domingo, 25 de agosto de 2019
Regional/ Creado el: 2019-07-13 11:28 - Última actualización: 2019-07-13 11:34

Aipe: el millonario abandono de una planta

La segunda fase del Sistema de Alcantarillado tuvo un costo de $1211 millones. En el marco de este proyecto construyeron la PTAR -sin permiso- en predios privados. La obra no funciona, está abandonada. Hay contaminación ambiental.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 13 de 2019

Por: CARLOS ANDRÉS PÉREZ TRUJILLO

Este hecho hubiera quedado en silencio sino es porque Martha Suleny Toro González y Luis Alfonso Escalante, dueños del predio donde está la planta, denunciaron ante la Administración Municipal este hecho en 2016. PRIMERA ENTREGA.

El municipio de Aipe hizo una inversión de $1.211’797.219 en la “Segunda fase del sistema de alcantarillado de aguas negras y aguas lluvias” en la vereda Mesitas, en la que se construyó (sin autorización) la ‘Planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR)”, en unos terrenos privados.

Hoy hay una planta de tratamiento abandonada, rodeada de maleza, con aguas residuales que se escurren con un olor fétido por los cafetales, atrayendo zancudos y gallinazos.

El presunto detrimento, habría quedado en el silencio sino es porque Martha Suleny Toro González y Luis Alfonso Escalante, dueños del predio donde está la planta, denunciaron ante la Administración este hecho en 2016. La Alcaldía no les solucionó el problema y para atenuar la denuncia –cuenta Luis- les ofrecieron comprar la finca, incluso, pagar sólo el terreno donde está la planta, pero finalmente no se materializó la promesa.

Hoy por las cajillas de la edificación se filtra el agua contaminada, que luego cae a los cafetales y plataneras de la finca, para finalmente llegar a un arroyo de agua limpia que surte el río Patá.

Entre tanto, el tubo que debe llevar el agua residual a la PTAR, está roto -desde hace dos años-, a pocos metros de la planta, por lo que el líquido se escapa y riega también una cancha de fútbol; la única de este corregimiento de 400 personas.

Desde entonces, no solo han pasado aguas negras por esa finca, sino una serie de acciones judiciales, incumplidas por la Administración Municipal.

¿Construyeron sin permiso?

El 7 de diciembre de 2017 la señora Martha le preguntó a la Administración Municipal por los permisos para construir la PTAR en sus predios. El 15 de enero de este año, le respondieron: “Una vez verificada la base de datos de la oficina de Planeación Municipal, los registros catastrales y certificados de libertas y tradición de los bienes propiedad del municipio No se encontró documento alguno que permita determinar la propiedad del municipio sobre el espacio geográfico donde se construyó la planta de tratamiento”.

Este medio intentó comunicarse telefónicamente con el alcalde de Aipe, José Sevel Castro Tovar, y con el exalcalde Luis Felipe Conde Lasso, pero fue imposible hablar con ellos.

Los hechos indican que se habría causado un presunto detrimento patrimonial, pues hay un evidente daño (abandono de la planta); unos responsables (quienes celebraron el contrato interadministrativo); y un nexo causal entre el daño y la conducta.

La historia

El 17 de agosto de 2016, Luis Alfonso Escalante le remitió una comunicación al alcalde, donde, entre otras cosas, le decía: “…la planta que construyeron no está funcionando, por falta de mantenimiento, esto ha ocasionado que los cafetales se estén muriendo, las personas están consumiendo aguas sucias, como construyeron el pozo séptico y soy el más damnificado por este hecho, solicito después de la visita una solución efectiva a este problema, ya que las pérdidas que he tenido por la construcción de este pozo séptico son enormes y sobrepasan los $100’000.000 por lo tanto solicito que tape este pozo séptico”.

La molestia de los propietarios, Luis y Martha, es porque hay una construcción pública en su finca ‘Bolivia’, sin autorización ni del antiguo dueño, ni de ellos, que les está causando daños no solo a su terreno sino a la salud de la familia.

“Mi hijo que vive trabajando ahí, mantiene enfermo de gripa, a raíz de ese problema, de esa planta que a diario nos toca soportar esos olores. Yo antes vivía más aliviada, no me daba tanta gripa, no me enfermaba tanto de la garganta, ni me daba tanta tos, yo veo que me hace mucho daño cuando paso por allá. Es que la planta está por todo el camino de la finca”, asegura Martha.

Luis Escalante, también relata que es insoportable la vida cerca de esta edificación, “a mí me ha afectado de todas las maneras, eso es un problema pues es el sitio de trabajo de nosotros. Por el camino no podemos casi ni pasar, por la zancudera. Construimos una casita cerca y nos tocó dejarla, prácticamente abandonada, porque no se puede convivir con esos animales (zancudos)”.

El contrato

Todo empezó en 2011 con los estudios previos de esta obra, donde se estimó la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) por el valor de $446’784.635. El mismo año, el 4 de marzo, el Municipio de Aipe, en cabeza de Luis Felipe Conde Lasso, celebró el contrato ‘Interadministrativo No. 085’ con las Empresas de Servicios Públicos de Aipe EP S. A., cuyo representante legal era Míller Sánchez Rubiano.

Este medio tuvo acceso al acta de recibo final del contrato interadministrativo (de 26 marzo de 2012), en el que se señala un valor de $401’787.949 de la PTAR. Allí también aparecen datos curiosos como los 12 millones de pesos de la botada de material de excavación, o los $412.720 del suministro y siembra de árboles, de los cuales no hay evidencias (árboles). 

Una zona de difícil acceso

La vereda La Ceja Mesitas, donde se edificó esta planta, se encuentra ubicada en la parte alta de Aipe. Está a 60 kilómetros de distancia del casco urbano del municipio y a 92 kilómetros de Neiva.

Mesitas es una zona catalogada por el Departamento como de ‘difícil acceso’. Los 400 habitantes son de escasos recursos económicos. Viven del café, sobre todo de la cosecha de inicio de año. El agua que consumen no es potable.

Los estudiantes de la única institución educativa añoran la época en que iban a jugar fútbol a la famosa cancha ‘Bolivia’, que ahora está inundada de aguas residuales. “Es lamentable, como docente es imposible enseñarles a los niños fútbol en una cancha bañada de aguas negras”, recalcó el profesor Edwin Juspian Jiménez, quien orienta primaria en el colegio de la población.

Entre tanto, cada que llueve, son más los centímetros cúbicos que caen al afluente del río Patá. Una contaminación sin precedentes que parece no tener control.