lunes, 21 de agosto de 2017
OPINIÓN/ Creado el: 2017-06-18 09:33

Ojo con el peaje

Julio César Triana

Escrito por: Erick Rojas | junio 18 de 2017

Por éstos días se habla de la instalación de un nuevo peaje entre el municipio de Hobo y el sector de Puerto seco, en el cruce hacia el occidente del Departamento, lo que sería poco menos que catastrófico para la ya golpeada economía de nuestra región que no solo ha sufrido con los avatares del actual ciclo de descenso del país, sino que además, nada ha recibido de las concesiones nacionales como el Quimbo y como si fuera poco, ha sufrido como ninguna la merma por los precios del petróleo. Y es que, de ser así, un habitante de cualquiera de los municipios del sur del Departamento nuestros y los vecinos, tendría que pagar tres (3) peajes para llegar a Neiva, lo que de entrada encarece el transporte, sea particular o público. Por años hemos esperado la construcción de la doble calzada Neiva-Pitalito, la que sin duda, representará un gran avance en materia de infraestructura y de desarrollo para el Departamento, pero lo que nunca se contempló es que de esto se generen una serie de costos desmedidos que terminen aislando a los habitantes del centro y sur del Huila de la Capital. Las cifras de pobreza y de comportamiento económico de nuestro departamento nos obliga a estar atentos ante decisiones como esta, que pueden terminar encareciendo el costo de vida de los habitantes de una considerable porción de habitantes de nuestra región. Pero hay algo más y es que la falta de mantenimiento adecuado de las mismas vías, los constantes trancones que se forman en los círculos viales y en general, el estado de los transitables, imponen reflexionar acerca de si una medida de esa naturaleza realmente es legitima: Lo primero que pregunta un ciudadano del corriente, es si se justifica imponer más gravámenes, aun cuando aquellos que ya existen, en nada contribuyen a mejorar la transitabilidad por el país y el departamento. Basta con observar lo que sucede en Neiva: Por éstos días de fiestas, en los que la Avenida Circunvalación es cerrada, es casi imposible pasar del ingreso vía Bogotá hacia la zona industrial. Parece que nadie ha entendido que el pueblo ya creció y que apremia una vía alterna tipo circunvalación, por el occidente, que nos desembotelle.