domingo, 27 de septiembre de 2020
Opinión/ Creado el: 2020-09-16 10:36

PERMÍTANOS SER DISTINTOS

Escrito por: Froilán Casas
 | septiembre 16 de 2020

Por:  Froilán Casas

Obispo de Neiva

Hoy se habla mucho de las libertades individuales y del mal llamado “libre desarrollo de la persona”; permítanos, por favor, a los cristianos ser distintos de aquellos que tanto cacarean los derechos, que reclaman todo, cometen incluso toda clase de vandalismos y todo, en honor a la libertad. ¡Ah, cómo se abusa de la libertad!; ¡cuánta sangre ha sido derramada esgrimiendo el valor de la libertad! El aborto ha llegado a la categoría de derecho, ¡qué horror!; los animales ya no son adquiridos o comprados, ahora son adoptados; los niños eligen el sexo, las parejas del mismo sexo tienen derecho a adoptar los niños, ¡qué irrespeto a la libertad de los niños!; ¡ah, por favor, faltan muchas cosas más!: hay diferentes clases de familias, las relaciones sexuales prematrimoniales no  solo son lícitas sino necesarias, los padres no tienen la patria potestad, ahora es el Estado, por ello la educación sexual la impone el ministerio de Educación, ¡qué totalitarismo de Estado! De modo que pensar y actuar de manera distinta es ser troglodita, es ser reaccionario, lo contrario es ser revolucionario, ser honesto como que no vale la pena, se premia al delincuente y se castiga al inocente.  Hemos llegado a la trasmutación de los valores.

Es impresionante cómo la mayoría silenciosa se deja imponer los criterios de una minoría bulliciosa, agresiva, iconoclasta, vandálica y destructora de todo lo que se oponga a sus ideas. El anarquismo campea por doquier.

Bajo la bandera de la libertad se está combatiendo todo disenso. Se queman buses, se saquen almacenes, se paraliza el tráfico, se  asesina al transeúnte inerme y todo en aras de la libertad, ¡qué sofisma de distracción! El lema de nuestro escudo nacional es el ideal de una verdadera democracia: LIBERTTAD Y ORDEN. Todo el mundo habla de libertad y, ¿el orden?  Esta es una sociedad anárquica e iconoclasta.

Hoy usted le puede imponer a su vecino la música que le dé la gana e invadir el espacio público y, entonces, ¿dónde está derecho a la privacidad de su hogar y a caminar con libertad por el espacio público? Las calles se llenan de publicidad; ¡cuántos accidentes en las vías a causa de la contaminación visual! Permítanme decirles lo siguiente: los cristianos, -que debemos ser los mejores ciudadanos-no entendemos una familia sino en la conformada por  un varón y una mujer para formar con responsabilidad un hogar. Los cristianos respetamos la ley natural que, por ende es la ley divina, afirmamos que el sexo está en el plan del Creador y no en el plan del hombre.

Para nosotros los animales no se adoptan, se cuidan pero no son seres humanos; los derechos los tienen las personas no las cosas; la vida humana comienza desde el momento de la concepción y la respetamos como don de Dios; el varón y la mujer son distintos y complementarios. Para nosotros robar es un pecado grave, robarle al Estado es un pecado aún mayor. Para nosotros, todo fraude es un grave pecado; la corrupción es un pecado que clama al cielo. Nosotros no imponemos la fe a nadie pero pedimos que nos la respeten.

+ Froilán, obispo de Neiva