martes, 01 de diciembre de 2020
Opinión/ Creado el: 2020-11-21 09:38

El Iota y los Ilotas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 21 de 2020

Por: María Del Carmen Jiménez

No es un simple juego de palabras este título. Encarna un significado y realidad reciente o remota cuyos efectos no queremos volver a ver, ni padecer.

 El IOTA en este contexto, no es un sofware de código abierto que permite la gestión de control a accesos de dispositivos Iot, sino un catastrófico y devastado huracán que en su paso por el archipiélago de San Andrés, Providencia y el Caribe dejó muerte y desolación. Los fuertes vientos fueron implacables al igual que las lluvias y marejadas. Destruyó el 98% de la infraestructura de Providencia y la pérdida de vidas humanas, según declaración del presidente de Duque en su programa cotidiano.  Los compatriotas del archipiélago merecen toda nuestra solidaridad en estos momentos difíciles porque lo perdieron todo.

Si bien es cierto que estos fenómenos de la naturaleza no se pueden detener, los gobiernos si deben ser previsivos. Deben prepararse y tomar medidas para proteger a los habitantes de las poblaciones expuestas a ellos. Según los expertos significa entre otros, tener la capacidad de planificar a largo plazo, también deben tener una buena gestión macroeconómica que permita ahorrar los recursos que necesita para contratar seguros contra desastres naturales, construir obras de infraestructura resistentes a los embates naturales y una vez ocurrido el desastre poder reconstruir lo que se haya perdido. Al igual son necesarios los sistemas de alerta anticipada, definir una mejor zonificación para que el desarrollo urbano no sea descontrolado, tener mejores sistemas de alcantarillado y drenaje de aguas pluviales. La frecuencia de estas tormentas es razón suficiente para luchar contra el cambio climático.

Lamentablemente Colombia no tiene una política ambiental clara, así el presidente se haya proclamado ante la ONU el año anterior como ambientalista.  seguimos perdiendo hectáreas de bosque por la deforestación, se favorece la política extractivista, persiste el interés por avalar la minería en los páramos como el de Santurbán, impedida hasta ahora, por la resistencia y movilización de la población. Duque militariza la política ambiental del país. Los asesinatos de líderes ambientalistas como sociales son recurrentes.

En medio de la tragedia nacional, se percibe en esta clase dirigente parapetada en el gobierno nacional y el partido de gobierno, el imperio del cinismo y la mentira. Son inocuos para resolver las profundas problemáticas que aquejan al país: narcotráfico, corrupción, desempleo, desplazamientos, barbarie entre tantos otros males.  Ponen en peligro la democracia con la concentración de poderes, imponen   una doctrina militar de muerte y guerra, intentan sucumbir los pilares democráticos, no se dialogan los conflictos sino que los resuelven a plomo.  Seguramente añoran    la época de los ILOTAS de la Grecia antigua. Aunque ya no pueden retornarnos a la esclavitud y al servilismo, por las luchas libertarias libradas en el mundo y por los avances constitucionales, insisten en despojar a toda costa las libertades y los derechos ciudadanos. 

Afortunadamente el miedo propagado por el embrujo autoritario se ha perdido y las multitudes se levantan en todo el país en defensa de la vida y el Estado Social de derecho.