miércoles, 24 de abril de 2019
Neiva/ Creado el: 2019-04-12 10:18 - Última actualización: 2019-04-12 02:48

Casa de la Cultura de Oriente: “Un monumento al despilfarro”

La Administración Municipal de Jorge Lorenzo Escandón Ospina, dejó como herencia una obra que “jamás funcionó”. En consecuencia los habitantes de barrios del oriente de Neiva padecen los efectos de tener una “cueva” para la delincuencia al lado de sus casas.

Fotos Tatiana Ramírez Villareal

Escrito por: Caterine Manchola | abril 12 de 2019

Por: Caterin Manchola 

El ex sacerdote y ex alcalde de Neiva Jorge Lorenzo Escandón Ospina, a “espaldas de la comunidad”  hizo un “canje” de  lo que comprendía parte de  la zona verde de la urbanización La Orquídea,  por la construcción Casa de la Cultura de Oriente; que habría de convertirse en un problema para el cual aún no parece haber solución a la vista.

Según relató Rodrigo Dussán, residente de dicho barrio,  la construcción de esta infraestructura no fue parte de la urbanización, pero al suprimirse una de las zonas verdes de la misma en compensación la administración municipal invirtió en ello. 

Pero esta no ha prestado servicio a la comunidad, y desde hace años está “convertida en una cueva de ladrones y de jíbaros”.

Según el residente, “eso es un monumento al despilfarro, es un ‘elefante blanco’, que jamás funcionó, jamás fue dotada”.

 

“Nosotros compramos toda la infraestructura del barrio porque esto es una urbanización. Al urbanizador le tocó hacer las vías, instalar el cableado eléctrico, el acueducto y alcantarillado; y nos trasladó ese costo a los usuarios”.

Continuó diciendo que la Casa de la Cultura de Oriente “fue el raponazo que nos hicieron  de las zonas verdes, para en cambio construir en una de alta riesgo un monumento al despilfarro a las arcas del municipio; y un foco de atraco para los habitantes de La Orquídea” explicó Dussán.

Aunque la comunidad desconoce la suma de la inversión del ex sacerdote,  describieron que esta consta de dos niveles con espacios grandes tipo teatro, que está desvalijada de techos, no tiene vía de acceso más que unas escaleras por donde se desciende alrededor de 200 metros, desde la Carrera 36; que es vía perimetral de la urbanización. Y solo es posible acceder caminando. 

Tanto su infraestructura, que ha sido perjudicada,  como el camino de acceso están invadidos de maleza.

 “Es una zona boscosa que forma parte del humedal El Curíbano, una zona que debe ser es de protección forestal, pero inexplicablemente lo que hicieron fue una construcción en concreto y la parte ambiental, jamás ninguna administración le ha puesto mano”.

Entre tanto, “somos los mismos habitantes de La Orquídea y sus alrededores quienes nos preocupamos de conservar este pulmón para el municipio”.

 

Problemas

En ese mismo sentido añadió el Presidente de la Junta de Acción Comunal, Luis Fernando Polanía Polanía, que “es la cueva de ellos –delincuentes-, donde se encaletan y se les pierden a la policía”.

Y que los afectados son “todos; niños, mujeres, ancianos…” tanto de La Orquídea como de otros barrios del oriente.

“Roban y atracan y aquí vienen a dar los delincuentes”, reiteró.

El papel que juegan las autoridades es clave y según los habitantes “tienen muy buena voluntad”, pero “no tienen un pie de fuerza, un apoyo logístico”. Inclusive hay algunos niños que transitan por la zona “pero es un riesgo”. Y por ende según Polanía Polanía,  el consumo de sustancias psicoactivas es en el barrio La Orquídea “es grave”.

Sin salida

 De acuerdo con el presidente de junta, pese a reuniones sostenidas  con el actual Alcalde de Neiva, Rodrigo Lara, no se ha planteado “ninguna” solución.

“Lo invitamos a conocer el problema que tiene la comunidad con respecto a los atracos, robos, que viene sucediendo. Él tiene conocimiento. Nos dijo que él no podía hacer eso demoler la obra porque sería un detrimento para Neiva”.

Y en la administración de Pedro Suarez, se solicitó  el establecimiento para dar clases con el Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA, pero no se lo concedieron y tampoco lo pusieron en servicio, agregó.  

“Dijeron que iban a poner oficinas, pero no se dio”, sostuvo el presidente del barrio; y añadió que han  “golpeado en varias administraciones  pero no hemos tenido soluciones”.

Esta no es la primera vez que la comunidad acude a los medios de comunicación en busca de una solución a esta problemática. Entre tanto permanecen a la espera de que el próximo alcalde fije sus ojos en esta infraestructura que, además, está situada sobre un terreno catalogado como de alto riesgo.

Comentarios