viernes, 10 de julio de 2020
Enfoque/ Creado el: 2020-02-15 09:50

Cándido Leguízamo 

Dentro de este acelerado crecimiento, Neiva fue conformando sus diez comunas urbanas, siendo la seis, cinco y uno, las de áreas más extensas, agregándosele a la uno por cantidad de inmuebles verticales y áreas de instituciones educativas, ser la más poblada y por ende la más transitada. 

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 15 de 2020

Por: Orlando Mosquera Botello 

Neiva durante el período 1951-1973, creció a un ritmo del 4.7% anual, al pasar de 7.910 viviendas unipersonales a 20.476. Inicia la ciudad dicho período con 50.494 habitantes y cierra con 125.140. Cabe anotar que diez años después se aproximaba a los 200.000 y hoy -45 años más tarde-, sobrepasa los 345.800 habitantes, según el Departamento Nacional de Estadística DANE y archivos de la Biblioteca del Banco de la República. 

Cabe destacar que de las 20.476 viviendas que Neiva tenía en 1973, 3.844 habían sido construidas por el Instituto de Crédito Territorial en 30 años, institución fundad por Decreto Ley en 1939, pero en Neiva inició labores en 1943. Es decir, más de la quinta parte de la población había sido beneficiada por los planes de esta institución que se quebró por la famosa política de la “casa sin cuota inicial” en el gobierno del señor Belisario Betancur Cuartas y bajo la gerencia de la señora María Eugenia Rojas de Moreno Díaz. 

En 1991 fue creado en su remplazo el Instituto Nacional de Vivienda de Interés Social y Reforma Urbana INURBE, hoy funciona en medio de gran expectativa y déficit de vivienda, el nuevo Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, que inició labores el 25 de abril de 2012. 

San Fernando -Avisperos-, Modelo Altico, Calixto Leiva, Obrero, Estadio, dos etapas en el Quirinal, cuatro de Granjas, cinco de Cándido Leguízamo, Bavaria, Las Mercedes, Santa Inés, Emayá, Apartamentos “Avenida Tenerife”, El Lago, etc., son huella de dicha época con adjudicaciones en las que se tenía en cuenta desde los ingresos mensuales hasta el número de hijos, con mensualidades invariables a largo plazo (15 y 20 años), ínfimos intereses y desde luego, cuotas iníciales bajísimas. 

Los cuatro primeros planes fueron el Modelo Altico, San Fernando, Calixto Leyva y Obrero. Luego vendría la primera etapa de El Quirinal, rechazada por los oficiales del batallón Tenerife por ser casas pequeñas y haber sido ubicadas frente a la Plaza de Ferias, área que ocupan hoy el edificio Colonial, parte del barrio Sevilla, la Universidad Corhuila, el Club Cívico y los bloques “Tenerife”, estos últimos construidos iniciándose la década del 70. 

Las casas bellas del Altico tan codiciadas hoy por su tamaño y estilo, fueron planeadas desde 1946 y entregadas a comienzos de la década del 50 por $16.000 pesos, adjudicadas a 15 años con cuota inicial de $1.600 y mensualidades de $105 pesos. Tenían área construida de 160m2 en lotes de 362. 

Las del San Fernando o “Avisperos”, fueron adjudicadas por $12.277 pesos, con área construida de 232m2 en lotes de 133, a 15 años, con cuota inicial de $1.300 pesos y mensualidades de $85. Las de Calixto Leiva tuvieron un costo de $8.544 pesos, con área construida de 70 m2 y lote de 145; otorgadas a 20 años con inicial de $1.290 pesos y mensualidades de $70. Las casas del Obrero fueron entregadas con área construida de 56 m2 en lotes de 243, por $3.321 pesos a 20 años, inicial de $350 y cuotas mensuales de $21. 

Las Granjas fue un barrio de emergencia entregado en 1963, con área de construcción de 42 m2 en lotes de 180, estacados porque no tenían tapias colindantes, sin alcantarillado (con inodoros de hoyo y casetas cada dos o tres cuadras para baño personal y lavado de ropa), a $4.625 pesos, sin cuota inicial y con mensualidades de $45 pesos. 

El mismo año en que se entregaron las dos primeras etapas de Las Granjas, también adjudicaron la primera fase de Cándido Leguízamo, con área de construcción de 56 m2 en lotes de 170, soluciones que costaron $7.588 sin cuota inicial y mensualidades de $62 pesos. Cabe anotar que al tiempo fueron otorgadas las viviendas convenidas con Bavaria para su personal administrativo, plan ubicado entre las Carreras 7ª y 8ª con calles 10 y 11; por $24.720 pesos, cuota inicial de $2.500 y mensualidades de $170 pesos. Debo registrar que en la década del 50, el Inscredial había construido otro plan para dicha factoría, ubicado entre las carreras 6ª y 7ª, con calles 2ª y 3ª, frente a la Plazoleta de Oriente, donde fue construido el estadio “Urdaneta Arbeláez”. 

Vendrán luego unas casas de la Policía Nacional en las Granjas sobre la calle 26 entre carreras 6ª “A” y 9ª, el barrio El Lago, las etapas 2 al 5 de Cándido, las casas del Quirinal ubicadas frente a la hoy Clínica Uros (1966); las 200 soluciones del Emayá y las 328 de Las Mercedes (1971). 

Ya por entonces Neiva llegaba a la calle 54, cerrando la parte urbanística nor-occidental la Industria Licorera, construcción que tuvo dos etapas, iniciada la primera el 31 de marzo de 1967, fecha en que Max-Duque Palma como Gobernador y Julián Bahamón Trujillo como Gerente, colocaron la primera piedra. Este proyecto fue dirigido por el Ingeniero Antonio Paredes Tamayo, el calculista Ricardo Castaño y el Ingeniero Electricista Ricardo Guzmán. 

Casi al tiempo -octubre de 1968-, se inició la construcción del Asilo San Matías que costó $2.500.000 pesos, en lote de 20.000 m2. Su área construida abarcaba 4.140 m2. El monto para erigirlo se logró gracias a un aporte de la Beneficencia del Huila (75%), cuando era dirigida por Daniel Gutiérrez Blanco y presidida por el doctor Felio Andrade Manrique. El 25% restante para su construcción lo aportó la Fundación San Matías. 

Vendrá en 1974 la construcción de la II- etapa del barrio Santa Inés y las 30 casas del barrio la Planta en coordinación con la Electrificadora para los empleados de la entidad. Finalizará el Inscredial con procesos de auto-construcción con etapas en el Timanco. 

Dentro de este acelerado crecimiento, Neiva fue conformando sus diez comunas urbanas, siendo la seis, cinco y uno, las de áreas más extensas, agregándosele a la uno por cantidad de inmuebles verticales y áreas de instituciones educativas, ser la más poblada y por ende la más transitada. (39 barrios –seis con varias etapas). De allí lo importante que fue la construcción del intercambiador vial de la USCO, que terminó descongestionando un alto porcentaje de la ciudad, especialmente las comunas uno, dos, tres cuatro, cinco y nueve, especialmente. 

Valga decir que la incomodidad fue larga en espacio y tiempo pero se justificó, lo mismo que con la obra del puente entre el estadio de futbol y el Hospital Universitario “Hernando Moncaleano Perdomo”. Valga anotar vías de calidad que se erigieron en la administración de Rodrigo Lara Sánchez, sin entrar en detalles de quien inició la gestión o quien la adelanto más porque por encima de cosas mezquinas está Neiva, pero concluimos que se terminaron con calidad. 

Paseandolas detenidamente hoy, revisando archivos fotográficos y recurriendo a mi memoria, es mucha el agua que ha pasado bajo los puentes del río Las Ceibas, cuando se supo de la construcción de las etapas de Cándido Leguízamo, barrio que por tiempo se le llamó “Cándido Lejísimo”, hoy punto neurálgico del desarrollo urbanístico de esta Neiva del alma. 

Por ello hoy a dos meses de ser inaugurado el intercambiador, tiempo que esperé para que bajara la temperatura del triunfalismo que trae toda nueva administración y sin ánimo de lambonería política, les presento estas fotos que registraron el inicio de lo que hoy es Cándido Leguízamo.