lunes, 15 de octubre de 2018
Especiales/ Creado el: 2018-05-07 10:06 - Última actualización: 2018-09-16 04:50

El drama de los hermanos Guzmán

En la Comuna Ocho, tres hermanos con discapacidad física y cognitiva sobreviven en las penurias de la miseria gracias a la labor social de la comunidad.

Escrito por: Caterine Manchola | mayo 07 de 2018

La familia Avendaño Guzmán, residente en el Barrio La Paz de la Comuna Ocho, vive  una realidad agridulce, pues fuera del drama que padecen, se ve reflejado también la unión y respaldo por parte de la comunidad  que es liderada por dos mujeres; Rubiela Unas Murillo edilesa, y Ana Graciela Oviedo  presidenta de junta.  

La madre cabeza de hogar, Blanca Eliza Guzmán Bustos de 57 años de edad, quien padece diabetes, hipertensión arterial y otras enfermedades que la aquejan e imposibilitan hasta su  caminar, pues la úlcera varicosa ya hizo estragos en su humanidad; tene cuatro hijos y tres de ellos se encuentran en condición de discapacidad.

Lady Johana Avendaño Guzmán, Wilson Antonio Avendaño Guzmán y Pablo  Guzmán, presentan una profunda discapacidad cognitiva y física congénita, es decir, nacieron con esta problemática, que no les ha permitido desarrollar ningún tipo de capacidad más allá del entendimiento básico;  su edad mental es de cuatro o cinco años, "a pesar de que tienen más de 30 años no tienen una habilidad mayor a la de un infante de este  periodo de vida", según explicó César Augusto Ramírez Gaona, profesional de la salud de la Secretaría de Salud Departamental.

La casa de los Avendaño Guzmán es, como la de todos los residentes de la Comuna Ocho, uno de los lugares más vulnerables de la capital opita, humilde y de difícil acceso; pero a diferencia de sus vecinos, en este particular hogar,  es perceptible un constante olor a orina y desechos, fruto de las condiciones en las que se encuentran.

También es común ver a los dos hombres arrastrándose por la casa, pues es su única forma de movilizarse dado que sus extremidades no se desarrollaron como debían.

Permanecen semidesnudos, sin zapatos, babeando y mirando tras las rejas que rodean la casa. No hablan y cuando arriba a su hogar un extraño, lo miran con detenimiento, como intentando descifrarlo, pero no son esquivos ni tampoco amigables.

Pero para el caso de Lady, la situación es diferente solo por el hecho de ser mujer.

Cautiverio

Ella, permanece literalmente encerrada. Su mundo consta de una colchoneta tendida en el suelo, algunos cajones y una reja que siempre está asegurada con un candado y se asimila a un animal en cautiverio a diferencia de que estos, por lo menos cuentan con sus abrigos naturales, mientras que Lady, está totalmente desnuda y bañada en orina, dado que todas sus necesidades físicas las lleva a cabo en la habitación.

Se alimenta solo por medio de un tetero y guarda en sus memorias a sus hijos que fueron concebidos a partir de un abuso y apartados de ella debido a su condición especial. Ella, hace parte de las miles mujeres abusadas sexualmente pues uno de sus hermanos la accedió carnalmente, razón por la cual permanece bajo llave. Según su madre es la mejor opción. 

Limitaciones

Explicó además el profesional en salud, que la discapacidad física y mental que los aqueja  imposibilita  se puedan alimentar, vestir, comunicarse, etc., por sí mismos.

“No tienen independencia para tener una vida medianamente normal. Ellos dependen prácticamente de lo que la mamá les pueda hacer y ayudar. De ahí que cuando se visitan estas personas se encuentran en una situación de abandono y altamente desaseados,  en donde escasamente comen lo que les regalan”.

También resaltó la labor social por parte de los vecinos e hizo énfasis en que debido a las percepciones de inseguridad que se tienen de este sector, no cualquiera puede llegar y por ende las ayudas son más limitadas.

Sin embargo, cabe cuestionar cuál ha sido el rol por parte de la Administración Municipal o entidades como el Bienestar Familiar frente a esta situación.

Ramírez Gaona indicó que el trastorno congénito y físico es hereditario y se desarrolló durante el periodo de gestación de los fetos, es decir ya se sabía que iban a nacer con estas limitaciones.

Finalizó diciendo que “hay altas posibilidades  de que el hijo sobreviviente de Lady se encuentre con este tipo de patología”. 

“Me quedé yo sola”

Blanca Guzmán perdió a su esposo hace algunos años. Según cuentan los vecinos ella no se percató y mientras creía que su compañero sentimental dormía plácidamente en casa, este en realidad ya no hacía parte de este mundo, pero fue la comunidad quien dio aviso a las autoridades para realizar el levantamiento del cadáver. 

“Tuvo un accidente, pero no supe cómo, entonces me quedé sola”, lamentó.
La señora Blanca habla poco, pausado y con desconsuelo. Parece no entender muchas cosas y menciona constantemente que requiere ayudas, que ella está enferma, que le duelen las piernas o que no tiene comida.  

Diariamente se levanta a asear sus tres hijos y darles de comer, vive por ellos. Debe hacer todo por estos tres adultos que no pueden valerse por sí mismos y por intentar curarse de sus enfermedades, pues asegura no saber qué pasaría con su familia si ella llegase a faltar.

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