sábado, 17 de noviembre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-08-16 11:36

Parapeto.- ¡Lo Logramos!. Cuentas claras y el chocolate, espeso

Escrito por: Julio Bahamón Vanegas
 | agosto 16 de 2018

mocionante la ceremonia de posesión del presidente Iván Duque y aleccionador escuchar el sesudo discurso que pronunció, de mucho contenido, con una oratoria de estadista, con el que demostró, ante propios y extraños, que el país le cabe en la cabeza.

De otro lado, puede que a muchos de los amigos y áulicos del régimen anterior no les hubiera gustado el que pronunció el presidente del senado, el Dr. Ernesto Macías, pero a mi si me gustó. Me gustó, porque dijo e hizo lo que tenia que hacer.

Le informo al país y al mundo, sobre el país que recibe el nuevo presidente; su intervención la ví como un verdadero corte de cuentas con un gobierno que entrega a Colombia totalmente descuadernada con respecto a la que recibió en el 2.010, en materia de seguridad, emprendimiento y cohesión social.

Le correspondía hacerlo así, pues venimos de ser partido de oposición por más de ocho años, y no era simplemente celebrar el advenimiento del nuevo gobierno y limitarnos a dar un parte sin novedad. Fuimos perseguidos por el anterior gobierno implacablemente, por decir la verdad.

Algunos de sus antiguos compañeros de gabinete fueron encarcelados durante los últimos ocho años por supuestos delitos de cohecho, y si nos pusiéramos a mirar lo que fue en ese gobierno la indignante mermelada, no quedaría, “títere con cabeza”. Ernesto Macías contó la realidad y develó el irresponsable manejo dado a la economía en los ocho años de Santos, al punto que hoy los recursos del Estado están comprometidos con vigencias futuras hasta el año 2.048.

El tal proceso de paz es un sainete de impunidad y de gabelas para favorecer a los principales actores del grupo armado de las Farc. La proliferación escandalosa de cultivos de coca amenaza la estabilidad social de la nación y nos coloca al borde de la desertificación por parte de los Estados Unidos, en fin, era su obligación como presidente del congreso de la republica mostrar el estado de postración en que entregó a Colombia.

Todo eso y mucho más fue lo que denunció con valor el senador Macías. ¿Le parece poco a su colega Roy “bucaram” Barreras, que el gobierno haya feriado la inversión social, comprometiendo vigencias futuras por más de 93 billones de pesos?, ¿o al eterno conmilitón de palacio, al ex ministro Amilkar Acosta despotricar contra nuestro valiente senador; pero no le causa escozor que en su Departamento de la Guajira se mueran cientos de niños por desnutrición, mientras el gobierno, que él defiende, celebra esas muertes entre francachelas y comilonas.

Esos cachifos están bravos porque se les acabó la fiesta. Llegó Duque y se acabó la diversión.  Eso no significa que se vaya a gobernar con espejo retrovisor, pero si se gobernará a Colombia con los pies puestos sobre la tierra.

Ahora bien, a los viudos del poder les digo: antes de rasgarse sus vestiduras, resígnense a ser buenos perdedores. Nosotros hemos ganado legal y holgadamente con un candidato propio, el mejor, salido de las entrañas del Centro Democrático, y el presidente Duque ha dicho que gobernará para todos. Así debe ser, y lo aplaudimos.

Colombia somos todos, Uribistas y no Uribistas, seguidores de Iván Duque y adversarios de su candidatura, pero somos un solo país. También somos amigos de la Paz, pero nada de lo que se hizo en ese campo está cubierto con un manto de infalibilidad, ni es verdad revelada. Se puede y se debe revisar.