lunes, 21 de agosto de 2017
OPINIÓN/ Creado el: 2017-06-18 10:04

La protesta social y el derecho de terceros

Germán Alfonso López Daza

Escrito por: Erick Rojas | junio 18 de 2017

La protesta social es uno de los mecanismos con que cuentan los países democráticos para que sus ciudadanos expresen públicamente sus opiniones o ideas y evidencien las problemáticas que los afectan.

En Colombia desde la Constitución de 1886, se consagraba únicamente el derecho de reunión pacífica, y de forma expresa se autorizaba a la autoridad para disolver cualquier ejercicio del derecho que se convirtiera en asonada o que obstruyera las vías públicas.

Con la Carta Política de 1991 se mantuvo la protección constitucional al derecho de reunión, pero además se consagró el derecho de las personas a manifestarse públicamente, con la posibilidad de establecer limitaciones a tales garantías por cuenta del legislador mediante una ley que aún no existe.

El actual texto constitucional en su artículo 37 reconoce a toda parte del pueblo para reunirse y manifestarse pública y pacíficamente. Durante la vigencia de la Carta del 91 y en todos los Gobiernos se han producido infinidad de paros, marchas, protestas o manifestaciones públicas por cuenta de diversos sectores sociales, que han encontrado en este derecho, la mejor forma de expresar su inconformidad para exigir cambios.

Sin embargo, en el ejercicio de este derecho se han producido afectaciones a otros derechos de terceros que no tienen relación directa con la protesta.

Es aquí donde surge la discusión acerca de los límites de los derechos fundamentales, bajo el entendido de que ninguno es absoluto y que definitivamente todos son relativos. Por ello es que desde la teoría constitucional se afirma que los derechos fundamentales son mandatos de optimización, es decir, se materializan en la mayor medida de lo posible.

La limitación de derechos ciudadanos como la protesta social es un asunto muy sensible y fácilmente genera rechazo entre la ciudadanía y temor en los gobernantes, dejando desprotegidos a los terceros que se ven afectados en su locomoción, trabajo, estudio, etc. por cuenta de las manifestaciones. Por ello, es bueno no perder de vista la frase se Jean Paul Sartre: "Mi libertad se termina dónde empieza la de los demás”.  (*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – Universidad Surcolombiana).