viernes, 19 de julio de 2019
Opinión/ Creado el: 2019-06-20 09:22

Los venezolanos

Escrito por: Diógenes Díaz Carabalí
 | junio 20 de 2019

¿Quién les dijo a los venezolanos que acá vivimos en un paraíso? Los colombianos tenemos múltiples problemas: si revisamos la infraestructura, es una de las más atrasadas y complejas del mundo; si revisamos nuestra seguridad social, apenas el 20% de nuestros compatriotas logra una pensión, y en salud los servicios son precarios; si revisamos nuestros índices de empleo, dependemos mucho de la mono-producción, de artículos de origen primario, del café, del petróleo, de la coca; el desempleo ha crecido vertiginosamente en los últimos seis meses. La generalidad de nuestra economía se sustenta en la informalidad, lo que nosotros en nuestro lenguaje damos en llamar, Rebusque.

Somos un país que no encuentra el norte de su desarrollo porque creemos aún que nos podemos encontrar un pozo de petróleo, o una guaca de nuestros antepasados, o un barco en el lecho del mar repleto de joyas coloniales, o en el hueco donde Pablo Escobar escondió su riqueza. Somos un país con muchas dificultades, uno de los más desiguales del mundo, con concentración de la riqueza en pocas manos, con concentración de la tierra fértil en pocos terratenientes.

Pero somos luchadores, por eso nos caracterizan en el exterior, emprendedores, nuestro rebusque se sustenta en la venta de arepas, en la fritanga de empanadas, en los mandados cotidianos, en no sacarle el culo al trabajo cualquiera que sea con tal de llevar el sustento a la familia. La mayoría de nosotros no le paramos bolas a la política, tenemos otro dicho común, no sabemos si de la incultura o porque la realidad nos ha hecho pragmáticos: “No me importa quien mande, si de todas maneras me toca madrugar al trabajo”. Y así hemos construido este país: amansando la selva; dominando la montaña; domeñando la naturaleza; robándole tierra a las ciénagas; arriesgándonos en las laderas. Hemos dominado muchos fantasmas, hemos encerrado muchos  miedos, nos hemos arriesgado en muchas situaciones, nos hemos levantado de muchas catástrofes. Eso somos los colombianos.

Por eso bienvenidos los venezolanos que lleguen con ánimo de trabajo, de aportar en lo que deseamos construir como país, como sociedad. Aquí cabemos todos, muchos, este suelo tiene la capacidad de acoger todos los colores. Bienvenidos los que vengan con  mentalidad de desarrollo, de trabajo, de pensamiento, con iniciativa. Pero flaco favor hacen quienes vienen a pedir: quienes se vienen a limosnear a los semáforos, a pedir en la entrada de los supermercados, a convertirse en carga para nuestros limitados ingresos. Si no vienen a aportar es mejor que se queden en su país, porque si vienen a dañar nuestros parques que tanto nos han costado, las zonas verdes de nuestras avenidas, las fachadas de nuestros edificios públicos, a contaminar nuestros espacios comunes nos irán llenando de xenofobia, y un día serán mirados como basura, como estorbo. Desde ya nos fastidia tanta mendicidad, tanta delincuencia proveniente de muchos de sus paisanos que no quieren hacer más que pedir.

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