sábado, 15 de agosto de 2020
Opinión/ Creado el: 2020-07-02 09:55

Parapeto: ¿Se enredaron, o se los robaron?

Escrito por: Julio Bahamón Vanegas
 | julio 02 de 2020

Hace ocho días escribí mi columna sobre la frustración que vivimos los huilenses  en las décadas de  los años  70 al 80 y desde entonces  hasta la fecha,  cuando la nación embolató el proyecto de irrigación más importante al que aspiraba el  Huila y su economía agrícola, en el empeño de sacar adelante el distrito de riego Venado -Cabrera – Boquerón de las Lajas, o Cabrera – Tres pasos, que es el mismo, y alcancé a felicitar a los habitantes de las localidades de Tesalia, Iquira, Paicol,  Nátaga y La Plata por el hecho de haber conseguido el distrito de riego Tesalia – Paicol, en tierras de la antigua hacienda el Higuerón, pero luego, el jueves pasado me lleve una gran sorpresa, muy desagradable por cierto,  cuando leí la crónica del distinguido periodista de La Nación don  Ricardo Areiza, de la unidad investigativa del periódico quien alarmado denunciaba que  los dineros que reclamaba la Agencia de Desarrollo Rural a la firma contratista de ese proyecto, se habían “enredado” en los intríngulis jurídicos debido a la negligencia de esa entidad, y que según fallo del H. Consejo de Estado, “se había perdido la oportunidad de reclamarlos”.

La verdad, no he podido entender como un Tribunal de tan alta jerarquía antepone las minucias, triquiñuelas y leguleyadas que se atraviesan por acción de abogados habilidosos al servicio de los actores del ilícito y termina reconociendo que, por un “imperdonable e inexcusable olvido, el Incoder  dejo vencer los términos, por lo que no pudo concurrir en un trámite de la demanda  y perdió la oportunidad de reclamar la devolución de los dineros que se pagaron por obras NUNCA EJECUTADAS”.

Se Trataba de reclamar los más de $17.000 millones de pesos que la firma contratista no quiso devolver y que cobró por unas obras que nunca realizo.  No me cabe en la cabeza que la Suprema Sala en un fallo absolutamente controvertible termine reconociendo que los contratistas se pueden quedar con el pecado y con el género. es decir, por esa habilidosa artimaña esos recursos se perdieron.  Abrigo la esperanza de que el Consejo de Estado le de luces a la Agencia de Desarrollo Rural para que pueda actuar en pocas semanas ante la justicia y recupere los dineros que le quieren birlar a La Nación.

Por mucho menos la fiscalía general solicito la destitución del Gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria porque se atrevió a darle a un contratista de una obra vial en el Valle de Aburra un anticipo adicional no pactado, asunto que también tiene enredado a los exgobernadores Sergio Fajardo y Luis Alfredo Ramos. La cronología del contrato de marras del proyecto de irrigación Tesalia – Paicol es como lo señala en su columna el cronista investigador: 1.- Se firmo un contrato cuyo objeto fue la construcción del distrito de riego por valor de $78.652 millones de pesos; 2.- Fecha de inicio de las obras contratadas, 19-02-2.010; Fecha de terminación se pactó el mes de junio de 2.011. 3.- el 4 de marzo/11 por incumplimiento del contratista el Incoder, o Agencia de Desarrollo Rural, ordenó su liquidación. 4.- Esa liquidación no se llevó a cabo. En su lugar terminaron aceptando una cesión del contrato. 5.-Con las nuevas adiciones, falta ver si fueron pactadas originalmente o no, en dinero y plazo, el valor del contrato llegó a la cifra de $95.000 millones de pesos. 6.- De esa suma, la nación aporto $55.000 millones de pesos y la Gobernación del Huila la suma de $40.000 millones. 7.- En enero de 2.012 y en abril de 2.013 le pagaron al contratista dos nuevas adiciones por valor de $2.978 millones de pesos y $ 5.294 millones de pesos, respectivamente. 8.- A la fecha se conoce que la inversión total en el proyecto es del orden de $ 223.994 millones de pesos.

Es decir, ese contrato tuvo un sobrecosto del 184%. Cuando me entere de todo eso, pensé que al contratista se le podría equiparar al rey Midas de la mitología griega, aquel que todo lo que tocaba lo convertía en oro, pero no, señor Fiscal, señor Contralor, señor Procurador general de la nación se trata de una perversidad y de un colosal concierto para delinquir en los que están involucrados, contratistas, interventoría y altos servidores públicos del estado.  Me aterra el silencio de los huilenses.