domingo, 20 de mayo de 2018
Dominical/ Creado el: 2017-08-27 10:13 - Última actualización: 2017-08-27 10:15

Joaquín Emilio Rocha, un actor de alma y corazón

Joaquín Emilio Rocha dedicó gran parte de su vida a la actuación, interpretando importantes papeles en obras como ‘Más allá del infierno’, con la que ganó el premio Zipa de Oro como mejor actor del año. Actualmente vive solo en el barrio Granjas de San Bernardo. Su sueño es ser maestro de actuación para compartir su sabiduría y experiencia con la juventud de la capital huilense.

Escrito por: César Escallón | agosto 27 de 2017

Para Joaquín Emilio Rocha, la actuación es una pasión que desde muy joven empezó a experimentar en el colegio. Es oriundo del municipio de Palmira y actualmente vive solo en una casa del barrio Granjas de San Bernardino. Trabaja por la noche en un parqueadero de la ciudad, se nota feliz pero preocupado; pues en muchas ocasiones ha tenido que acostarse con el estómago vacío.

Cuando su papá falleció él tenía 18 años, y desde entonces empezó su calvario. Se trasladó a  Bogotá con el objetivo de convertirse en actor. Este gusto surgió porque desde niño disfrutaba el cine, no se perdía un solo detalle y en los juegos trataba de recrear las películas. Como su talento era innato, su primer debut lo hizo como Reina en “Más Allá del Infierno”; un travesti que cautivó al público. Para el casting se presentaron otras dos personas, pero ninguno logró obtener el papel.  «Me dijeron: “esto es para usted”. Para realizar mi trabajo tuve que observar a las prostitutas en la calle y a los travestis. Analizaba cómo se movían y lo que hacían. Disfruté de Reina, su espacio era una cárcel y tenía que estar junto con otros prisioneros, yo era el corista principal». Su protagonismo fue tan destacado que en 1988 recibió el premio Zipa de Oro como mejor actor del año.

Mientras acaricia a uno de los 16 gatos de raza criolla con los que vive, Rocha toma un periódico; con sus ojos lacrimosos y sintiendo una profunda nostalgia, habla de su fama. El destino le cambió y le quitó la posibilidad de ser lo que un día fue.

Llegada a Neiva

Rocha llegó a Neiva, porque el frío le hacía daño y su estado de salud empeoraba. Conoció estas tierras cuando lo llamaron para realizar el personaje de Don Julio en el Ley, con el cual promocionó las ventas del almacén.

La inestabilidad era uno de sus defectos, llegó a tener cuatro parejas y algunas las perdió por ser mujeriego. Admite que el teatro y la televisión se prestan para eso, y además, recalca que era un joven presentado, gordito, y eso les gustaba a las muchachas de su tiempo.

No olvida a la mujer con la que compartió tres años, la diferencia de edad y una tercera persona los separó: «En el 2001 me casé, nunca quise tener hijos y muy joven me hice la vasectomía. Eran 26 años de diferencia, pero yo había decidido dedicarme a ella, nos entendíamos bien; el amor por los animales y nuestra profesión. Se llenó de ilusiones, alguien le decía que yo era muy viejo, un día hizo sus maletas estando en Fortalecillas, me fui a casa a pie y llorando mi pena».

Desde ahí la ruina lo persiguió. No conseguía empleo, se sentía más solo que nunca. Pero por fortuna, hoy lo acompañan sus 16 gatos que merodean por el lugar y juegan entre los arbustos,  además de su carro, un Volkswagen que posee desde hace 31 años, es el único elemento que no ha querido vender porque lo ha acompañado en su carrera artística.

No olvida también la amistad que empezó desde 1985 con  Alci Acosta. La última vez que lo vio fue cuando vino a Neiva a hacer su presentación en la Hostería Matamundo. «Con él he compartido toda su parte humana. Es una persona muy sana, es mi consejero, nunca fue como yo. En una ocasión cuando se presentó en la Taberna Rancho Negro,  en la avenida Caracas en Bogotá, logramos que fuera a la casa a almorzar».

Actualmente escribe su novela “El Ocaso del Fénix”. Ya su paso por el escenario se quedó en el pasado, prefiere contar su historia en un país que no apoya el verdadero talento. «Hoy en día, los actores de televisión ganan buen dinero pero los verdaderos actores quedamos enterrados, me dediqué a varios oficios: panadero, mesero y ayudante de cocina, esas facetas me las enseñó la actuación».

La novela trata de sus primeros estudios de teatro, las parejas que tuvo, pero la combina con fantasía para que el lector no se duerma. Quiere que este sea su legado, no solo le gustaría que se publicara sino que además, quiere fundar la Escuela de Teatro Independiente,  por eso espera que su pensamiento sea apoyado y poder así enseñarles a los alumnos lo que él considera, es el verdadero teatro.

“Mi objetivo es formar verdaderos actores”

«Me gustaría formar a los nuevos jóvenes que aman la actuación, así yo no gane mucho. Quiero ser profesor de teatro, porque el objetivo mío es formar verdaderos actores, así como me formaron los grandes maestros con los que estuve para que ellos puedan lograr un éxito tan grande como yo lo pude lograr», concluyó.

Las personas que puedan apoyar la iniciativa de Joaquín Emilio Rocha se pueden comunicar al 318 233 2746.

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