martes, 22 de mayo de 2018
Opinión/ Creado el: 2017-11-10 08:32

A propósito de Santurbán

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | noviembre 10 de 2017

El páramo de Santurban se localiza entre los departamentos de Norte y Santander del Sur, constituyendo un sistema ambiental protegido por su oferta de biodiversidad especialmente de recurso hídrico, pues allí se genera el suministro del líquido vital para el acueducto del área metropolitana de Bucaramanga.

Ha vuelto a ser noticia de primera plana en virtud de la reciente decisión adoptada por la Corte Constitucional que al fallar en sede de revisión una tutela, dejó sin efectos jurídicos y legales la delimitación que de su territorio hiciera el Ministerio de Ambiente en el 2014.

El conflicto histórico que han padecido los santandereanos especialmente los del sur en relación con el páramo, obedece a las abundantes reservas ya probadas de oro que allí existen; su explotación artesanal y la actividad agropecuaria que de manera simultánea realiza la numerosa población campesina minifundista que habita en el área; actividades que contaminan los nacimientos acuíferos que surten los diversos sistemas de acueducto y en especial el del área metropolitana que se ha convertido en un gran polo de desarrollo industrial y agroindustrial de los bumangueses.

Precisamente por la importancia del yacimiento aurífero la multinacional  canadiense ECO ORO MINERALS  ha realizado actividades de exploración en la extensa área del título minero, presionando a las comunidades y al gobierno nacional para obtener la licencia ambiental que les permita su explotación. Precisamente para tal fin se realizó la delimitación del páramo, decisión que fue duramente cuestionada en la región y en el sector ambientalista que se opone radicalmente, dada la indudable importancia ecosistémica del páramo y con fundamento en la reiterada jurisprudencia de la Corte Constitucional que prohíbe la actividad extractiva en los páramos.

Cabe destacar que la suspensión de la delimitación decidida por la Corte otorga un plazo prudencial al ministerio de ambiente para realizarla de nuevo, en el claro entendido que deberá consultar previamente a las diversas comunidades asentadas en el área, en cumplimiento del postulado constitucional de participación ciudadana que es obligatorio en los temas ambientales.

Esta nueva decisión de la Corte seguramente habrá de incrementar el sentimiento ciudadano en torno a las Consultas Populares para prohibir o restringir la actividad minera en los territorios, con alcance también en la actividad petrolera, si se tiene en cuenta el reciente anuncio de la ANH sobre una nueva expectativa de bonanza en el sector.

En éstas circunstancias es fácil advertir que se avizora una agitación social sin precedentes en los territorios, estimulada por uno de los puntos del AF de paz que establece la obligatoriedad de consultar a las comunidades sobre la ejecución de las políticas públicas del Estado, pero además, por el proselitismo político que habrá de realizar el nuevo partido de las Farc.

El tema es de gran importancia ambiental, económica, social y cultural, pues existe clara evidencia de los efectos generados por el cambio climático pero al mismo tiempo, la industria extractiva aporta cerca del 22% del ingreso fiscal de la Nación; disyuntiva que ha estimulado el auge de las Consultas Populares las cuales desconoce en sus efectos constitucionales y legales el gobierno nacional pero que han logrado paralizar la inversión extranjera en el sector con serias consecuencias en el empleo y en la estructura económica.

Lo más preocupante es que la dinámica de la problemática ambiental sigue creciendo ante la impasible indiferencia del gobierno, el cual se esfuerza en promocionar la inversión extranjera en el posconflicto pero que nada hace en relación con reorganizar el sector ambiental infestado de clientelismo politiquero en las CAR, la ANLA, y en el propio ministerio.

Para la muestra un botón. El IDEAM acaba de revelar el mapa que evidencia el daño ambiental que sufre el país. En menos de dos años, mientras nos embobaron con el tema de la paz, afectaron más de un millón de hectáreas en áreas de valiosos ecosistemas especialmente hídricos.

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