lunes, 16 de septiembre de 2019
Especiales/ Creado el: 2017-12-20 01:29 - Última actualización: 2018-09-29 02:29

Macizo Colombiano, belleza natural amenazada por el cambio climático

Desde la construcción de la represa El Quimbo, se ha venido presentando una reducción gradual en extensión de la laguna de La Mágdalena. Autoridades ambientales buscan alternativas para proteger la Estrella Hídrica más importante de América del Sur.

Escrito por: Caterine Manchola | diciembre 20 de 2017

Por: Caterin Manchola
Diario del Huila, Especial
Crédito de fotos: Erik Camilo Gaitán
Primera entrega

A 2.300 metros sobre el nivel del mar se encuentra San Antonio, última vereda del municipio de San Agustín - Huila, cuyos límites se encuentran con el departamento del Cauca y por donde pasa el Camino del Inca que inicia en Timaná y termina en el Perú.  DIARIO DEL HUILA, visitó la ruta milenaria  que accede a la corona del Macizo Colombiano, a 3.700 metros sobre el nivel del mar, la Estrella Hídrica más importante de Sudamérica dado que esta alberga las mayores reservas hídricas del planeta en zonas ecuatoriales, y de allí nace el rio Magdalena, Cauca, entre otros. 

La vereda y el parque Nacional Natural Puracé, donde se encuentran las lagunas, están divididos por el rio Cuchiguico.

Esta expedición contó con la presencia de diferentes entes gubernamentales, científicos y periodistas. La tarea era recopilar la mayor cantidad de información posible acerca del estado del importante ecosistema, como también de las condiciones de vida de las personas que residen en las zonas aleñadas. El recorrido partió desde la ciudad de Neiva y la primera estación seis horas después tuvo lugar en la vereda Alto Quinchana en San Agustín. Posteriormente, a lomo de caballo, se viajó durante 5 horas hasta llegar a la posada El Cedro, y al día siguiente otras 5 horas para finalmente observar las majestuosas lagunas La Mágdalena y Santiago, entre otras.

El camino se encuentra en precarias condiciones, y esta región ha sido muy pocas veces explorada debido al difícil acceso pues se encuentra en encrespados cerros y cerradas montañas, es un ambiente de páramos inexpugnables y fríos, que hacen a la vez de guardianes naturales donde el Estado no ha hecho presencia, y en cambio se convirtió en cuna de varios frentes de la ya extinta guerrilla de las FARC.

En diálogo con la comunidad, los campesinos expresaron que en la vereda, anteriormente vivían 10 familias, pero debido al conflicto interno armado entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – FARC, ahora solo la habitan cinco. Su economía depende principalmente de la ganadería  y el café; actividades que están atentando contra la preservación del Nudo de Almaguer.

Riesgo ambiental

Ya a los 3.700 metros sobre el nivel del mar, observando La Magdalena, los campesinos revelaron que la importante laguna pierde un centímetro de extensión al año, y ya se ha reducido 17 centímetros. «Cada período se va achicando más,  y cada día el recorrido del río también va disminuyendo», expresó con desconsuelo Jhon Edinson Palechor, presidente de la vereda San Antonio.

Y por su parte, Alfonso Barragán, asesor de la Gobernación Departamental en temas relacionados con el sector agropecuario y ambiental, agregó que su preocupación también está relacioanda con que los campesinos de las veredas aledañas al macizo han comenzado a cultivar café en áreas muy cercanas a la zona de amortiguamiento.

No obstante, Edinson Palechor, también explicó que es debido al cambio climático y a la represa El Quimbo.  

«El daño es por el calentamiento global, y la consecuencia de este se observa más palpablemente en la matriz de la vida, porque desde que se construyó la represa de El Quimbo, hemos observado un gran cambio. Es muy abrupto porque, por ejemplo, el año pasado para el mes de diciembre el clima fue igual al de los meses de junio o julio, en donde llueve mucho, y por tanto para el último mes del año estas no cesaron, cuando lo normal es que haga verano», indicó.  

Explicó que las Frailejones (Espeletia hartwegiana), esponjas hídricas que sostienen el agua para que, en tiempo de sequía, se suelte milímetro a milímetro el agua que llega a las estrellas hídricas, también se han perdido.

“La zona intangible, que está  compuesta por líquenes se está acabando. Hace 20 años que íbamos a visitarla, llegábamos al sendero donde se encuentra esta área y todo se movía tras nuestras pisadas y había muchas Frailejones (Espeletia hartwegiana). Ahora, en cambio,  ya no hay, muchas se han acabado con el pisoteo de los turistas y el suelo se torna firme, seco. Por lo anterior, la corona del Macizo se encuentra en recuperación, pues en cada pisada que uno hace, mata muchas de las esponjas», agregó.

Una comunidad abandonada   

Los campesinos también manifestaron que no cuentan con apoyo del Gobierno. Manifestaron que se sienten abandonados, no tienen buenos servicios públicos y  su objetivo es cuidar cada día más la Estrella Hídrica, pero deben también pensar en su sustento.

«Las condiciones de vida son regulares, aquí se vive principalmente de la lechería. Los productos como el maíz, el abaló, yuca, cebolla, entre otras, son utilizadas para el sustento de la misma familia. Nosotros producimos queso y cuajada y la vendemos en el mercado local para comprar los demás insumos como aceite y arroz; para esto nos transportamos en caballo 20 kilómetros sobre la cordillera central y sur occidental,  como ya estamos acostumbrados, solo tardamos cuatro horas. No contamos con buenas vías, caminos ni puentes», aseveró el presidente de junta. 

«No tenemos un puesto de salud, si se enferma alguien nos toca llevarlo a San Agustín, que son  muchas horas de viaje, muy seguramente no sobrevive debido a las pendientes rocosas por las que debemos transitar. La educación también es pésima, nos encontramos tristes, a pesar de que tenemos algo muy importante y que cuidamos con mucha dedicación desde hace miles de años, el Gobierno nos da la espalda», señaló.

Agregó que su comunidad, junto con la población de Alto Quinchana, Yarumal, La Gaitana, Puerto Quinchana, Villa Fátima, La Mágdalena, y Perdíz, son las que siempre han trabajado por la preservación y cuidado de los recursos naturales en esta zona, más no el Estado.

«Esta zona es muy importante porque es donde nace el río Magdalena, donde está la Estrella Fluvial  del Macizo Colombiano, que fue declarada por la UNESCO en 1970, también es el pulmón del mundo y allí se encuentran todas las plantas medicinales. Es tan sagrado nuestro santuario que nosotros lo respetamos, cuidamos y protegeremos. Lo seguiremos haciendo porque esa es la vida para todo el país», explicó  Edinson Palechor.

“No contamos con recursos”

Edgar Martínez, guía y campesino de la zona, reveló que el Camino del Inca no ha recibido recursos para su mantenimiento desde hace más de 10 años, las entidades ambientales no brindan ningún tipo de ayuda, y es necesaria también la recuperación de este teniendo en cuenta que es Patrimonio Cultural.

«No queremos que se pierda porque es de nuestros antepasados, ellos lo construyeron no solamente para viajar sino además para observar las cosas importantes que se encuentran durante su recorrido, como lo son las cascadas,  aves, y en general toda la biodiversidad», indicó Martínez.







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