lunes, 18 de noviembre de 2019
Expedición Macizo/ Creado el: 2015-03-26 04:31

Cuestionan carácter técnico-científico de la II Expedición al Macizo

Hoy termina la II Expedición Técnico Científica al Macizo Colombiano. Participantes manifestaron que la travesía no era ni técnica ni científica. El recorrido no dejó oportunidad para que los expertos analizaran conjuntamente la situación socio-ambiental de este ecosistema.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 26 de 2015

En medio de la agenda de la II Expedición al Macizo Colombiano, un interrogante: ¿es técnica y científica? Algunos participantes manifestaron que no, puesto que los espacios de diálogo sobre la situación actual de la estrella fluvial colombiana no se dieron. "El recorrido debió ser diseñado para que fuera técnica y científica", sostuvo uno de ellos.

En efecto, la falta de tiempo para tomar muestras suficientes, hacer estaciones para observar ciertos puntos del Macizo Colombiano impidió la existencia de momentos para que los expertos socializaran entre sí sus análisis y observaciones respecto al ecosistema. Estuvieron de acuerdo en que para lograr esa denominación era necesario realizar estudios en profundidad.

DIARIO DEL HUILA conversó con Ana Kathrin, geógrafa alemana que viajó con los expedicionarios. Ella, magíster en Ciencias Ambientales y Gestión Ambiental, sostiene en que la Expedición es apenas un punto de partida para la gestión de recuperación y conservación del Macizo Colombiano.  

¿Por qué participar en la Expedición?

Desde que entré a trabajar en la carrera de Ingeniería Ambiental en la Universidad Corhuila, llevo poco tiempo en Colombia, me interesó mucho la problemática ambiental que tienen aquí, sobre todo en el ecosistema de páramo por su importancia para el clima. El bosque es indispensable para la lluvia y el equilibrio climático, si continúa la tala, va a haber temperaturas más altas y mucho menos lluvia.

¿Cuáles son sus observaciones después del recorrido por el Páramo de las papas?

En el recorrido vimos que hay zonas bien protegidas del ecosistema de páramo, sobre todo la del Parque Nacional Natural Puracé, arriba en las montañas. En las zonas bajas se encuentra una gran deforestación, el uso de tierra por producción agrícola o ganadería. Estas actividades productivas tienen menos funciones. Un pasto no puede producir tanta humedad como un bosque y esto representa un deterioro.

¿En lo social?

También escuchamos a la gente hablando de problemas de minería y petróleo, con prácticas de fracking, que tienen consecuencias alarmantes para el medio ambiente. Y en esta expedición no vimos este aspecto minero. Esto es una situación que no puede controlar el pueblo; en la deforestación ya hay unos proyectos y se avanza pero en la minería son decisiones del Gobierno Nacional y es difícil de manejarlas a nivel local.

Precisamente, ¿cuál es su percepción sobre la manera en que funcionan esas políticas?

Las políticas en general son muy amplias. Las de protección del medio ambiente en Colombia no todo el mundo las conoce, son tan amplias que es complicado trabajarlas todas. En cuanto a la minería hay diferentes prácticas y una de ellas es que están vendiendo tierras a empresas extranjeras y luego obtienen la licencia para hacer análisis para buscar materiales. Es decir, tienen el permiso de extracción antes de sabes qué van a extraer y esto es peligroso porque no se sabe qué mecanismos utilizarán para extraer los materiales.

¿Cómo conjugar las actividades productivas con las de conservación?

Hay diferentes iniciativas de las comunidades que se están organizando para trabajar en contra de la minería y la construcción de las represas. Ellos tienen la conciencia de proteger algo. En cuanto a la agricultura y la ganadería, son actividades existenciales. Los pueblos van creciendo y se necesita cada vez más recursos y la tierra a usar. Ahí hay que trabajar más conciencia y programas de reforestación en las que le pagan a la gente por hacerlo. Existen inicios pero mucho por mejorar.

¿Cuáles han sido las conversaciones entre usted y otros profesionales que participan en la Expedición?

Lo que nos dimos cuenta es que la salida de una semana es muy corta para realizar investigaciones profundas y eso es lo que hace falta para tener un buen análisis de la situación. Por ejemplo, los biólogos ven la existencia de un páramo pero no tiempo para hacer análisis específicos de su estado y los profesionales en ciencias sociales tampoco para relacionarse con las personas y conocer diversos aspectos. Ahora tenemos una idea sobre lo que podría ser.

Varios participantes han comentado que esta expedición al Macizo Colombiano no es ni técnica ni científica, ¿cuál es su posición al respecto?

Están participando científicos de diferentes disciplinas que están haciendo estudios, un grupo grande de periodistas y una parte política muy grande haciendo referencia al documento Conpes. Así que es una expedición científica, técnica y política. La prensa es muy amplia y esto refiere que es un recorrido que más que para hacer investigaciones profundas es para informar a la gente sobre la problemática.

¿Qué opina de esta situación?

Esto es bueno siempre y cuando haya investigación luego.  Si se queda aquí no va a ser suficiente. De aquí deben nacer programas de profundidad en la investigación y las relaciones con las personas que viven en torno a estos ecosistemas. De lo contrario esta Expedición no tendrá éxito.

Expertos no tuvieron tiempo para toma de muestras para el análisis.

La Expedición inició el pasado jueves 19 de marzo y termina hoy después de un recorrido por el Macizo Colombiano.

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Ann-Kathrin Volmer, geógrafa alemana.

 

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Los profesionales manifestaron su inconformismo a los organizadores del evento

 

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 Las prácticas culturales de los habitantes del Macizo son vistas como esenciales para su conservación.