viernes, 10 de julio de 2020
Panorama/ Creado el: 2019-08-25 10:21 - Última actualización: 2019-08-25 08:44

De consumidor de estupefacientes a director de una fundación para drogadictos

Actualmente, Jamirzon Perdomo Olaya, es un hombre totalmente diferente a lo que era cuando fue consumidor de sustancias alucinógenas. Desea sacar adelante la fundación que está dirigiendo.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 25 de 2019

Diario del Huila, Neiva
Por Linda Katerine Vargas Sierra

Jamirzon Perdomo Olaya, es un hombre que a pesar de su oscuro pasado, decidió dar un giro de 180 ° y está transformando la vida de su prójimo. Actualmente, es el director de la Corporación Fundadores del Mañana, sede Garzón-Huila, el cual se dedica a rehabilitar a personas consumidoras de drogas para que como él, aporten un cambio para bien a la sociedad.

El inicio

La historia de Jaminzon en el mundo de las drogas inició cuando tenía 12 años de edad, para aquella época vivía en un sector muy popular de la ciudad de Neiva, donde era muy común observar a personas consumiendo estupefacientes. Las malas influencias y la curiosidad, lo llevó a “probar” la marihuana con sus amigos. “Me acuerdo tanto que la primera vez fue donde queda ahora el barrio Manzanares, eso era puro monte”, recordó Perdomo.

El consumo de drogas lo hacía cada domingo, pero después se incrementó en las fiestas a las que asistía, donde se veía el “perico” y bazuco, en ese entonces “susto”. Su estado anímico cambió, no tenía fuerzas, sentía cansancio y demasiado sueño.

De acuerdo con el patrullero Jeffer Gutiérrez Cárdenas, instructor y educador de Prevención del Consumo de Sustancias Psicoactivas y quien es autor del libro Sustancias Psicoactivas: Mitos y Realidades, indicó que desafortunadamente, las personas no entienden la dimensión del consumo de las drogas, sino cuando comienzan a sufrir  de esquizofrenia, tiene problemas en la reproducción sexual, en la memorización, cuando le hace falta el oxígeno y en el caso terminal, en situación de habitante de calle.

“Si el joven entendiera lo que produce consumir la sustancia sin necesidad de probarla, sería lo mejor para él y dijeran realmente esto no me conviene, no es decir es bueno o es malo, es decir lo que le puede pasar y cuáles son los factores de riesgo de las patologías que produce”, sostuvo el patrullero.

Los residentes de la Corporación Fundadores del Mañana.

Por la situación económica que estaba padeciendo la familia de Jamirzon, decidió ponerse a trabajar en su adolescencia, cargando bultos en una ferretería para el sustento diario y como no le quedaba nada para la dosis diaria, comenzó a robar de noche.

“Todo fue empeorando porque en la casa donde vivía con mi mamá y mis hermanos había situaciones económicas difíciles, yo trabajaba y al estar trabajando, mi mamá me dio cierta libertad, entonces yo podía salir de noche y llegaba a las 12:00 a.m. consumiendo, porque el bazuco es altamente adictivo y el deseo de consumir es tan grande que se nos olvida la responsabilidad”, sostuvo Jamirzon.  

En vista de que en el colegio definitivamente no le iba bien, tomó la determinación de no volver a estudiar, quedó hasta el grado octavo y continuó trabajando para estar más en la calle, hasta que decidió ingresar al Ejercito Nacional; allí vio una posibilidad de lograr salir de ese flagelo de la drogadicción, pero el fantasma del vicio lo persiguió y le generó muchos problemas dentro de dicha institución. Allá estuvo detenido por lesiones personales dolosas y por esa razón nunca tuvo Tarjeta de Conducta.

“Así cumplí 18 años y en medio de peleas, hurtos y cosas así en las “ollas”, me fui a prestar servicio. Allá duré dos años pero tuve problemas de conducta. Las personas que tienen problemas de adicción, tienen problemas con la ira sin importar su dependencia, eso iba en mí”.

Volver al pasado

Cuando salió de prestar servicio en 1999, decidió irse a vivir a Bogotá con una mujer que conoció y estuvo residiendo en el barrio La Estanzuela, muy cerca al “Cartucho”. En dicha ciudad volvió a retomar su pasado, el consumo de drogas. “Ya no trabajaba sino que solo eran hurtos y así dure mucho tiempo”.

Con la mujer que conoció tuvo dos hijos y por ese motivo decidió enderezar su vida. Duró aproximadamente 3 años en un buen estado social, hasta que los problemas del pasado volvieron, lo que produjo que el hogar que había formado con mucho esfuerzo, se destruyera.

“Habían quitado el “Cartucho”, ya solo era el “Bronx”. No había prosperidad en ninguna forma, todo lo que conseguía se quedaba en las ollas”, reveló.

La adicción por las sustancias alucinógenas es tan decadente que obliga a hacer a las personas actos inconscientemente. Jamirzon recordó que una vez le pagaron y ese día se compró ropa  y a las 2 de la mañana salió del “Bronx” en ropa interior.

Luego conoció a otra mujer en Tunja, allá se dedicaba a las labores de la construcción. Su apariencia física mejoró y solo marihuana consumía, cuando se le acabó el trabajo regresó a su tierra natal (Neiva).



Realizan diferentes actividades.

“Neiva me hacía un daño tenaz, más que Bogotá, porque es más cerca a todo, si usted va al centro de Bogotá y no consigue droga, usted tiene que caminar y es peligrosísimo, pero en Neiva es más fácil, aquí me puedo recorrer todas las “ollas” en una sola noche”.

Jamirzon indicó, que las personas consumidoras piensan que la marihuana no importa, pero no es así, es el medio para iniciar el consumo de otras drogas con mayor adicción.

“En los estudios que hemos visto a nivel de la Policía Antinarcóticos, la marihuana es como el trampolín, es como la puerta que me abre para buscar otras sustancias, ya sea el bazuco, los inhalables, entre otros; eso depende del bolsillo de cada ciudadano, porque sí a tu alcance esta solamente para comprar una bicha de bazuco, esa sería desafortunadamente la siguiente para ti, pero si el alcance de tu bolsillo está la posibilidad de comprar “pepas” como éxtasis o el famoso LCD que puede ser más costoso o la famosa “tuci” que tiene un costo más elevado, pues lógicamente esa será la siguiente; eso depende del entorno en que la persona se esté moviendo, si lo está haciendo en fiestas electrónicas, en colegios o en otro ambiente. Eso depende de la decisión de cada persona, de cómo quiere afectar su vida y lo que quiere experimentar”, aseguró Gutiérrez.

La familia de Jamirzon le decía que se quedara en Bogotá, lo que ellos no se imaginaban era la situación que estaba padeciendo, él dormía en la calle, aguantaba hambre, trabajaba para “soplar” y se involucraba mucho en peleas y atracos. “Estuve en la cárcel Modelo de Bogotá por hurto agravado y lesiones personales dolosas”.

Cuando llega a Neiva, él inicia una relación con una mujer que conoció cuando estudiaba en el colegio y era amiga de la hermana. “Cuando estaba en Tunja, estaba gordito, en ese tiempo no era amante de la redes sociales, pero tenía mi Facebook y una vez publiqué una foto de un paisaje y una muchacha comentó la foto y era ella”; así fue como entablaron una amistad y formalizaron la relación, pero el consumo seguía presente.  



Los residentes reciben charlas psicológicas. 

Buscar ayuda

Su familia decidió buscar una fundación para rehabilitar a Jamirzon, pero a él no le gustó. Un día llamó a su hermano y le dijo que ya no podía más. “Ya había el rechazo de mi familia, no me daban un bocado de comida, ellos ya no querían estar sufriendo por lo que le estaba causando en la vida de ellos. Dios me puso ese deseo de poder hacer algo por mi vida”.

En una ocasión, un hombre lo hirió gravemente en su pecho, en ese momento él se sentía feliz porque al fin iba a irse de este mundo terrenal, quería huir de su adicción. “Sí yo hubiera sabido lo que iba a pasar después del consumo, nunca en la vida hubiera probado eso”.

Y así fue como ingresó a la Corporación Fundadores del Mañana, entendió el problema que tenía y le enseñaron a manejarla. “Al principio fue difícil, porque manejar el síndrome de abstinencia es complicadísimo, el deseo de querer consumir  es impresionante, pero tuve una ventaja, el deseo de no volver a consumir y no verme sucio, oliendo horrible y flaco”.

La etapa que vivió en la fundación fue muy bonita y fructífera para él. Llevaba pocos meses y las personas estaban felices, porque el cambio se estaba reflejando y eso lo notaron en él. “La mentalidad me cambió por completo, pude perdonar y que me perdonaran tantas cosas. Mi mamá tiene 82 años, lloraba no de tristeza sino de alegría”.

Su carisma, el deseo de cambiar y superarse día a día, permitió que se volviera dos meses después como el subdirector de la Corporación Fundadores del Mañana. “Salgo del proceso, sigo trabajando por fuera porque ya estaba restaurado. Mi relación con Adriana (la actual pareja) mejoró del cielo a la tierra y con todo el mundo; vuelve a ser normal como en el principio”.

El flagelo de la drogadicción no discrimina a nadie, por eso, lo llevó a servir a su prójimo, contar su experiencia de vida y lograr sacar ese mundo a todas las personas.

Un nuevo comienzo

El director de la Corporación Fundadores del Mañana, al ver la capacidad de liderazgo de Jamirzon que aprendió muy rápido todo el tema de farmacodependencia y el manejo que tenía con los residentes, le propuso volver abrir la sede en Garzón.

“Conocemos a Ángela Osorio, que es la psicóloga de la Oficina de Desarrollo Social en Garzón y quien lleva un trabajo de dos años y medio con la población vulnerable y habitante de calle, hacemos un lapso con ella para poder entender lo que se necesitaba hacer. Fuimos a Garzón y encontramos una casa grandísima, espectacular, con todas las instalaciones adecuadas para iniciar este proyecto”.

En el primer mes de inaugurado la sede de la fundación en Garzón, esperaban  alrededor de 6 residentes, pero  ingresaron 13; asimismo, la población acogió de manera positiva la iniciativa. “Lo bueno es que ya llevábamos una base de un grupo de más o menos 9 personas que llevan casi un mes en la casa, entonces la fundación empezó con pie derecho”.

Jamirzon siente una satisfacción de ver en esas personas que estuvieron inmersas en la drogadicción, rehabilitándose, y están cambiando su vida y las de sus familias. “Ningún problema o una hábito no se puede solucionar si primero no se controla su adicción”.   

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adicción es una enfermedad física y psicoemocional, que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales. Es una enfermedad progresiva y fatal, caracterizada por episodios continuos de descontrol, distorsiones del pensamiento y negación ante la enfermedad.

En la Corporación Fundadores del Mañana, enseñan a los residentes cómo funciona la química del cuerpo, cómo manejar las circunstancias,  por qué la persona siente rabia, estrés y tristeza, que es lo primero que siente una persona al ingresar a la fundación. “La desintoxicación de nuestro cuerpo dura más o menos tres meses, cuando pasa esos meses su cerebro funciona y piensa de otra forma”.

Además de lo teórico, enseñan a tejer, realizan actividades físicas y psicológicas. “Sudamos, nos reímos, hacemos actividades de recreación, vemos películas  y también  es indispensable el apoyo espiritual, los domingos vamos a la iglesia sin falta, puede ser a la iglesia católica, cristiana, siempre tenemos una sana doctrina”. Lo anterior con el fin de que se fortalezca el ser de estas personas y tengan una motivación para cambiar.

Proyecto de vida

La fundación está apostándole para que los residentes tengan un proyecto de vida. Jamirzon está gestionando por medio del Sena, para que estas personas que han sufrido de este flagelo y de discriminación por ser habitante de calle, tengan conocimientos en alguna profesión y lo pongan en práctica.

“Nos van a informar sobre los cursos, van hacer todo lo posible para que las personas que lleven un tiempo en la casa puedan estudiar. Garzón es un pueblo agrícola, que aprendan el manejo de tierras, actividades agropecuarias o que puedan tener conocimientos en sistemas para que los muchachos salgan a hacer algo”.

El afirmó que “en la corporación de Neiva, donde yo me interné, pues yo soy el resultado de un proceso de rehabilitación”. De acuerdo con Jamirzon, el 1% de las personas que entran a un proceso de restauración lo terminan, lo que refleja que la tasa es muy baja.

Las campañas no solo se realizan dentro de la fundación, también Jamirzon y su equipo de trabajo, dictan programas y campañas de  prevención en los colegios mostrando este flagelo de la drogadicción.

Por su parte, el intendente Cesar Augusto Suarez, instructor y educador para la Prevención del Consumo de Sustancias Psicoactivas de la Región 2 de Antinarcóticos, sostuvo que le están apuntando a la prevención y a la educación.

“Porque nosotros le tenemos que inculcar a los jóvenes sobre la toma de decisiones y proyectos de vida.  Desde la Dirección Antinarcóticos de la Policía Nacional, hay que apuntarle interinstitucionalmente, interdisciplinariamente, para llegar a las familias. Indiscutiblemente el problema de las drogas tiene un trasfondo y es el problema social, de la disfuncionalidad de las familias, de la desunión familiar y de la nueva era que estamos hablando en donde tenemos un gran enemigo y son herramientas que se llama la web, el internet, el mal uso de esto ha hecho que se haya disparado el consumo de cualquier tipo de droga, natural, sintética, semi sintética, emergente, como se llame; desafortunadamente en este momento, la falta de control de los padres a los hijos es lo que está aprovechando y el control que está teniendo los expendedores, porque ahora hay un fenómeno y que es importante que quede clarísimo, ahora ya no es tanto el joven que busque la droga, los distribuidores son los que buscan al consumidor y usted puede ver una gráfica donde pueden haber 10 posibles consumidores y tenemos duplicando 20 posibles expendedores buscando esos clientes; esto es algo que está cambiando”, afirmó Suarez.

Actualmente Jamirzon tiene una relación estable con Adriana Mosquera, quien lo ha apoyado en este proceso y juntos tienen un proyecto de sacar adelante la fundación para apoyar a las personas que están en condición de calle y que están inmersas en la drogadicción.