domingo, 19 de enero de 2020
Especiales/ Creado el: 2017-12-20 01:29 - Última actualización: 2020-01-07 01:49

Macizo Colombiano, belleza natural amenazada por el cambio climático

Desde la construcción de la represa El Quimbo, se ha venido presentando una reducción gradual en extensión de la laguna de La Mágdalena. Autoridades ambientales buscan alternativas para proteger la Estrella Hídrica más importante de América del Sur.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 20 de 2017

Por: Caterin Manchola
Diario del Huila, Especial
Crédito de fotos: Erik Camilo Gaitán

A 2.300 metros sobre el nivel del mar se encuentra San Antonio, última vereda del municipio de San Agustín - Huila, cuyos límites se encuentran con el departamento del Cauca y por donde pasa el Camino del Inca que inicia en Timaná y termina en el Perú.  DIARIO DEL HUILA, visitó la olvidada ruta milenaria  que accede a la corona del Macizo Colombiano, a 3.700 metros sobre el nivel del mar, la Estrella Hídrica más importante de Sudamérica dado que esta alberga las mayores reservas hídricas del planeta en zonas ecuatoriales, y de allí nace el rio Magdalena, Cauca, Caquetá y Putumayo. 

Dicha vereda y el parque Nacional Natural Puracé, donde se encuentran las lagunas madres de los afluentes, están divididos por el rio Cuchiguico. Se trata de un lugar que conserva los pasos de tribus prehistóricas, sagrado para muchos y estratégico para otros.

Esta expedición contó con la presencia de diferentes entes gubernamentales, científicos y periodistas. La tarea era recopilar la mayor cantidad de información posible acerca del estado del importante ecosistema, como también de las condiciones de vida de las personas que residen en las zonas aleñadas. Las noticias son preocupantes.

 Remembranzas de un pasado mejor

El recorrido partió desde la ciudad de Neiva, capital del Huila, y la primera estación seis horas después tuvo lugar en la vereda Alto Quinchana en San Agustín. Hasta allí todo muy bien dada las comodidades del bus, que si no fuera porque se incendió, de repente, a medio camino, seguramente no tendría lugar en la memora de sus ocupantes.

En la vereda campesinos de la zona, quienes desde esa misma mañana estaban prestos a brindar el acompañamiento, nos recibieron a eso de las dos de la tarde con sancohco, un plato típico, y nos impartieron algunas recomendaciones durante la comida.

Posteriormente, a lomo de caballo,  viajamos durante 5 horas corriendo, saltando rocas y esquivando árboles, sobre las enormes laderas. Caída la noche, del camino solo destellaban pequeñas luces del roce de las herraduras contra las rocas. Cientos de animales cantaban y dada las complejidades del terreno poco transitado, olvidado, un paramédico de la Cruz Roja terminó lesionado, al igual que una periodista, pero no podíamos parar hasta llegar a la posada El Cedro.

 Increíblemente, al llegar una familia nos esperaba con alimentos. Supimos que era la única ruta de acceso y que desde el día anterior habían subido hasta allí esperanzados de que nuestro paso por la humilde posada, fuera agradable. Como es de esperarse, en esta otra Colombia, no hay servicio de energía eléctrica, muchísimo menos gas ni agua potable. Tampoco alcantarillado, pero sí rastros de una guerra nacida en el campo y vivida en esta, una de las cunas de las Farc.

Al día siguiente, en los caballos transcurrimos otras 5 horas, ahí sí observando la madre naturaleza que nos acobijaba, los escritos en rocas de las Farc en alusión a algún frente o comandante, pero todo junto guiándonos finalmente a observar las majestuosas lagunas La Mágdalena y Santiago, entre otras, donde nace y se crea la vida.

El balance hasta allí fue que el camino, lo que queda de él, se encuentra en precarias condiciones. Esta región ha sido muy pocas veces explorada debido al difícil acceso, pues se encuentra en encrespados cerros y cerradas montañas, es un ambiente de páramos inexpugnables y fríos, que hacen a la vez de guardianes naturales donde el Estado no ha hecho presencia, y en cambio se convirtió en cuna de varios frentes de la ya nombrada extinta guerrilla.

Y es que en diálogo con la comunidad, los campesinos expresaron que en la vereda, anteriormente vivían 10 familias, pero debido al conflicto interno armado entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – FARC, ahora solo la habitan cinco.

 

También observamos que su economía depende principalmente de la ganadería  y el café; actividades que, en cierta parte, también están atentando contra la preservación del Nudo de Almaguer.

 

Riesgo ambiental

Ya a los 3.700 metros sobre el nivel del mar, observando La Magdalena, los campesinos revelaron que la importante laguna pierde un centímetro de extensión al año, y ya se ha reducido 17 centímetros. «Cada período se va achicando más  y cada día el recorrido del río también va disminuyendo», expresó con desconsuelo Jhon Edinson Palechor, presidente de la vereda San Antonio.

Y por su parte, Alfonso Barragán, asesor de la Gobernación Departamental en temas relacionados con el sector agropecuario y ambiental, agregó que su preocupación también está relacionada con que los campesinos de las veredas aledañas al macizo han comenzado a cultivar café en áreas muy cercanas a la zona de amortiguamiento.

No obstante, Edinson Palechor, le salió a paso manifestando también que es debido al cambio climático y a la represa El Quimbo.  

«El daño es por el calentamiento global y la consecuencia de este se observa más palpablemente en la matriz de la vida, porque desde que se construyó la represa de El Quimbo, hemos observado un gran cambio. Es muy abrupto porque, por ejemplo, el año pasado para el mes de diciembre el clima fue igual al de los meses de junio o julio, en donde llueve mucho, y por tanto para el último mes del año estas no cesaron, cuando lo normal es que haga verano», indicó.  

Allí también explicó que las Frailejones (Espeletia hartwegiana), esponjas hídricas que sostienen el agua para que, en tiempo de sequía, se suelte milímetro a milímetro el agua que llega a las estrellas hídricas, también se han perdido.

Para él, la zona intangible, que está  compuesta por líquenes se está acabando. «Hace 20 años que íbamos a visitarla, llegábamos al sendero donde se encuentra esta área y todo se movía tras nuestras pisadas y había muchas Frailejones (Espeletia hartwegiana). Ahora, en cambio,  ya no hay, muchas se han acabado con el pisoteo de los turistas y el suelo se torna firme, seco…».

Por lo anterior, según dijo, la corona del Macizo se encuentra en recuperación, pues «en cada pisada que uno hace, mata muchas de las esponjas», agregó.

 

Una comunidad abandonada   

Los campesinos también manifestaron que no cuentan con apoyo del Gobierno. Rechazaron que se sienten abandonados, no tienen buenos servicios públicos y  si bien su objetivo es cuidar cada día más la Estrella Hídrica, deben también pensar en su sustento.

El presidente de la junta nos dijo que las condiciones de vida son regulares, «aquí se vive principalmente de la lechería», es decir, ganadería. Los productos como el maíz, el abaló, yuca, cebolla, entre otras, son utilizadas para el sustento de la misma familia. «Nosotros producimos queso y cuajada y la vendemos en el mercado local para comprar los demás insumos como aceite y arroz; para esto nos transportamos en caballo 20 kilómetros sobre la cordillera central y sur occidental,  como ya estamos acostumbrados, solo tardamos cuatro horas».

«No contamos con buenas vías, caminos ni puentes», aseveró. 

Pero además, añadió que no tienen un puesto de salud, «si se enferma alguien nos toca llevarlo a San Agustín, que son  muchas horas de viaje, muy seguramente no sobrevive debido a las pendientes rocosas por las que debemos transitar. La educación también es pésima, nos encontramos tristes, a pesar de que tenemos algo muy importante y que cuidamos con mucha dedicación desde hace miles de años, el Gobierno nos da la espalda…».

Esta comunidad, junto con la población de Alto Quinchana, Yarumal, La Gaitana, Puerto Quinchana, Villa Fátima, La Mágdalena, y Perdíz, son las que siempre han trabajado por la preservación y cuidado de los recursos naturales en esta zona, más no el Estado.

El labriego, es consciente de que es muy importante para la supervivencia del ser humano el lugar en que habitan.  «Es donde nace el río Magdalena, donde está la Estrella Fluvial  del Macizo Colombiano, que fue declarada por la UNESCO en 1970, también es el pulmón del mundo y allí se encuentran todas las plantas medicinales. Es tan sagrado nuestro santuario que nosotros lo respetamos, cuidamos y protegeremos. Lo seguiremos haciendo porque esa es la vida para todo el país», explicó  Edinson Palechor.

“No contamos con recursos”

Edgar Martínez, guía y campesino de la zona, también reveló que el Camino del Inca no ha recibido recursos para su mantenimiento. Desde hace más de 10 años las entidades ambientales no brindan ningún tipo de ayuda y mostró su preocupación sobre que es necesario también la recuperación de este teniendo en cuenta que es Patrimonio Cultural.

«No queremos que se pierda porque es de nuestros antepasados, ellos lo construyeron no solamente para viajar sino además para observar las cosas importantes que se encuentran durante su recorrido, como lo son las cascadas,  aves, y en general toda la biodiversidad», indicó Martínez.

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Ante lo manifestado por la comunidad de la vereda San Antonio, sobre la  problemática y abandono que  padece el Macizo Colombiano,  delegados de la Gobernación Departamental en diálogo con DIARIO DEL HUILA explicaron las medidas que se tomarán para mitigar las enromes problemáticas.

Alfonso Barragán Perdomo, asesor de la Gobernación Departamental en temas relacionados con el sector agropecuario y ambiental, también visitó la Estrella Fluvial y evaluó las condiciones en las que se encuentran los cultivos, el impacto del cambio climático y el estado de pobreza en el que viven los campesinos de las zonas aledañas.

Proyectos para preservar el medio ambiente

La esperanza sería recibir recursos por parte del Gobierno Nacional. «Nosotros estamos muy interesados en el cuidado y conservación del Nudo de Almaguer, por tal razón la Defensa del Territorio y el Agua del Decreto 489 del 2016, establece la protección especialmente del agua del Macizo Colombiano con el rio Magdalena que pasa por  24 municipios  del departamento del Huila, así que una de las acciones es solicitar una reunión con todos los gobernadores que hacen parte de la Estrella Fluvial y pedir que  se firme el documento por parte del  Consejo Nacional de Política Económica y Social – CONPES, para  hacer efectivos recursos que ya estaban destinados».

El asesor se refiere a la realización de inversiones en el Cauca, Huila y Nariño, que son los departamentos donde se encuentra la Estrella Fluvial que tiene una extensión de 3.268.237 hectáreas, para lo cual ya existe un documento borrador que destina dineros en pro de la realización de obras, programas de agricultura amigables con el medio amiente y subsidios para las comunidades aledañas.

“No han tomado en cuenta nuestra opinión”

No obstante, la comunidad del resguardo indígena  Papallaqta en Valencia Cauca, zona aledaña a la Corona del Macizo, manifestó que no se ha tenido en cuenta su postura y desconocen de qué trata el proyecto.

Dicho resguardo, al que también visitamos durante el mismo recorrido, mencionó que así como es de importante dar a conocer la existencia de ese espacio, también lo es el reconocer a los indígenas, mestizos y campesinos, como guardianes y protectores del ‘útero de la madre tierra’, y estos merecen respeto y comprensión, pues han estado allí desde siempre.

Su descontento es tal, que durante nuestra estadía realizaron un cordón con bastones de mando. La orden era no dejarnos ir.

Aseguraron que los programas, proyectos y políticas siempre parecen tener un buen propósito pero dentro de ellas hay malas intenciones, y más teniendo en cuenta que no se   les ha tomado opinión a las comunidades, no ha habido diálogo y se sienten excluidos, por tanto el Gobierno desconoce realmente las necesidades que debe solucionar.

«Nosotros no estamos dentro del CONPES, han hecho unos compromisos que incluyen el territorio pero no figuramos allí, no han concertado», rechazó  Juan Carlos Yanacuna, gobernador de la comunidad indígena Papallaqta en Valencia Cauca, en medio de la reunión, acordonada por la guardia indígena.

Uno de los presentes, que no hace parte del gobierno local ni nacional, finalmente logró concertar una salida.

Posibles soluciones

Por parte de la comunidad del Huila, los campesinos mestizos manifestaron tener algunas ideas que pueden mitigar el daño, continuar con la recuperación de la laguna La Magdalena y evitar futuros cambios que atenten contra la preservación de la vida.

«Necesitamos que se mejoren algunos  puentes como el Barandillas, Juntas, el Camino Nacional,  y las vías; y proponemos que se construya un puente sobre la zona más cercana a la laguna de la Magdalena, para que los turistas no pisen el suelo y se conserven las especies que contribuyen en la preservación del agua. Asimismo, que sea adecuado un mirador, tal cual como el de la laguna Santiago, para que las personas puedan observar este santuario que es de todos y no se haga más daño».

Adecuación de los espacios

Por su parte, Barragán Perdono, informó que la firma del CONPES está prevista para el próximo año y esto permitirá hacer inversiones en la reparación del Camino del Inca. El funcionario fue testigo del mal estado del mismo en el recorrido que se realizó desde Quinchana - Huila hasta Valencia- Cauca; según el funcionario, esto permitirá garantizar un mayor flujo de turismo pues la Estrella Hídrica será más accesible, con lo que se impactará en gran medida la economía del Departamento y de estas comunidades.  

Son ocho veredas las que se encuentran en la zona del Macizo en el municipio de San Agustín, que tendrían beneficios posiblemente por medio de créditos para la adecuación de hoteles que garanticen una buena estadía de los visitantes. Pero hasta el momento no se ha materializado ningún anuncio, según se constató.

«Nosotros tenemos el rio Magdalena, debemos velar por la defensa del territorio que pronto tomará forma por medio de la Consulta en Oporapa para no más represas y seguir defendiendo el tema del agua», informó el funcionario.

Cultivos ambientalmente sostenibles

Otro de los temas que trató el asesor, fue lo relacionado con los cultivos. Anunció que con la Corporación Autónoma del Alto Magdalena – CAM, también se tratará la descontaminación de los ríos y quebradas.

« Sabemos que hay gran contaminación en lo referente a los cultivos de café. Es importante decir que ya tenemos firmado un convenio con la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria – UPRA, del Ministerio de Agricultura. Definiremos cuáles son exactamente las áreas aptas para la ganadería; asimismo, prohibir que se continúe ascendiendo con cultivos, especialmente de café, una de las preocupaciones que tenemos con la CAM es que hay cultivos a más de 1.800 metros sobre el nivel del mar donde anteriormente se tenía café desde 1.200   M.S.M», reveló Barragán Perdomo.

Explicó que el límite óptimo establecido era de 1.400 M.S.M., y hoy, debido al cambio climático, los campesinos deben acceder a zonas de menor temperatura. Para ello, la  solución más viable es buscar una variedad de producto resistente a las condiciones de clima para que los cultivos puedan darse en áreas más bajas.

«Debido a que nos encontramos en la línea ecuatorial, tenemos una dificultad mayor, es decir, los países centro americanos siembran a menos alturas pero porque sus condiciones del polo les dan una temperatura y escenarios diferentes», explicó el asesor.     

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‘Útero de la madre tierra’

El Macizo Colombiano contiene 362 cuerpos lagunares en la Alta Montaña, 13 páramos y ecosistemas ricos en flora y fauna. En dirección suroeste a noroeste sobresalen los páramos de Cutanga, el Letero, las Papas, el Apio, el Buey, Hermosas y los volcanes nevados de Sotará, Huila y Puracé; en este último y en su área circundante, 830 km2, se localiza el parque Nacional Natural del Purace.

La ruta de acceso milenaria Camino del Inca, es hispánico porque por él pasaron muchos conquistadores, y arqueológico porque a pesar del paso del tiempo aún prevalece. Que llegue hasta Perú significa que se comunica con  Machu Picchu, antiguo poblado andino del que la zona en mención tiene bastantes similitudes.

Según los guardianes de esta área, tiene algunas réplicas de la Ciudad Pérdida de Santa Marta. Este último lugar en mención fue hallado muy adentro de la selva, similar a lo encontrado en San Antonio y Quinchana - San Agustín.

Una de las lagunas que está a menor altura es la Magdalena, a 3.700 metros sobre el nivel del mar, a dos kilómetros se encuentra la laguna de Santiago. Según las creencias campesinas, cuando estas se visitan, primero se les debe pedir permiso, hacer tributo y un pequeño ritual. 

El rey es la laguna Santiago  y la reina, La Magdalena. El primero es quien protege el pulmón del mundo y su compañera vela por los recursos naturales, fuentes hídricas, y el santuario botánico.

La Magdalena tiene 400 metros de ancho por 700 metros de largo y una profundidad máxima de 12 metros y la laguna Santiago tiene 35 metros de profundidad y 11 hectáreas de extensión.

«El espejo Lunar de mayor extensión en la zona sur del parque Puracé es Cusiyaco, que tiene una extensión de 13 hectáreas, y la más grande que se encuentra en zona protegida se llama Laguna del Buey, con 60 hectáreas ubicada en el resguardo de Paletará», informó Gustavo Adolfo Papamija.

 






















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