viernes, 28 de julio de 2017
OPINIÓN/ 2017-04-21 09:02

No existe un litigio limítrofe

Editorial

Escrito por: Editorial | abril 21 de 2017

Monotonía discursiva junto a un ego infranqueable ¿Con base en qué espera este Gobierno que tengamos suficiente confianza para creer que de verdad  va a ejecutar lo propuesto?

El presidente no puede seguir evadiendo – cómo ha sido usual - sus responsabilidades frente al país, amén de conductas corruptas  en sus campañas electivas, obsesionado en el “agarre” con la oposición y les nutre sin sentido común, inyectándonos un proceso de paz inconvincente, deprimentes sentencias económicas y en general negando realidades a sus gobernados, le han puesto en su punto más bajo de aceptación. Está perdiendo.

Podrá perderlo todo pero  como lo sentencio alguna vez el escritor norteamericano Norman Mailer, respecto del presidente Lyndon Johnson, “La última posesión de la propiedad política es el ego, el ego intacto, el ego lustroso por la llama institucional y reverencial” y agrega , “los hombres cuya vida se construye sobre el ego pueden morir de cualquier enfermedad dolorosa excepto una: no pueden resistir la disolución de su ego, pues en ese caso no les queda nada con que hacer frente a la emoción, nada salvo arrastrarse a los pies del enemigo; es el precio primitivo que pagar por la posesión de propiedades que carecen de valor moral”. Y de esto sí que sabe y nos ha enseñado el presidente, intentándonos hacer creer que pesa más el ego que la verdad.

Recién, luego de arremeter a la prensa y ante sucesos naturales que desnudan precaria planeación estatal, el presidente se puso frente a los desastres de Mocoa y Manizales, pidió investigar a sus amigos corruptos y  – bobaliconamente- pidió negarles casa por cárcel.  Ha estado trabajando y reclama como  político  esa  grandeza que le hemos negado en razón a que la verdad ha rebotado  sobre su ego como el agua sobre una sombrilla.

Su gobierno reclama por lo evidente, pero lo evidente de su gobierno ha sido una incertidumbre en medio de mentiras y con el ego aprendido del que manda y ha mandado, del que conoce secretos de otros que mandan y quieren seguir mandando.

Ya no va a pasar nada diferente, seguiremos como expreso algún periodista francés cuyo nombre no recordé, “seguiremos felices, exministros, ciudadanos, esqueletos y perros como turistas de la vergüenza”