domingo, 19 de agosto de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-02-07 08:13 - Última actualización: 2018-02-07 08:14

El equilibrio social

Escrito por: Orlando Parga Rivas
 | febrero 07 de 2018

 

Para mantener un buen equilibrio en las relaciones interpersonales se requiere de una buena voluntad o una recta intención; aunque pareciera que el precepto de la sociedad moderna es la mala intención. La intención es la acción o lo que mueve al ser humano hacer algo y en muchas ocasiones está ligada al deseo que motiva un ejercicio y no al resultado o la consecuencia.

Existen personas que siempre tratan de buscar ventaja en la relación y en forma negativa quiere crear un desequilibrio en la empresa y la sociedad.  En las empresas existen personas o empleados expertos y especialistas en satanizar todo y ocultan esa intención bajo el engañoso velo de la hipocresía.  Con el honor y la honra del prójimo finca sus relaciones lambonas y traicioneras.

Ya en la antigüedad los griegos se ocuparon en varias de sus prosas como por ejemplo Hesíodo con el mito de las razas o el origen del mal; y, es precisamente la desesperación de buscar una respuesta sobre la edad del hombre y la llegada del mal, aun sabiendo que la única raza que existe es la humana, pero nos convertimos en los caníbales de nuestra propia generación.

El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca dice la biblia. 

La mala intención es la manifestación expresa del corazón enfermo. Si tenemos que pedir la rectitud de intención es porque espontáneamente no la tenemos en nosotros, o la perdemos con facilidad, o nos cuesta trabajo mantenernos en ella. 

Para obrar bien y con perfección, se requiere que la voluntad quiera un fin bueno, conforme a la recta razón o recta intención.  Un ejemplo contrario en el cual existen personas que de forma inescrupulosa se dedican a la mala intención y al ver el resultado expresan en su rostro un grado de satisfacción por el fin alcanzado.

Hoy se reclama con angustia el equilibrio en nuestras relaciones humanas debido a los comportamientos excluyentes que persisten en muchas sociedades que se niegan a reconocer la igualdad en los seres humanos sus derechos y deberes. No puede haber equilibrio social si no nos reconocemos entre nosotros mismos como seres iguales y creados por un mismo Dios.

Debemos iniciar una campaña en el que la razón determine bien la acción que se va a poner como medio para alcanzar aquel fin bueno, y la voluntad elija esa acción.  En pocas palabras modificar el comportamiento, cambiar nuestra forma de ver la vida, dar un trato justo y reconocer que todas las personas tienen igualdad de derechos y oportunidades. 

El hombre se encuentra en una lucha constante y diaria en la búsqueda de encontrar el equilibrio social, pero con frecuencia vamos de un lado para el otro, defendiendo nuestros propios intereses y buscando el beneficio egoísta y particular.  Caemos a diario en la idea a priori de las personas y las lastimamos hasta el punto de satanizar su actuación y no de corregirla.

El valor del equilibrio social o la recta intención nos lleva a convivir mejor con las demás personas.