jueves, 15 de noviembre de 2018
Opinión/ Creado el: 2016-01-24 03:23

Carlitos

Orlando Mosquera Botello

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 24 de 2016

Todos los colombianos de alguna manera y por algún motivo, quisimos y admiramos al actor de teatro y televisión Carlos Muñoz Sánchez. Un hombre que nació para actuar y quien como buen santandereano aprendió a desenvolverse desde niño, porque en la tierra comunera los hombres no son tan mimados como en la nuestra y sus padres les enseñan a trabajar para que pronto se “larguen” de la casa. Nosotros a eso lo llamamos machismo pero ellos lo citan “verraquera”.

En las provincias Comunera y Guane, que son las que yo más conozco por haber contraído primeras nupcias con una santandereana, no soportan que un joven cruce los brazos o se recueste a la pared. En el primer caso le gritan “Vote el niño” -como si lo tuviera en brazos-, y en el segundo: “El muro no se cae”. Carlos Muñoz era hijo de José Antonio Muños -nombre muy popular por el comunero José Antonio Galán-, y la dama Ester Julia Sánchez.

Por haber iniciado desde niño y por tener ese don de gente cachaco que lo adquirió también a corta edad, siempre lo llamaron Carlitos, pues se formó en el grupo escénico infantil de la Radiodifusora Nacional de Colombia, y a los 12 años ganó el Concurso Nacional de Declamación del Ministerio de Educación Nacional. Época de grandes maestros como Bernardo Romero Lozano, quien llegó a la Radio Nacional en 1940, y en el 46 fundó el teatro experimental de la Universidad Nacional, obteniendo el título de Fundador del Género de teatro experimental en Colombia con Fausto Cabrera.

Pocos saben que Bernardo Romero Lozano fue asesor de manejo de voz de Jorge Eliecer Gaitán, quien aprendió a modularla tan bien, que en sus giros denunciantes agudos, jamás dejó asomar un gallo o aproximó en sus intervenciones un sorbo de agua a su boca para mojar la palabra como dicen los profesores de oratoria. Tenía razón un parlamentario barranquillero llamado Juancho Arango, médico simpático con respuesta agradable a flor de labio, de avanzada alopecia y abrigador vitíligo que nunca lo acomplejó, que para ser buen político se necesitaba aprender primero teatro, y saber cerrar con suma prudencia la actuación diaria, porque el político siempre encontraba la comida fría y la mujer caliente.

Romero Lozano era casado con Anuncia Pereiro Lopera -Conocida como Carmen de Lugo-, quien trabajara en Yo y Tú con Carlitos Muñoz. Padres del gran autor y director de teatro y Tv, Bernardo Romero Pereiro, quien fuera esposo de la bella Judy Henríquez, quien como estudiante de Comunicación Social contestaba a lista como Henríquez Judith Emilia.

Un segmento de la perra Lassie, “Yo y Tú” y un programa musical dirigido por un gran locutor -entonces joven y delgado-, que con el tiempo supe que se llamaba Otto de Greiff Hausler -hermano menor del poeta León de Greiff-, fueron los primeros programas de televisión que yo vi en 1961, cuando viajé por primera vez a Bogotá y en autoferro-, quietico, juicioso y súper feliz en casa de una tía. A Neiva llegó la Tv en agosto de 1966, gracias a una antena repetidora instalada en Cerro Neiva, inaugurada por el Presidente Guillermo León Valencia, el mismo día que fue inaugurado el Diario del Huila.

“Yo y Tú” estuvo al aire de 1956 a 1976, sin aburrir, con deleite especial. De ahí el lamento nacional cuando se terminó, programa que recordamos con cariño no solo por la temática inspirada en la tira cómica de “Educando a Papá” -a la colombiana desde luego-, idea original desarrollada por Guillermo Gálvez y Hugo Pérez, sino por la calidad de sus protagonistas, quienes no solo sabían al pie de la letra el libreto al que le añadían voluntariamente, si era el caso, improvisaciones acertadas, con un parecido muy especial al rol que tenían que representar.

Alicia del Carpio, el “Chato” Latorre -quien falleció al ser arroyado por un vehículo casi en la puerta del Palacio de la Carrera o San Carlos, cuando era sede de la Presidencia de la República, sin que ningún guardia se diera cuenta-; Ángel Alberto Montoya -Don Eloy-; Esther Sarmiento, Esthercita -con su traga platónica y deseos que de alguna manera expresaba sin pensarlo cuando le hablaban del “Pote” Ramírez; su esposo Cándido María Lechugo -Leopoldo Valdivieso-; Hernando “el Culebro” Casanova -Neivano por demás-, Carmen de Lugo, Álvaro Ruíz, Fernando González Pacheco, y Consuelo Luzardo -la Cuqui-, la eterna novia de Carlitos, el novio eterno decente y atento. “Yo y Tu” tuvo cortas reapariciones en 1981 y 1985, pero las costumbres habían cambiado, Colombia era otra y la trama de familia y amistades bogotanas también.

Carlos Muñoz se adaptó fácil a los roles que le correspondió. Su papel en San Tropel como el curita octogenario -servidor y tierno- Pio Quinto Quintero Quintana, cuando él pasaba por los cuarenta años, fue algo maravilloso, al punto que el Papa Juan II-, pidió que le llevaran la grabación de la novena al Vaticano.

Desde luego, siempre le tocó papeles positivos, no se sabe en qué actuó mejor, si en Tv, en El Camaleón, Calamar, La Fuerza del Poder, Almas de Piedra, La tía Julia y el Escribidor, Gracias por el fuego, La Tregua, Amalia, Pero sigo siendo el Rey, Caballo viejo y Amándote, entre otras series; o en Cine, como en Semáforo en Rojo; Cada voz lleva su angustia; Alborada en Cartagena; Aquileo Venganza; Negociando el peligro; El taciturno; El muro del silencio; Pie Forte Ragazzi; Investigación alrededor de un insólito caso sin solución; Presagio; Tigre; Ángel Negro; El encuentro; La muerte es un buen negocio; Amor ciego; Profundo; y La mágica aventura de Oscar. No fue menos en Teatro, actuando en El Rehén; Los japoneses no esperan; Doña Flor y sus dos maridos; Cartas de Amor; Amigo del alma; El sexo es una bomba; o Prohibido para importantes.

Si bien es cierto que fue un gran autor, también fue un gran ejecutivo y relacionista, poco se ha comentado de su gran aporte como Miembro de la Comisión Nacional de Televisión -1995-; de la Asociación de Cinematografistas Colombianos; del Comité Nacional de Cultura; de la Asociación Colombiana de Locutores; de la Junta Directiva del Instituto de Cultura y Turismo, de la Comisión Preparatoria de Cultura, ciencia y Tecnología para la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, y del Concejo directivo de la Fundación Solidaridad por Colombia. Por solidaridad con su gremio, aceptó la candidatura al Senado de la República para el período 1991-1994, con el compromiso de defenderlo en el Congreso post-constituyente, por la avalancha de leyes complementarias que se presentarían. Una vez cumplió su misión, regresó a las tablas con la famosa frase de “Zapatero a tus Zapatos”. Más que honrado, más que un gran actor, más que un gran amigo para muchos, fue un hombre íntegro, especie tan escasa hoy en nuestra patria. Lo que dijo lo cumplió y siempre actuó bajo principios.

Que buen ejemplo para las nuevas generaciones que quieren actuar en Teatro y en política, dos perfiles que como todos, se pueden ejercer con étiga e integralidad.  

Pio Quinto Quintero Quintana

Alicia Del Carpio, Carlos Muñoz, Consuelo Luzardo, El Chato La Torre y Fernando González “Pacheco”.

INRAVISION años 70.

Pero sigo siendo el Rey.

Carlos Muñoz Senador.