lunes, 17 de febrero de 2020
Cultura/ Creado el: 2015-03-08 08:27

Waldina, la primera novelista huilense que desafió a la vida

Hubo un año en el siglo XIX que una mujer huilense se embarcó en la lucha contra el sistema patriarcal en Colombia. Sobrepasó las barreras culturales, políticas y económicas que ese siglo mantuvo, hasta romper los cánones de la época. Lo hizo a través de la literatura.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 08 de 2015

Los buscadores de Internet no hablan mucho de Waldina Dávila de Ponce de León. Tampoco los libros y referencias bibliográficas de la historia de la literatura huilense. Las mínimas reseñas acerca de su vida le acuñan poco poder a su obra, la misma que en esencia le devolvió en su época y mucho tiempo después, un invaluable reconocimiento social y político a la mujer. Waldina fue la primera novelista que tuvo el Huila.

La hija de Pedro Dávila Novoa y Josefa Salas, herederos de una tradición protagonista del movimiento de la Independencia en Colombia, nació en Neiva en 1831. Un país dividido pero recién constituido, con fuertes turbulencias políticas y económicas, la acogió en sus primeros años de existencia.

Dicen que quien escribe se hace escritor si publica sus obras, de lo contrario queda relegado al olvido. Waldina fue la primera en el Huila que lo logró; su primera obra fue publicada en 1884.

Y aunque Dávila no creció en el Huila, pues se trasladó y radicó en la ciudad de Bogotá alrededor de su adolescencia junto a su familia, guardó siempre sus raíces. Tanto así que su novela “Próceres” (1884) la dedicó a su familia, en especial a su abuelo materno, el prócer Benito Salas.

En un contexto donde la figura femenina era el equivalente a mantener un status de recato extremo ante la sociedad, asumiendo la actitud de cuidadora del hogar, buena madre y esposa bajo estrictas normas sociales, esta escritora huilense le devolvió al género una posición distinta, la misma que en el siglo XIX la marginación y doble exclusión arrebataban. Waldina era madre y una mujer culta de la época, con una fina educación impartida en la ciudad de Bogotá. Se casó con Rafael Ponce de León, pero tiempo después enviudó, asumiendo el mando de sus tres hijas y un varón.

La obra de una mujer excluida

Waldina escribió poesía, novela y teatro. Su producción literaria fue concebida a partir de los círculos culturales no solo de la capital sino de otras ciudades del país, como también de sus dos viajes realizados a Europa. Supo relacionarse en medio de sus limitaciones, con los mejores espacios culturales de la época y los escritores prolíficos del momento. Además de escribir, gustaba del arte de la pintura.

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Zuma. Drama en tres actos y en prosa (1892)

Para el siglo XIX, a las mujeres no se les permitía tener un campo cultural que potenciara sus  escritos. Autores como Curcio Altamar, Vergara y Vergara, José María Samper, Eugenio Díaz, Jorge Isaacs, Rafael Pombo, entre otros representantes de la pluma masculina conformaban la lista de letrados.

Pero Waldina no desafió la época sola. Fue amiga de Soledad Acosta de Samper, reconocida mujer de las letras en Colombia durante el siglo XIX. Dicha amistad le permitió a la huilense escribir no solo poesía, novela y teatro, sino artículos en importantes periódicos de alcance nacional.

Fragmentos de su obra

y si las mujeres tuvieran bastante fuerza de voluntad para ocultar sus desconfianzas,
quedarían siempre dueñas de la situación
Los hombres [ …] toman á la mujer como una criatura á quien únicamente mueven las
pasiones, y les cuesta mucho creerlas capaces de dominio ó de reflexión
…es esa manía de preguntar que á veces hace insoportable la sociedad
manifestó su deseo de emancipación
Triunfar es el primer requisito para ser bella
Todo lo ha hecho Dios para la mujer

Investigando la vida y obra de Waldina Dávila

Un tono emancipador era lo que la autora huilense reflejaba en sus obras. Hoy, el valor incalculable de cada frase escrita por Waldina Dávila es por primera vez objeto de investigación por parte de los círculos académicos y universitarios de Colombia.

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Serie de novelas, (1892), que contiene sus novelas El trabajo (1884), Luz de la noche y
La muleta;
Mis próceres (1890)

Sandra Milena Trujillo Peña es catedrática de Literatura de la Universidad Surcolombiana y docente de la Institución Educativa Humberto Tafur Charry de Neiva. Actualmente es candidata a la Maestría en Literatura por la Universidad Tecnológica de Pereira.

Apasionada por el tema y defensora del género femenino, entendió el valor que Waldina Dávila transfirió a la historia de la literatura huilense. Así, emprendió un viaje de investigación que hoy la convierte en coautora del primer estudio sobre Waldina Dávila de Ponce de León, primera novelista del Huila, el cual se enmarca en un macroproyecto de investigación apoyado por la Universidad Tecnológica de Pereira, con el aval del docente Dr. Carlos Alberto Castrillón.

“En la Universidad Tecnológica de Pereira hay una línea de investigación denominada Literatura Regional y Colombiana, la cual busca investigar escritores que por diferentes circunstancias sociales, económicas y políticas han quedado por fuera del canon o por condición de sexo, que es el caso de Waldina, el por qué la rechazaron o porqué nunca antes se había publicado algo sobre su obra y vida”, expresó la investigadora.

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Sandra Milena Trujillo Peña, docente e investigadora de la obra de Waldina Dávila de Ponce de León

El macroproyecto de investigación llamado “La construcción del imaginario femenino del siglo XIX en la narrativa de Waldina Dávila de Ponce de León”, busca ser condensado en un libro con todos sus resultados, a partir de tres ítems: “el estudio de los recursos estéticos, por la profesora Magda Barrero, el estudio de la poesía, por el profesor Franki Vanegas, y mi propuesta investigativa: el estudio del personaje femenino”, indicó Sandra.

“Cuando empezamos con el registro de autores, encontramos a Waldina y ¡Oh Sorpresa!, una mujer, figuraba por ahí en registros de investigaciones, pero de una manera muy general y sin muchos datos”, comentó Sandra, curiosa, quien indudablemente se interesó por la autora.

En Bogotá, su archivo reposa en el Salón de Manuscritos y Libros Raros de la Biblioteca Luis Ángel Arango. “Es muy poca la información que reposa de este tipo de autores, para acceder a ella toca utilizar guantes, tapabocas y una autorización que especifique que el acceso es avalado por una institución”, añadió.

Y aunque técnicamente la estructura narrativa de su obra no es equiparable con otras producciones literarias, sobresale su tono y profundidad en los temas que aborda. “Es lo que quiere decir y los mensajes que transmite Waldina en sus textos lo que la hace importante y magnífica, porque fue una mujer que quería hablar en una época donde a sus congéneres se les negaba expresar ciertas cosas”, concluyó la docente.