martes, 20 de octubre de 2020
Panorama/ Creado el: 2020-06-06 11:48 - Última actualización: 2020-06-06 11:49

Panorama del espacio publico

La actualización de las normas urbanísticas y la formulación de proyectos alrededor de la sostenibilidad es necesario; limitaciones y regulación en el uso del espacio público

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 06 de 2020

Por Rafael Hernando Yepes Blanco

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La vida nos ha cambiado, extrañamos la condición de libertad plena al caminar, trotar, correr o descansar, disfrutar del aire y el paisaje; reunirnos, disponer del tiempo y el lugar.  Es una época diferente y el covid-19 nos deja una lección por la destrucción de la naturaleza, el origen del problema proviene de la pérdida de la biodiversidad, lo que nos hace muy vulnerables. El 75% de las enfermedades infecciosas son de origen zoonótico. Un crecimiento desordenado modifica el patrimonio, incide en el cambio climático, afecta nuestra salud, genera congestión y contaminación.

El siglo XIX, XX y la crisis del movimiento moderno

El siglo XIX, la política liberal, la industrialización, el auge económico y la conformación de los estados llevan a un exagerado crecimiento urbano, surgen entonces nuevas necesidades; reclaman equipamientos, áreas recreacionales, comerciales y culturales, el espacio público se considera el sistema integrador. El peatón fue el protagonista, utilizaba las aceras, la red de bulevares y los parques, el ferrocarril era el medio de locomoción colectivo, las estaciones el sinónimo del progreso e identidad de la población.

Imagen de la perdida de cobertura boscosa en el planeta tierra de color rojo.  Teníamos 4.059 millones de has, entre 1990 y 2020, se perdieron 178 millones de has.  Una extensión equivalente a tres veces la superficie de la península ibérica (España y Portugal).

Posteriormente aparece el movimiento moderno proponiendo un cambio al modelo de ciudad jardín como respuesta a los problemas derivados por la congestión y el desorden, el edifico es un objeto aislado y desvinculado de la calle, rompiendo el tejido edificado de la ciudad histórica. El encuentro y el intercambio se realizan dentro de las edificaciones, las zonas verdes y parques pasan a un segundo plano; pero en el siglo XX llega el automóvil, aparece la red de vías y autopistas sofisticadas solo para circular. La ciudad moderna no se recorre como en los bulevares o calles peatonales, los espacios de significación colectiva se reducen, se pierde el sentido social de relación e intercambio, se genera la atomización de la ciudad.

La crisis del movimiento moderno en los finales de los 50’, genera la necesidad de estudiar la ciudad histórica con el fin de enriquecer las nuevas propuestas, se valora el espacio urbano y el diseño de los espacios exteriores. En conclusión, se volvió a pensar la forma de la ciudad, retomando la tradición urbanística y arquitectónica del siglo XIX. La plaza, la calle, el parque, los andenes y separadores, se reinterpretan y se trasforman, permiten armar la ciudad, proporcionándole coherencia y reconocimiento. Pero la discusión continua, el crecimiento acelerado de las ciudades degradó el medio ambiente, trayendo enfermedades como el covid-19 que nos obliga a reinventar el espacio público y privado.

En Suecia con 10 millones de hab. No se aplicó el confinamiento, tienen más de 2.500 muertes. Pero el balance es menor que otros países de Europa. El Gobierno solo sugirió a la población respetar el distanciamiento social, defienden la autoprotección.

Nuevos retos con el covid-19

Mientras no exista la vacuna, en el corto plazo no se verán cambios sustanciales en el espacio público construido y menos ante la crisis económica; el sector productivo se volvió prioridad, pero no se analizan alternativas que nos ofrece la recuperación de la biodiversidad a través de la bioeconomía. La actualización de las normas urbanísticas y la formulación de proyectos alrededor de la sostenibilidad es necesario; limitaciones y regulación en el uso del espacio público, reducción de calzadas, ampliación de andenes y cebras con el mobiliario y el urbanismo táctico, fortalecimiento de la ciclo infraestructura. Los planes de desarrollo y el POT, serán fundamentales para el direccionamiento de la inversión y ejecución de las políticas de desarrollo territorial.

En el mediano plazo, la bioeconomía debe estar implementada, ofrece oportunidades laborales reales en la población, será fundamental en la disminución de los indicadores de la crisis ambiental, económica y sanitaria. La reforestación en áreas degradadas, la implementación de la agricultura urbana, huertas caseras, viveros y equipamientos, centros vida para la información e investigación en parques de ríos y quebradas entre otros, forman parte de las acciones.  Recuperar las zonas verdes de la ciudad que se observan descuidadas, especies nativas y árboles frutales es prioritario, implementar los corredores de sombra y demás propuestas de espacio público consignadas en los planes maestros y planes sectoriales.  Insistir en la cultura del autocontrol, reciclaje y el reúso, mejorar los hábitos de consumo; fortalecer en los barrios la mixtura y la ecología, nueva infraestructura tecnológica en benéfico de la población.

Con la vacuna implementada vendrán los tiempos donde la población recobrará la tranquilidad en las ciudades, Los planificadores y desarrolladores tendrán en sus manos la oportunidad de materializar los cambios con proyectos innovadores en el diseño y materiales antivirus, pero encaminados a revalorizar el espacio público y proteger el medio ambiente, mediante la norma actualizada, fortaleciendo la gestión pública y el ejercicio del control. Utilizando instrumentos que permitan mejorar los indicadores cualitativos y cuantitativos del espacio público en áreas protegidas, zonas verdes, parques, corredores de sombra, alamedas, ciclorrutas etc. Preservando el patrimonio natural y construido de la ciudad histórica, contribuyendo en la mixtura, descentralización y movilidad sostenible. No se puede perder la oportunidad de hacer próspero y seguro nuestro futuro.