lunes, 21 de agosto de 2017
Dominical/ Creado el: 2017-07-09 01:50 - Última actualización: 2017-07-09 02:33

Larry Landa, el hombre que trajo a Héctor Lavoe a Cali

De humilde trabajador de Emcali, se convirtió en el empresario artístico más importante de la década de los ochenta en la Sultana del Valle. Murió en una celda de una cárcel en los EE.UU.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 09 de 2017

Guillermo León Sambony
Diario del Huila, Garzón
«Son las cinco de la mañana y ya amanece / Juan Pachanga bien vestido aparece / Todos en el barrio están descansando / Y Juan Pachanga en silencio va pensando…» Rubén Blades.
A propósito de los 27 años de la muerte de Héctor Lavoe, el “Cantante de los Cantantes” vale la pena recordar el hombre que lo trajo a vivir a Cali, a mediados de década de los ochenta y convirtió a Lavoe, en un verdadero ícono de los amantes de salsa en la capital vallecaucana.
Se trata César Tulio Araque, un modesto empleado de las Empresas Municipales de Cali, quien tras viajar a los Estados Unidos y enrolarse en la mafia de la importación y distribución de coca, se convirtió en el empresario de Salsa, más importante de la “Sucursal del Cielo” a finales de la década del 70 y mediados de los años 80.
Cesar Tulio, lo primero que hizo al ingresar al mundo de la farándula fue colocarse como nombre artístico ´Larry Landa´ y su debut como empresario en Cali, fue la traída por primera vez a su tierra natal a la Fania all Stars.
Antes de tocar en público en la capital vallecaucana, la considerada mejor orquesta en la historia de la Salsa, amenizó el cumpleaños de la señora madre de Larry, en el barrio Calima, donde esa noche nadie durmió y sin invitación previa los habitantes de ese sector del norte de Cali, disfrutaron de una maravillosa fiesta que aunque han pasado más de 40 años, los recuerdos del espectacular cumpleaños aún se conservan en la memoria colectiva de los habitantes de Calima.
Larry, quien llevaba la salsa entre las venas, lo primero que hizo cuando se “embilletó con la coca” fue montar una discoteca en Nueva York a la que matriculó con el nombre: Canario, Cali-New York, en plena 69 E de Broadway.
En Cali, el excéntrico empresario de la música montó en Juanchito, la inolvidable discoteca Juan Pachanga, alquiló a un precio exorbitante por cuatro años las Vallas, extraordinario rumbeadero al norte de la ciudad y creo el Carnaval de Juanchito.
Por estos escenarios desfilaron orquestas de tanta tradición y nombre internacional como Eddie Palmieri con su orquesta Original La Perfecta, La Yambú, la Típica Novel, al Conjunto Clásico, la Fania All Stars, Óscar De León, Cuco Valoy, Vitín Avilés, el gran Combo de Pto Rico y la Sonora Matancera entre otras.
Estas orquestas se escuchaban en Cali y se rumbeaba al son de los acetatos de 33 y 78 R.P.M que llegaban a través de las disqueras primero a las emisoras donde se popularizaban y después eran comprados por la gente en los almacenes de venta discos hoy en vía extinción.
Larry, permitió que los rumberos conocieran de manera personal a los artistas que idolatraban convirtiendo en realidad el sueño del periodista cubano afincado en Cali, José Pardo Llada, de convertir la ciudad en la Capital Mundial de la Salsa.
También Landa, quiso internacionalizar las orquestas colombianas al presentarlas en escenarios de los Estados Unidos como fue el caso de Fruko y sus Tesos, la primera banda de salsa colombiana en pararse en el Madison Square Garden de Nueva York.
La llegada de Héctor Lavoe a Cali
«Héctor vino a pasar una temporada a Cali que duró tres meses. Vivía más de noche que de día, iba a cantar a Juan Pachanga cuando quería. Héctor vivió también en casa de Larry, pero también fue protegido por un amigo panameño, a quien llamaban el Pana, que le alcahueteaba la bohemia.
» […] Darío Muñoz, propietario de rumbeaderos legendarios, dice que una que otra noche Lavoe llegaba a Siboney a escuchar música y tocar maracas. Alfredo Palacios Rivera, director de Radio El Sol, otra de las emisoras con sintonía total en Cali, recuerda que cuando estaba emitiendo El Espectacular de la Salsa, Larry llevó a Lavoe a la emisora. Era muy sencillo, se sentaba horas en la emisora a hablar por teléfono, mientras Landa hablaba con don Bernardo Tobón, propietario de Todelar», Según relata el periodista Gerardo Quintero, del periódico del País de Cali.
El cantante de los cantantes fue hospedado en el hotel Aristi, donde además del hospedaje le suministraban la alimentación en una cuenta que según dicen pagó don Miguel Rodríguez Orejuela, cuando Lavoe, regresó a Nueva York, al parecer distanciado de Larry.
«Era común observar al maestro Héctor Lavoe, despertarse después de la una de la tarde e ir a pasearse por el parque Santa Rosa, a la vuelta del hotel con un manojo de billetes que repartía entre pordioseros y viciosos que pernoctaban en el sector.
»Alguien de manera imprudente le preguntó al cantante porque le regalaba su plata a esa gente. Héctor de manera pausada como era su estilo le respondió:
“Porque esa gente también es mi gente y además porque la plata es mía y yo hago con ella lo que se me dé la gana”, ese era Lavoe, el autor de ese disco que cuando lo cantaba estremecía el Pascual Guerrero en los conciertos: “/Mi gente ¡Ustedes!/ Lo más grande de este mundo/Siempre me hacen sentir/Un orgullo profundo”», señaló Ángel Albero Guarnizo, un ex vigilante del hotel Aristi.
El fin de Larry
A finales del 88, Larry, prácticamente empobrecido por el despilfarro de dinero en rumbas, mujeres y vicio, emprendió un viaje a Miami sin retorno.
Allá fue capturado por posesión de drogas y condenado a 20 años de prisión. Según afirmó un amigo de Landa el músico Leo Casino, su compañero de celda, Larry murió en uno de sus tantos trucos: «Se metió unas pastillas que aceleraban las pulsaciones del corazón. Quería que lo sacaran de la prisión a una clínica y ver si podía volarse para regresar a Colombia. Como casi todo en su vida, su muerte también fue caprichosa» apostillo el periodista Gerardo Quintero Tello.
Mientras Rubén Blades, dedicó a Larry, Juan Pachanga el grupo Niche, lo inmortalizó con el disco Del puente para allá es Juanchito, donde en uno de sus partes se escucha: «Del puente para acá esta Cali/, escondite y la Ciboney/ en la Quinta esta Billys Gate/Del puente para allá Juanchito/ a todo señor con honor Larry tu carnaval sigue siendo el mejor».

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