domingo, 08 de diciembre de 2019
Cultura/ Creado el: 2019-10-28 11:35 - Última actualización: 2019-10-28 11:36

El famoso método Trump

Con el objetivo de implantar en el mundo su impronta y real voluntad y de perdurar en el poder avanza porfiadamente sin importar los medios de obtenerlo ni justificando su actuar.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 28 de 2019

Por Fernando Fernández

El mechón oxigenado del norte ha hecho creer que es gran experto en negociación, y que para ello aplica un método que le es propio, personal y eficaz; gracias a este, afirma categórico, ha conseguido su inmensa fortuna. Por supuesto, a su “juicio” este método y su pretendido éxito lo hacen apto para gobernar un país, así como administra sus millonarias empresas. Es decir, sin hacer diferencia entre la manera democrática, ética, responsable, igualitaria y consensual con la que se debe manejar un Estado y el mando de lo privado en donde las reglas son propias, acomodaticias y buscan esencialmente obtener lucro jugueteando con las reglas, trampeando o caminando por el filo de la navaja legal.

Cuando se observa, ni siquiera con detalle porque salta a la vista, el famoso método, se topa uno sin gran esfuerzo analítico con algo burdo que no amerita el calificativo de método, sino más bien de habladuría, autoritarismo, trampería y desinformación.

El método top secret y altamente eficaz se puede diagramar en el siguiente algoritmo que comprende los siguientes pasos:

Paso 1 – Escoger un tema espinoso, que cause impacto y alborote la opinión pública. Preferencialmente no consultar con nadie, sino dejarse guiar por el capricho personal del día.

Paso 2 – Una vez seleccionado, evitar analizarlo.

Paso 3 – Lanzarlo en una frase impensada, pero rabiosa y acusatoria en las redes sociales (prefiérase Twitter, medio comunicador predilecto de los adeptos al populismo), con caso omiso de consecuencias y comentarios.

Paso 4 – Amenazar irreflexivamente con sanciones económicas y belicosas si no se adoptan inmediatamente los designios expresados en los posts de las redes sociales. Ser persistente en esto al menos por 2 días.

Paso 5 – Enviar a los amenazados emisarios con facultad para sobornar e intimidar, pero sin actuar oficialmente en su nombre. Cualquier detección será negada y sus mandaderos despedidos como en la vieja serie televisiva “Misión imposible”.

Paso 6 – Dar entrevistas en Fox News, cadena oficial del régimen, en las que no se clarifique la situación, sino que se intensifiquen más fuertemente las amenazas.

Paso 7 – Salpimentar con falsas estadísticas para darle más fuerza al improperio.

Paso 8 – Terminar (abandonar) la acción y sus propósitos y volver al Paso 1.

Con este exitosísimo método ha manejado Trump multitud de temas álgidos del mundo, teniendo como resultado: el encendido de polvorines; la destrucción de tratados de paz, acuerdos comerciales y de buen entendimiento; la siembra de un gran desconcierto mundial y una enemistad entre los pueblos; el pactar desavenencias conducentes a más focos marciales; pero sobre todo exhibir a la “America great (first) again” como una nación antipática, cargada de imperialismo primario y añejo y con único afán de explotar y dominar al mundo; un tema que hemos desarrollado en anterior columna. Otros éxitos “menores” son: institucionalizar el predominio del machismo; erigir el insulto y la difamación al grado de actuación argumental; elevar a virtud el acoso sexual y la prostitución; y apuntalar el retroceso del progreso de las adquisiciones librepensadoras contemporáneas (ie. eutanasia, aborto, teoría de género) para entregarlas a las iglesias evangélicas de quienes obtiene enorme caudal de votos.

Con el objetivo de implantar en el mundo su impronta y real voluntad y de perdurar en el poder avanza porfiadamente sin importar los medios de obtenerlo ni justificando su actuar, dejando a la vera de su avasallador andar un sembradío de discordias, un riego de veneno social y racial, y una proliferación de pendencias de las que, piensa él orgullosamente, saldrá vencedor. Olvida que en la historia no se juega todo en el tiempo inmediato, sino en el medio y largo plazo.

Una corta, que no exhaustiva, lista de sus proezas podría resumirse así: la destrucción del Tratado de Libre Comercio con Canadá y México; el emprendimiento con carácter de “urgencia de seguridad nacional” de la construcción de un muro separador de México; el fiasco de la negociación del desarme nuclear de Corea del Norte; la guerra comercial con China y con Europa; la obstaculización a la elaboración de medidas para la mejora del medio ambiente, desconociendo el evidente cambio climático y el desastre ecológico en curso; la creación de un mayor descontrol en Medio Oriente; el total descuido de sus aliados de Latinoamérica; el relanzamiento de nueva carrera armamentista con elementos destructivos de gran modernismo; la creación de una mayor iniquidad social y económica, así como el empeoramiento del sistema de salud estadounidenses; la total inestabilidad de los altos cargos de su gobierno, los funcionarios soportan poco tiempo; la penetración ideológica de la alta corte de su nación; la mentira como técnica de trabajo y comunicación; el destrozo del acuerdo de no fabricación de armas nucleares en Irán. La lista podría ser inmensa, detengamos aquí para evitar mayores desconsuelos.

El último, y citémoslo por lo reciente, retiró (léase, traicionó) a sus aliados kurdos quienes en buena parte habían contribuido a terminar con el tenebroso y terrorista Estado Islámico; decidió el exitoso grandulón unirse al dictador (su alter ego) turco Erdogan, quien inmediatamente inicio labor guerrera de eliminación del pueblo kurdo. ¿El objetivo? Imposible comprenderlo aparte de considerarlo como una de las tantas decisiones impensadas, pueriles y salidas de la emoción del momento sin medir consecuencias.

Podría uno extenderse en cada uno de los puntos citados anteriormente, y veríamos como por ejemplo con Corea del Norte nada ocurrió, aparte de la vociferación de sus usuales amenazas, seguidas del no acatamiento del dictador norcoreano a los dictámenes del gringo; igual podría decirse de Venezuela, Maduro y su pandilla fuertemente amenazada sigue apoltronada y campante gobernando, incluso ganando terreno; logró incluso recientemente el dictador bolivariano poner a uno de los suyos en el comité de derechos humanos, el exabrupto e incoherencia más grande que pueda imaginarse. Todo esto ante las narices amenazadoras trumpianas.

En todos estos casos su famoso método fue aplicado, sin que haya producido resultados, y valga reiterar, otros que: el generar confusión y enemistad, el caldear los ánimos y evitar la fraternidad entre los pueblos.

Quiera que el milagro ocurra y que el impeachment en curso por soborno y coacción contra sus opositores políticos llegue a feliz término o que al menos sirva el escándalo inherente para evitar la reelección del coloso que avasalla desde el norte.

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