jueves, 19 de septiembre de 2019
Enfoque/ Creado el: 2019-04-14 10:03 - Última actualización: 2019-04-14 10:14

El sentido de las palmas de Domingo de Ramos

Luego de ser bendecidas, muchos fieles suelen colocarlas en algún lugar privilegiado del hogar y las utilizan como un sacramental, es decir, como “signos sagrados”

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 14 de 2019

Hoy, millones de católicos acudirán a las iglesias para iniciar la Semana Santa con el Domingo de Ramos y recordar así la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén cuando fue recibido por sus discípulos y la población con palmas y ramos de olivo.

Luego de ser bendecidas, muchos fieles suelen colocarlas en algún lugar privilegiado del hogar y las utilizan como un sacramental, es decir, como “signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia”.

A pesar de esta precisión, son muchas las personas que acostumbran colocar las palmas benditas detrás de la puerta "como amuletos, con fines curativos o para mantener alejados a los malos espíritus o a los ladrones, lo cual es una superstición”.

Para la iglesia, esta creencia es errónea debido a que el verdadero sentido de las palmas en nuestro hogar es tener presente que Jesús es nuestro rey y que debemos siempre darle la bienvenida en nuestro hogar.

Una vez termine la Semana Santa, se sugiere llevarlas “a la iglesia para que sean quemadas y emplear su ceniza precisamente en el ‘Miércoles de Ceniza’, principio de la próxima Cuaresma”.

Se estima que existen 2600 especies de palmas, pero la planta que produce las hojas que se usan el Domingo de Ramos solo puede sobrevivir en climas tropicales o subtropicales.

En los lugares donde no se pueden encontrar palmas o están en peligro de extinción, como es el caso de Colombia o Ecuador con las “palmas de cera”, se pueden utilizar ramas de olivo, saúco, abeto o de otros árboles.

En el "Caeremoniale Episcoporum", libro que contiene los ritos y ceremonias latinas de la Iglesia Católica, se sugiere que en estos casos, al menos se le adjunten a las ramas de olivo flores o cruces hechas de palma.

En la Iglesia existe la tradición de portar palmas en el Domingo de Ramos para celebrar la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Sin embargo, pocos saben el arduo trabajo que demanda cosecharlas y prepararlas, y que diversos productores se esfuerzan por hacerlo sin dañar el medio ambiente.

La planta que produce las hojas para el Domingo de Ramos se llama palma de cera (Ceroxylon quindiuense) y suele crecer en climas tropicales o subtropicales.

El proceso para obtener las hojas de palma puede tomar todo un año, puesto que los productores las cosechan, cortan y preparan para la celebración.

Antiguamente y por la distancia, muchas iglesias no podían conseguirlas así que las sustituían por plantas locales como el olivo o el sauce.

Prohibición en Ecuador y Colombia

En Ecuador y Colombia, la cosecha y venta de la palma de cera está prohibida porque las hojas son el hábitat de varias especies en peligro de extinción.

En Ecuador el Ministerio de Ambiente indicó que en los últimos años ha disminuido la fabricación y la venta de las palmas. Una vez al año, se realiza en Quiro una feria llamada EcoRamosPara ofrecer productos alternativos.

El P. Jorge Moreno, sacerdote de la Arquidiócesis ecuatoriana de Cuenca, explicó a los medios locales que los sacerdotes realizan una campaña desde inicios de la Cuaresma para concientizar a los fieles sobre el valor ecológico de esta planta y los animan a sustituirla por ramas de capulí, durazno, maíz o trigo.

En Colombia, la venta, uso o transporte de las hojas de palma es considerado un delito debido a que en algunos lugares del país como Cocora, la palma de cera está desapareciendo.

Como respuesta, el gobierno lanzó una campaña para protegerlas y existe un escuadrón especial que se dedica a interceptar a quienes no acatan las regulaciones.

En otros países como México y Perú, las palmas de cera no están en peligro de extinción y su uso no genera problemas en el ecosistema. Por ello, los artesanos y comerciantes las venden sin problemas, puesto que constituyen una importante tradición cultural de Semana Santa.

Habitualmente, se venden en las entradas de los templos en diversos tamaños, formas y estilos.