:03

¿Qué se leería en un “certificado de defunción” de Jesús?

Desde la óptica médica, se explica un parte médico de defunción de Jesucristo, en caso de que se hubiera expedido.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 21 de 2019

Especial, ACI Prensa

El Dr. Jorge Valenzuela, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Monterrey (México) explicó recientemente lo que se leería en un parte médico de defunción de Jesucristo, en caso se hubiera expedido.

“Si nosotros fuéramos a hacer un certificado de defunción, ¿qué escribiríamos? Muerte por paro cardiovascular y respiratorio, debido a choque traumático e hipovolémico, todo causado por crucifixión”, señaló, en declaraciones difundidas por la Universidad de Monterrey.

 “Otros factores que probablemente estuvieron involucrados en la muerte fueron la deshidratación; arritmia del corazón producidas por estrés; derrame pericárdico, acumulación de agua entre el corazón y el pericardio; derrame pleural, inducida por los traumatismos, y coagulación intravascular diseminada, es decir, la sangre se coagula y por lo tanto no hay flujo”, añadió.

El Dr. Valenzuela, médico cirujano con un PhD en fisiología por el Centro Médico de la Universidad de Misisipi (Estados Unidos), destacó además que “Cristo en el Monte de los Olivos presentó una condición médica que es bastante rara: sangre en el sudor. A eso se le llama hematidrosis y se presenta cuando una persona está expuesta a ansiedad extrema”.

¿Qué es lo que pasa?

Los vasos sanguíneos se rompen debido a la ansiedad y la sangre sale por la glándula sudorípara. Este tipo de ansiedad extrema también se vio en niños que vivían en Londres durante la Segunda Guerra Mundial y fueron bombardeados por los nazis”, señaló.

El médico explicó que la flagelación que sufrió Jesús no se realizó con un látigo de cuero, sino que “se realizaba con un tipo de látigo que cuenta con varias extensiones que al final tenían incrustados huesos de borrego y bolas de plomo”.

 “Al flagelar, el hueso corta la piel y la bola de plomo golpea al tejido. Esto produce contusiones y laceraciones y los tejidos flagelados terminan como masas de músculos, de tendones abiertos, sangrando, que genera mucho dolor”, indicó.

Para el Dr. Valenzuela, “esta pérdida de sangre contribuye más adelante a un choque hipovolémico, que es el colapso del sistema circulatorio”.

El médico señaló que los romanos “perfeccionaron” la técnica de la crucifixión “para producir el máximo dolor y que la persona muera lentamente, pero que su agonía sea prolongada”.

Explicó que en la posición que colocaron a Jesús “es extraordinariamente difícil respirar”, pues “la persona tiene que apoyarse en los pies y tiene que tratar de subir su cuerpo hacia arriba apoyándose en las muñecas que tienen clavos, todo esto va inhibiendo la expiración y va haciendo que la persona retenga Co²”.

Qué es el Domingo de Pascua

Para los católicos el Domingo de Pascua inaugura el período Pascual de 50 días hasta Pentecostés.

Los primeros 8 días luego del domingo de resurrección se consideran como el propio domingo de Pascua y se le denomina Octava de Pascua. Los católicos se han preparado para este día a través del período penitencial de Cuaresma, que comenzó el Miércoles de Ceniza, y cuya culminación es la Semana Santa o Semana de la Pasión, cuyo días más importantes son los del Triduo Pascual, para arribar al Domingo de Resurrección.

La importancia del domingo de resurrección la leemos en SanPablo, que dice qué a menos que Cristo resucitara de entre los muertos nuestra fe sería en vano (1 Corintios 15).

Es la demostración que Jesús es el Mesías esperado por siglos. Y el cumplimiento de la profecía de Isaías 53 de que el mesías sería perseguido, moriría por nuestros pecados y resucitaría al tercer día.

Y así es la demostración de la predicación de Cristo, que se sacrificó para salvar a la humanidad del pecado, para destruir el dominio de la muerte y para prometernos una nueva vida después de la muerte física al lado de Dios; esa nueva vida empezó el Domingo de Pascua con el cumplimiento de la promesa de la venida del Reino.

Por esa razón es tradición en la iglesia bautizar a los catecúmenos en la Vigilia Pascual.

El grito de pascua es ¡Cristo ha resucitado, aleluya!