jueves, 15 de noviembre de 2018
Dominical/ Creado el: 2015-04-26 03:19

Un cirujano con alma ecológica

Camilo Prieto no solamente es un cirujano plástico ampliamente reconocido por sus cualidades médicas, también es un acérrimo defensor de la naturaleza. Junto a un grupo de amigos creó el Movimiento Ambientalista Colombiano.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 26 de 2015

Conocemos su labor como cirujano plástico. ¿Cómo un médico termina liderando una causa ecológica?

Deberíamos preguntarnos es cómo no tenemos profesionales en todas las áreas involucrados en temas que son comunes para todos los ciudadanos como son la paz y el medioambiente.

¿Pero cómo le nació llevar esta bandera?

Mi sensibilidad medioambiental nació precisamente en una sala de cirugía, hace unos cuatro años, al ver el entorno y la cantidad de desperdicios que generamos, y es algo irónico porque para poder preservar una vida humana necesitamos generar muchos desechos porque gran parte de lo que generamos son residuos químicos y biológicos que no se pueden reutilizar. Esta es una reflexión que me hice, que si estoy propiciando un impacto ambiental importante, pues debo tener la responsabilidad de mirar cómo voy a devolverle al planeta los recursos que estoy tomando prestados. Fue así como surgió el Movimiento Ambientalista Colombiano, el cual creamos con unos amigos.

¿Cuál es la función de este movimiento?

El movimiento es esencialmente pedagógico y el mensaje que estamos llevando es que la relación con el planeta, con nuestro territorio, no debe ser de dominio ni de conquista, sino de respeto. También hacemos gran énfasis en que los recursos que tomamos son prestados y hay que ver qué estrategias adopta cada uno desde su vida, su cotidianidad, para retribuirle al planeta. Nosotros como grupo brindamos esas herramientas pedagógicas de compensación.

¿Cuál fue la necesidad de crear el grupo?

La necesidad del movimiento es porque Colombia es un territorio en alto riesgo de cambio climático por su ubicación geográfica. Tenemos un alto nivel de especies animales y vegetales, tanto acuáticas como terrestres, en vía de extinción, y como hemos tenido tanta abundancia en fauna y flora, no llegamos a dimensionar el daño tan grande que le estamos haciendo. Por eso nos vemos abocados a preocuparnos por nuestros ecosistemas.

¿Ha sido difícil liderar esta causa?

Ha sido muy difícil porque el asunto ambiental en Colombia no ha pasado de ser algo considerado como interesante, pero no importante o indispensable. A la gente le parece curioso pero no lo incluye en la cotidianidad. La preocupación medioambiental nace del corazón, esto es una convicción, parte del respeto y éste nace de una activación de la conciencia.

¿Qué es lo que no entiende la gente?

La situación del hombre en el siglo 21 nos plantea una tensión entre progreso y naturaleza, es una constante. El ser humano se percibe como exitoso cuando se aproxima a ese concepto de progreso, y es difícil hacerle entender que también es importante proteger los ecosistemas. El progreso no siempre es sinónimo de bienestar y calidad de vida.

¿Ese planteamiento no riñe con el bienestar económico?

Nuestro planteamiento no es una pelea con todo el sistema económico mundial ni decirle a la gente que rechace su estilo de vida, sino hacerle entender que hay maneras de vivir más responsables ecológicamente hablando; queremos que entiendan que si van a tener un patrón de consumo tan alto tienen que buscar la manera de resarcir. Es importante que las personas tengan aspiraciones económicas pero también es importante retornarle al planeta lo que tomamos de él.

¿No ha llegado a desfallecer en este trabajo?

Es un trabajo difícil pero no es imposible. Es absolutamente apasionante y creo que cada vez habrá más gente que se irá sincronizando con estos principios.

¿Cuentan con ayuda gubernamental?

Cuando empezamos el proyecto pensamos que el foco era precisamente tocar las puertas de los gobiernos para mover presupuesto y realizar muchos eventos. Pero luego llegamos a la conclusión que lo ideal era tratar de buscar soluciones como ciudadanos para poder generar ese proceso de transformación. No tenemos una empresa o algún ente gubernamental que nos esté patrocinando porque esto nos llevaría a perder independencia. Nos financiamos de personas, muchas veces anónimas, que creen en esta causa.

¿Están desarrollando algún trabajo en particular?

En este momento estamos desarrollando una campaña que tiene que ver con la protección de los recursos hídricos. Colombia es el sexto país más rico en este recurso pero desafortunadamente tenemos el 50 por ciento de nuestras fuentes contaminadas. Es muy importante llamar la atención de los colombianos porque si bien hemos tenido esa riqueza ha llegado el momento en el que la naturaleza nos está pasando la factura y es evidente en la escasez y el estrés hídrico que presenta La Guajira, Guaviare y muchas regiones.

¿Cómo perciben los colombianos esu trabajo ambientalista?

La gente está muy prevenida y cree que ser ambientalista es igual a fundamentalista o pesimista, y esto no es verdad. El ambientalista es una persona que quiere ser responsable con lo que el planeta le ha brindado.

¿Cómo les va con las multinacionales?

Es muy difícil tener empatía con las empresas mineras porque siempre dentro de la tensión progreso-naturaleza, rompen la tensión del lado del progreso. No entienden que nosotros no nos basamos en discursos salidos desde el apasionamiento, sino que hay estudios técnicos que nos muestran que es importante ser responsables con los recursos naturales.

¿Quiénes hacen parte de este colectivo?

Hay científicos, ecologistas, personas de economías de la salud, campesinos, artistas como Doctor Krápula, que tiene letras ambientalistas y con las que hemos podido desarrollar el Festival Vive el Planeta en diferentes ciudades del país.

¿Cuánto cree que les tomará generar esa conciencia ecológica?

Tenemos claro que esto no es un trabajo de un par de años, es un trabajo de generaciones y seguramente los que estamos ahora vamos a tener un relevo porque habrá cambios con respecto a nuestra relación con el planeta.

Usted también habla de conflicto armado. ¿Qué relación tiene esto con el tema ambiental?

Hice una especialización derechos humanos y conflicto armado y he tenido la posibilidad de involucrado en estudios de territorio. En Colombia tenemos un problema permanente por la tierra, y cuando uno empieza a estudiar a qué se debe esa escasez de la tierra y cómo se ha venido dando esa invasión a los ecosistemas uno termina involucrado en el tema medioambiental. El cambio climático funciona en el país como un potenciador del conflicto armado porque las inundaciones generan desplazamientos de muchas comunidades, y este fenomeno ha favorecido el reclutamiento forzado de menores que llegan a regiones altamente influenciadas por el conflicto.