miércoles, 24 de abril de 2019
Economía/ Creado el: 2016-02-10 05:01

Investigadores de la Universidad Nacional refutaron proyecto piscícola del senador Macías

Mientras que el senador Ernesto Macías expresa que el proyecto de Ley 25, relacionado con el aprovechamiento de los embalses para producción piscícola, no generaría daños ambientales, los investigadores de la Universidad Nacional (UN) expresaron que el cultivo en jaulones genera una disminución importante de la calidad de las aguas y el desarrollo de procesos de toxicidad.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 10 de 2016

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El senador del Centro Democrático, Ernesto Macías Tovar, y el docente de la Universidad Nacional Sede Palmira, Juan Gabriel León.

 

El problema no es el desarrollo de la piscicultura como tal, es eludir todas y cada una de las recomendaciones ambientales que deben ser consideradas para la siembra de peces en tales hidrosistemas.

Así lo afirmaron los expertos de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Palmira, consultados por la Agencia de Noticias de esa misma institución, en relación con la propuesta del senador Ernesto Macías, que busca aprovechar los embalses para producción piscícola.

Los investigadores señalan que podría significar impactos ambientales bastante importantes en diferentes regiones del país, como los que se han presentado en la represa de Betania, en el departamento del Huila, donde se ha evidenciado la mortandad de toneladas de peces en diferentes oportunidades.

 

Doble propósito, sin motivos

Esa represa, explican, es un sistema que fue creado exclusivamente para la generación de energía hidroeléctrica, de un momento a otro, sin motivos suficientes, se estableció el doble propósito de la piscicultura bajo condiciones poco recomendables en términos de método, ubicación de siembra y capacidad de carga.

Al respecto, el profesor Juan Gabriel León, doctor en Dominio de las Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente, menciona que estudios desarrollados por la UN en las sedes Amazonia y Palmira, en colaboración con la Fundación Ecoyaco, “han demostrado que los métodos de siembra actuales tienen como consecuencia una alta acumulación de concentrado para peces en el fondo de los lagos”.

Esto está ligado a la posición de los métodos de cultivo en jaulas, comúnmente utilizados en estos proyectos, ubicados en lugares de baja renovación de las aguas, lo cual genera una disminución importante de la calidad de dichas aguas y el desarrollo de procesos de toxicidad.

 

Lo que dice Macías

A través de un comunicado, el senador Macías expresó que el proyecto de Ley 25, aprobado por la Comisión Quinta del Senado, pasará ahora a la Cámara para ser validado. En su opinión, este no generaría daños ambientales, por el contrario: “hoy en día la industria piscícola ha avanzado técnicamente, de tal manera que la alimentación de los peces que se cultivan no permite la contaminación, como en un principio sí se ocasionaban algunos pequeños daños ambientales".

No obstante, Guillermo Duque Nivia, doctor en Oceanografía y Ciencias Costeras y experto en Ictiología, afirma: “es imposible que haya una alimentación sin contaminación, sin tener en cuenta el impacto que causan también las heces de los peces, ya que por regla general los organismos solo asimilan el 10% de los alimentos y el resto se excreta”.

Los investigadores exponen que la situación de siembra de peces en embalses es bien particular, debido a que la cantidad de agua disponible en el sistema es extremadamente variable. En ocasiones, esta cantidad obedece más a los procesos de operación para la generación de energía, que a los ciclos hidrológicos mismos.

 

Estudios necesarios

Entonces, “si las siembras de los peces se llevaran a cabo cerca de las orillas de los embalses, tal y como es el caso de Betania, en el momento de un descenso del nivel del agua, el área disponible para los peces presentes va a disminuir en la misma proporción. Asimismo, la cantidad de oxígeno disponible disminuirá también generando procesos de anoxia (ausencia de oxígeno) con las consecuencias evidentes que esto traería para el cultivo”, explica el profesor León.

Alertados por la iniciativa del senador, el docente León sostiene: “no se trata únicamente de tener experiencias sobre técnicas modernas de alimentación a peces en este tipo de estructuras, sino de llevar a cabo, con la debida rigurosidad, todos los estudios ambientales necesarios que involucra este propósito, pero sobre todo, cumplirlos”.

Actualmente, la carga piscícola de Betania supera casi tres veces lo establecido por el Plan de Ordenamiento Pesquero y Acuícola. “Entonces, no es un problema solo de alimentación; es un problema de métodos improvisados que no tuvieron en cuenta las condiciones ambientales”, enfatiza el experto.

 

Grandes cantidades de materia orgánica

Adicionalmente, sostiene: “salvo la venta aún inconclusa de Isagén, los embalses son propiedad del Estado, es decir, de los colombianos. Que su propósito sea destinado paralelamente para el beneficio individual de grandes empresas piscícolas que, para casos conocidos, no responden a los lineamientos ambientales mínimos, es un tema que nos concierne a todos. Es un tema que no debe resolverse por decreto, sino que debe argumentarse y defenderse desde la ciencia y la academia”.

Para el investigador, experto en la cuantificación de emisiones de gases de efecto invernadero en ecosistemas acuáticos tropicales, “esta es solo la punta del iceberg, ya que en lo referente a la huella de carbono, los embalses -sin producción piscícola- contribuyen en un 4%, y un 12% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4) de origen antrópico, respectivamente”.

En otras palabras, la actividad piscícola incrementará en grandes cantidades el contenido de materia orgánica “no natural” sobre el medio acuático. “Esta materia, al ser degradada debería contribuir aún más al proceso de generación de estos gases que serán finalmente emitidos a la atmósfera”, concluyó.