martes, 19 de noviembre de 2019
Opinión/ Creado el: 2019-06-17 09:27

El San Pedro, toda una oportunidad de transformación

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 17 de 2019

Por: Cielo Ortiz

Entramos en la recta final de nuestra fiesta tradicional el Festival Nacional del Bambuco en su edición 2019. Luego de varios meses preparación para las festividades nos quedará una nueva reina nacional, ingresos para la ciudad y el sector comercial, principalmente, a través de la venta de licores, del incremento de la ocupación hotelera y del movimiento alrededor de las fiestas. También nos quedarán los recuerdos de los momentos de disfrute con la familia y los amigos, un año más de haber celebrado nuestra tradición.

Llevar a su máximo aprovechamiento las fiestas sampedrinas es un desafío para la administración de la ciudad, con miras a convertirlo en una estrategia integral y sostenida para generar empleo, incrementar el movimiento comercial de la ciudad, llevar al máximo la ocupación hotelera, aumentar los ingresos del sector de comidas y bebidas y abrir nuevas oportunidades para la industria asociada al folclor y la cultura en nuestra ciudad. Eso sin contar con las amplias oportunidades que se podrían generar con la promoción de turismo en las zonas aledañas a nuestra ciudad, aprovechando que mitad de año es la época de vacaciones largas en muchos países del mundo. Hay ciudades colombianas que han logrado convertir sus fiestas en oportunidades de crecimiento económico de largo plazo: Barranquilla ha consolidado una estrategia en la que todo el año prepara su festival, que fue reconocido como patrimonio de la humanidad por la Unesco en 2003; y algo similar, aunque en menor medida, ha ocurrido con el Festival de Blancos y Negros en Pasto y el Festival de la Leyenda Vallenata, en Valledupar.

¿Qué hacer para llevar a su máxima expresión nuestras fiestas sampedrinas? Creo que voluntad e imaginación. Tenemos una ciudad con todas las ventajas de una capital intermedia, es manejable en términos de distancia, ha logrado avanzar en temas de infraestructura y ha iniciado, aunque de manera tímida, un proceso de transformación sobre todo en temas relacionados con organización administrativa y fiscal. Creo que es hora de imaginarla grande y emprender las acciones para lograrlo. Y cuando me refiero a “grande” no tiene nada que ver con su tamaño sino con convertirla en una ciudad moderna, en la que los ciudadanos se sientan a gusto con sus espacios, que genere oportunidades reales de empleo y movimiento económico desde el turismo y el folclore. Tenemos que llevar a Neiva a dar los pasos para convertirse en un referente: urbanístico, turístico, industrial y cultural.

En este último tópico, lo podemos empezar a hacer diseñando una verdadera estrategia cultural para convertir nuestras fiestas sampedrinas en un evento tan concurrido, reconocido y en el que se planeen actividades de larga duración, que nos ayude a mover la economía de la ciudad durante todo el año, como ya lo han hecho otras ciudades. Para llevar a Neiva a su máximo desarrollo tenemos que comenzar a verla distinta, ya no es la capital tímida de hace algunos años, acechada por la violencia y la falta de oportunidades. Nuestra ciudad y nuestro entorno han cambiado y debemos subirnos a esta ola para convertir nuestras ventajas en verdaderas oportunidades de desarrollo, y el San Pedro es una ellas.

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