lunes, 16 de septiembre de 2019
Opinión/ Creado el: 2019-06-17 09:24

Huila, del petróleo a la economía naranja

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 17 de 2019

Por: Manuel Macías Arango

En el año 2000, según datos del DANE, el petróleo aportaba el 29 % del Producto Interno Bruto -PIB- del Huila. Eso sin mencionar, la demanda de servicios relacionados y mano de obra no calificada y calificada, muy bien remunerada, que este sector genera.

La dependencia económica del Huila del petróleo es preocupante y contraproducente porque situaciones adversas a este tienen consecuencias negativas exponenciales. Por ejemplo, los nefastos efectos de la crisis petrolera del 2015 en la economía regional. Según el informe “Impacto de la crisis petrolera en el Huila 2015” de la Cámara de Comercio de Neiva, en ese año en el Huila: la producción de crudo cayó 10 % y los ingresos por exportaciones disminuyeron 30 %; más de 3000 trabajadores fueron despedidos; la ocupación hotelera se redujo en un 65 %. En el 2018, el petróleo representó solo el 5 % del PIB total del Huila.

Lo anterior, invita a reflexionar sobre la falta de planeación y visión de los políticos de siempre y de turno que, incluso hoy, siguen en el poder. La bonanza petrolera no generó desarrollo económico ni bienestar social para todos. Pensaron ellos que la bonanza era perpetua y su falta de visión y voluntad no permitió prepararnos para la sequía del petróleo y aprovechar los recursos petroleros para hacer la transición y sustitución hacia apuestas productivas como agroindustria y turismo cultural. No se acondicionó la infraestructura básica para el turismo construyendo vías de acceso a sitios de interés -p. e. vía al Desierto de La Tatacoa y el Anillo Turístico del Sur, hoy elefantes blancos y obras inconclusas- aeropuertos y terminales de pasajeros de primer nivel y se fortaleció la ECONOMÍA NARANJA para la generación de ingresos a través de las tradiciones y el patrimonio cultural, algo de lo que nos orgullecemos y sí sabemos hacer muy bien los opitas con nuestro Festival Folclórico del San Pedro, su gastronomía y los sitios arqueológicos y turísticos.

Debemos enfocarnos en construir el presente para dejarle un mejor futuro a nuestros hijos porque no podemos seguir llorando sobre la leche derramada pero sí podemos y debemos castigar, no eligiendo, a los que son responsables de derramar la leche. Llegó la hora de rescatar el SAN PEDRO de la politiquería, es menester que reformemos CORPOSANPEDRO, cuya mayor participación y administración la tiene el departamento y todavía adeuda a contratistas y gestores culturales más de 220 millones desde el 2016. Se requiere gerenciar las festividades con buenas prácticas de lo privado, con huilenses de primer nivel, conocedores, idóneos y competentes. No es justo que la mayoría de los ingresos producto de las fiestas, vayan a manos de particulares que deciden la programación de los eventos, no bajo un concepto de bienestar social comunitario sino de utilidad propia pero con los dineros públicos que el departamento y otras entidades oficiales destinan a CORPOSANPEDRO -más de 2000 millones-.

Vamos a trabajar con los gestores culturales y lo bueno está por llegar, nuestras reformas no serán gratas para la clase política tradicional, pero sin duda ayudarán al desarrollo y prosperidad de un Huila Mejor, impulsando la Economía Naranja de la mano del gobierno nacional.

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