viernes, 21 de septiembre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-08-14 09:04 - Última actualización: 2018-08-14 09:04

Imprecisiones de una crónica

Escrito por: María Clara Ospina
 | agosto 14 de 2018

El abogado Benjamín Ardila Duarte publicó el 6 de agosto una crónica en El Tiempo, que más parece un anecdotario mal investigado, que una crónica seria.  Quedó claro que, para el cronista, todos los gobiernos liberales fueron excelentes y los conservadores, insignificantes e inefectivos. Esto hace que el escrito este lleno de imprecisiones. En esta columna solo me referiré a las que conciernen a mi padre, Mariano Ospina Pérez.

Dice Ardila que el discurso más largo de posesión en la historia colombiana fue el de Ospina Pérez, que duró 6 horas. Falso; su discurso fue corto, conciso y puntual, como era su estilo. El largo fue el del presidente del Senado, José Jaramillo Giraldo, que duró más de 4 horas.

Asegura Duarte que Ospina fue candidato por primera vez en 1929. Falso, Ospina fue candidato solo una vez, en 1946. Y continua, que ya como presidente: “para alegría de la caricatura, centró el programa en y la vaca lechera la huerta casera”.  Aserción totalmente equivocada. Ospina enfocó su propuesta en un gobierno de Unión Nacional, con un extenso programa de desarrollo económico y mejora social.

De acuerdo a la Red Cultural del Banco de la Republica, durante su cuatreño Ospina realizó: “la construcción de obras públicas y el fortalecimiento de las comunicaciones nacionales; creó TELECOM; modernizó la Armada Nacional y creó el Instituto de Seguros Sociales, el Instituto Nacional de Nutrición, inició la Caja Agraria, los programas de vivienda del Instituto de Crédito Territorial, inauguró el oleoducto entre Barrancabermeja y Puerto Berrío y se perfiló la Empresa Colombiana de Petróleos (ECOPETROL). También, se promulgó el Código del Trabajo, se hicieron reformas en la educación y se creó la Registraduría del Estado Civil.

Con la ayuda del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (Banco Mundial), organizó el Plan de Fomento Económico para Colombia, para hacer un diagnóstico de la problemática colombiana y plantear las reformas necesarias para el progreso y desarrollo del país. Esta iniciativa fue presidida por Lauchlin Currie; fue el primer programa de planeación nacional de grandes dimensiones en el país.

El gobierno de Ospina se interesó por el fortalecimiento del potencial hidroeléctrico; adelantó las obras de las represas del Sisga, Saldaña, Coello y Neusa, con las que buscó también dar solución de agua a las grandes ciudades y regadíos para los cultivos. Mediante la ley 45 de 1947, el gobierno nacional dio la aprobación a la gran obra de la Siderúrgica de Paz del Río.

Mediante la ley 89 del 16 de diciembre de 1948, se hizo la reforma electoral para Colombia; su objetivo fue la purificación de los métodos del sufragio en las elecciones. Se creó la Corte Electoral y las comisiones escrutadoras en los departamentos, intendencias, comisarías y municipios. El gobierno de Ospina Pérez creó las escuelas normales para la formación del magisterio, fomentó las colonias escolares de vacaciones e inició campañas de higiene, entre ellas, una contra el consumo de la chicha. En el año 1948 se realizó en Colombia la IX Conferencia Panamericana. uno de los ideólogos de la Carta de Bogotá, que dio origen a la Organización de los Estados Americanos (OEA)”.

Esto por mencionar solo algunas de las obras del gobierno de Ospina Pérez y corregir algunas de las imprecisiones de dicha crónica.

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