lunes, 20 de agosto de 2018
Dominical/ Creado el: 2017-12-24 08:47 - Última actualización: 2017-12-24 08:49

Paradojas navideñas

Durante el presente año, los colombianos destapamos unos regalos desagradables, como los escándalos de corrupción de algunos miembros de las ramas del poder público, que fueron descubiertos por las Agencias de Inteligencia de los Estados Unidos.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 24 de 2017

Por: Luis Alfonso Albarracín Palomino

Esta noche los colombianos estaremos celebrando la navidad, una fiesta que se ha desdibujado a través de los tiempos. Resulta inaudito que en una celebración donde se les compran regalos a todas las personas, no se celebre al niño Dios que nace a medianoche en los pesebres. Donde se hace una fiesta, pero no se invita al homenajeado, el niño Jesús. Los niños del hemisferio occidental esperarán ansiosos a Santa Claus o al papá Noel, que ha tomado el lugar de Jesús. Los centros comerciales han tomado el lugar de las iglesias, donde verdaderamente se venera el nacimiento de Jesucristo. Es muy diciente que los templos católicos se encuentren vacíos, mientras los parqueaderos de los centros comerciales se encuentren totalmente saturados y resulta una hazaña titánica encontrar uno disponible. Desafortunadamente, muchas familias no tendrán la oportunidad de recibir un obsequio, ni tener una comida decente para esta nochebuena, porque carecen de ingresos y no han tenido oportunidades laborales para satisfacer sus necesidades básicas.

Los colombianos hemos venido recibiendo regalos de un Estado alcabalero, irracional e injusto, que ha desencadenado las más grandes desigualdades sociales y una distribución inequitativa del ingreso, haciendo metástasis en detrimento del bienestar de los sectores vulnerables de la población, a través de políticas públicas que solo benefician a los conglomerados económicos del país. Lo anterior, se genera por la aplicación incoherente de instrumentos de política macroeconómica por parte del gobierno nacional. Seguir persistiendo con el alza mensual sucesiva de los precios de los combustibles, implementar reformas tributarias de manera reiterativa (durante los últimos siete años van tres), continuar manteniendo una alta tasa representativa del mercado del dólar, un creciente gasto público, alta deuda externa, salarios bajos para más del 80% de la población, deficiente calidad de la educación, son entre otros factores, un permanente viacrucis para las familias colombianas, con   la cruz a cuestas como lo hizo Jesucristo rumbo al calvario; la caótica situación por cuenta de hechos generadores que han conducido a desestabilizar el nivel de bienestar, que cada vez compromete la convivencia ciudadana como la creciente inseguridad ciudadana, corrupción, narcotráfico, terrorismo, violencia, deterioro de la movilidad urbana, desempleo, alta informalidad que se manifiesta en la proliferación de vendedores ambulantes, especialmente en esta época de navidad donde el comercio organizado, que sí paga impuestos, no puede aprovecharla, tal como lo acaba de asegurar el presidente de FENALCO; el moto taxismo, deterioro de las mallas viales en las zonas urbanas y las vías terciarias generado por la displicencia oficial y el accionar ocasional de las fuerzas de la naturaleza, también contribuyen al detrimento de la calidad de vida de las familias.

Durante el presente año, los colombianos destapamos unos regalos desagradables, como los escándalos de corrupción de algunos miembros de las ramas del poder público, que fueron descubiertos por las Agencias de Inteligencia de los Estados Unidos (No por la gestión de los organismos de control) y que fueron entregadas a la Fiscalía General de la Nación y a su vez remitidas a la Corte Suprema de Justicia. Se allegaron algunas conversaciones donde se hace relación a sumas de dinero, o a pagos que se habrían hecho con intervención o conocimiento de abogados que los defendieron en el ejercicio de su profesión, con anterioridad al año 2017, sobre procesos que eran competencia del Alto Tribunal y en las que fueron mencionados dichos implicados. Es inaudito que algunos ex magistrados, que fueron presidentes de la Corte Suprema de Justicia, salieran salpicados por las denuncias que se hicieron. Quedamos atónitos cuando se descubrieron casos como el de Luis Gustavo Moreno, el fiscal anticorrupción corrupto y el de la red judicial detenida en el Meta por vender beneficios a peligrosos delincuentes, por el que se encuentran procesados. Este tema fue analizado en una tertulia de El Botalón con nuestro invitado Dagoberto Charry Rivas, resultando muy concurrida por la forma en que se presentó, con argumentos contundentes esbozados por este eminente jurista huilense y con la desagradable sorpresa que nos produjo a todos los contertulios, sobre lo está sucediendo en las cárceles del país, por los altos niveles corrupción que presentan.

Nadie tiene la menor duda de que el fenómeno de la corrupción ha permeado las altas esferas de la administración pública. Sus tentáculos se han vuelto muy peligrosos y odiosos por el accionar irracional de la administración de justicia. Está tan grande la degradación, que algunos exponentes de la misma han esquilmado y se han aprovechado de su poder para privilegiar algunos representantes de la dirigencia política del país, creando una imagen negativa en todo el poder público. No podemos generalizar que todo el aparato judicial esté impregnado de la corrupción. La mayoría, son personas de altas calidades académicas, éticas y pulcras, que enaltecen el desempeño de una de las ramas estatales que garantizan el ordenamiento jurídico de la nación. Pero es muy triste y desalentador, que ocurran estas supuestas situaciones delincuenciales. Debemos recuperar la institucionalidad para el fortalecimiento de la democracia en el país, que cuenta entre sus principales responsabilidades, la administración de justicia.

Esta noche, considerada la época más alegre del año donde se congregan los miembros de las unidades familiares alrededor del pesebre y del arbolito de navidad, para cantar la novena de aguinaldos; esperamos degustar una sencilla cena familiar, repartir los regalos, expresando sus afectos con besos, abrazos y los buenos deseos que son característicos de nuestras regiones. El Botalón les desea a nuestros lectores, una feliz navidad con la esperanza de que una nueva navidad, no nos traiga los mismos regalos que lamentablemente registramos en este año.

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