miércoles, 28 de octubre de 2020
Opinión/ Creado el: 2017-06-21 05:45

Nuestro Belén de Bajirá

Jesús Andrés Vargas

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | junio 21 de 2017

En realidad son cuestiones diferentes, menos explosivas, menos incendiarias como lo ha sido el caso hasta ahora del corregimiento de Belén de Bajirá disputado entre los municipios de Rio Sucio en el Chocó, y Mutatá en Antioquia.

Pareciera que, en ese pulso de David y Goliat, - clara alusión a las diferencias gigantescas entre Antioquia y Chocó-, el Chocó ha ganado este round, un baldado de agua fría para los intereses, el ímpetu y el ego de los paisas, que siempre han visto en su humilde vecino una región rica en recursos, pero siempre subestimando a sus pobladores.

La región de Santa Leticia – Moscopán, ubicada en el occidente huilense, en jurisdicción del Municipio de La Plata, comprende unas 44 mil hectáreas, es decir, un área equiparable a la del municipio de Rivera, y es hasta el momento una zona que de manera silenciosa se ha convertido en motivo de disputa entre nuestro Departamento y el Cauca.

En este caso, la diferencia entre estos dos Departamentos no es tan abismal como la existente entre paisas y chocoanos, y los argumentos jurídicos a favor de su pertenencia a la tierra opita son al menos, más claros y favorables.

No es un secreto los intereses en el pasado de los Gobiernos del Cauca frente a la zona que hoy comprende la subregión del Sur occidente, es decir, los municipios de La Plata, Nátaga, Tesalia y Paicol, zona ancestral de los paeces, pero ya desde el siglo XIX la ley del 18 de abril de 1826 decía que “la línea divisoria entre las provincias de Neiva y Popayán será el ramo Central de la cordillera de Los Andes, intermedio entre los ríos Magdalena y Cauca, quedando todas las parroquias de esta parte de dicha cordillera agregadas al cantón de La Plata.”

En términos históricos la Provincia de Neiva fue para la época la entidad territorial que comprendía casi en idéntica forma lo que hoy viene siendo nuestro Departamento, y sin embargo era una región mucho más grande, con una extensión al norte que alcanzaban los municipios del Guamo y Saldaña en el Tolima y una generosa porción del Caquetá. Poco a poco nuestros legisladores nos fueron despojando de dichos territorios hasta los casi 20 mil kilómetros que hoy comprende el Huila.

Para impedir que Santa Leticia - Moscopán se conviertan en otra de esas regiones arrebatadas, debemos echar mano de nuestra posición ventajosa. En este caso, como punto positivo tenemos la sincronía existente entre la Gobernación y la Asamblea, quienes al parecer ya vienen avanzando de manera efectiva en los argumentos jurídicos que no dejan duda respecto a la pertenencia de esta zona a nuestro Departamento. Sin embargo no todo puede quedar en debates internos, aún si el tema aparentemente no tiene la misma resonancia e importancia en el devenir político de nuestros vecinos, ellos también podrían llevar la delantera si tal y como sucediera con Belén de Bajirá , el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, impusiera de manera unilateral los límites, y anexara al Cauca la zona sin delimitar (como este Instituto así lo define) en sus mapas. Adicional a ello, históricamente los servicios públicos han sido prestados de manera constante por las autoridades caucanas, más exactamente por el municipio de Puracé, llegando incluso a manifestar algunos pobladores de la región que cuando elevan peticiones a la CAM (Corporación autónoma del Huila), ésta les ha contestado que dicha región no está dentro de su jurisdicción. ¿Pereza, desidia, desinformación?

Lo cierto es que adicional al interés existente en la actual administración Departamental de definir dicho sector como nuestro, todo esto podría acabar pronto si el asunto es tratado con la seriedad del caso en la Comisión de Ordenamiento Territorial del Senado de la República, quienes constitucionalmente tienen la última palabra en estas situaciones.

A cruzar dedos, y que todo se resuelva a nuestro favor, pero eso sí, cuando eso pase, que ojalá los pobladores de esta región se vean beneficiados por la inyección de inversión por parte del Municipio de la Plata y del Departamento, no vaya a ser que deseen después, ser acogidos por el Cauca.