jueves, 22 de febrero de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-02-13 09:12 - Última actualización: 2018-02-13 09:13

El mal momento de la política y los políticos

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 13 de 2018

Por José Eustasio Rivera

La que para mí es la más apasionante, influyente e importante profesión del mundo, se ha convertido en la más desprestigiada labor de los últimos tiempos, los ciudadanos no creen en su dirigencia, en sus líderes y en sus gobernantes, hay un rechazo generalizado por la clase política tradicional y alternativa, todos son ladrones, mentirosos y corruptos lo estima la opinión en general. Este 2018 será un año crucial en la construcción de la geopolítica en américa latina, ya que se tendrán elecciones regionales en Perú, legislativas en El Salvador y presidenciales en costa Rica, Paraguay, Colombia, México, Brasil y Venezuela, algunas acompañadas de la elección de sus respectivos congresos; sin duda este panorama será un faro de atención para los diversos estrategas y políticos que ven en dicha elecciones, un desarrollo y evolución de los procesos democráticos en nuestro continente y el mundo.  El panorama electoral puede cambiar de manera radical la gobernabilidad de los países, así como la interacción entre las naciones en nuestro continente.  El mal momento de todos los gobernantes es evidente, Enrique Peña Nieto ha sido el presidente Mexicano con mayor desprestigio y menor aceptación en la historia de este país, La presidenta Brasileña la más señalada, Michael Bachelet no se despide con la mejor imagen, y sin ir más allá, Juan Manuel Santos se queda más solo que nunca, su propio partido le da la espalda en los proyectos bandera del proceso de paz. 

 

Desde la antigüedad se han creado falsos rumores para afectar la credibilidad en la gobernanza, la desacreditación de una empresa o mancillar en la honra y el buen nombre de quienes sobre sale por alguna distinción. El juicio a Sócrates por “corromper la juventud”, a Jesucristo por declararse “El Rey de los judíos”, a las mujeres que murieron en Salem por ser consideradas “brujas”; entre otros miles de casos que han sido reconocidos a lo largo de la historia. Siempre se han utilizado diversos medios de marginación, entre ellos los famosos pasquines, repartidos en plena campaña electoral, se hacen falsas denuncias; los espacios publicitarios con propaganda engañosa con el fin de movilizar a las personas a votar o abstenerse de hacerlo, las encuestas amañadas, la utilización de los falsos perfiles polarizando y generando sentimientos de indignación y odio frente a las situaciones que no han pasado o que viven solo en la imaginación de sus creadores. El cartel de la Toga, el caso Odebrecht, el carrusel de la contratación y demás casos que generan indignación por parte de la ciudadanía, son sentimientos de rechazo, los ciudadanos quieren ser protagonistas y no espectadores, no quieren dejar en manos de otros la construcción de su futuro, la política desbordo los centros de poder, la burocracia, los parlamentos y las oficinas de gobierno; sobrepaso las barreras espacio-temporales y se transformó en la política liquida que camina en el bolsillo de la gente, trina y se envía notificaciones de Facebook.

 

Más que pedir un relevo generacional, hoy Colombia necesita actores políticos éticos, líderes íntegros y gobernantes cercanos a la gente, que generen respeto y credibilidad, quienes estamos en el arte de transformar la sociedad debemos construir una dirigencia eficaz, eficiente y con un código de ética político que genere respeto ciudadano y claro que una ciudadanía que piense en el presente y futuro de las actuales y nuevas generaciones del país. 

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